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El polémico legado de Craig Venter, el científico que ayudó a descifrar el genoma humano

El polémico legado de Craig Venter, el científico que ayudó a descifrar el genoma humano
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Analizamos el legado de Craig Venter, el científico fallecido este miércoles que trajo velocidad, competitividad y polémica a una de las ramas más importantes de la ciencia.
El polémico legado de Craig Venter, el científico que ayudó a descifrar el genoma humano

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    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 1 hora
  • Posiblemente la mejor palabra para definir a Craig Venter, el científico estadounidense que ayudó a descifrar el genoma humano fallecido este miércoles, sea maverick, un término en inglés que podría traducirse al español como inconformista, rebelde. Alguien que piensa y actúa diferente a los demás, pasándose por alto las normas, o las reglas establecidas por un grupo.

    Esa actitud irreverente fue la que ha hizo que muchos lo consideraran como uno de los científicos más importantes del siglo por sus invaluables contribuciones a la investigación genómica y al avance de la biología sintética.

    Pero también hizo que otros lo despreciaran por haber comercializado los resultados de su investigación y promovido la idea de la ciencia como una competencia.

    Opiniones a un lado, lo cierto es que su carrera y su legado han estado desde un inicio rodeados de controversia.

    Genoma humano

    La primera vez que el mundo escuchó hablar de él fue cuando, en los años 80, Venter decidió renunciar al proyecto del genoma humano financiado por fondos públicos para establecer un programa financiado de forma privada que competiría directamente con la iniciativa del gobierno estadounidense.

    Para Venter, los métodos que utilizaba el oficial Proyecto Genoma Humano (PGH) eran demasiado lentos, por eso decidió acelerar el proceso fundado la compañía comercial Celera con el mismo fin: secuenciar el genoma completo del ser humano (la extensa secuencia de cerca de 3.000 millones de letras de ADN que contiene el manual de instrucciones necesarias para la vida).

    Su apuesta dio resultados. El investigador logró diseñar un método mucho menos preciso, pero mucho más rápido para secuenciar el ADN.

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    En el año 2000, Celera hizo un anuncio conjunto con el proyecto gubernamental diciendo que ambos habían obtenido el primer borrador del genoma humano, un paso crucial para descubrir las bases genéticas de las enfermedades y los orígenes del ser humano.

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    Al año siguiente, el PGH publicó sus resultados en la revista Nature. El equipo de Venter hizo lo propio en la revista Science. Sin embargo, mientras que el proyecto oficial puso todos sus datos a disposición del público, Venter retuvo inicialmente parte de los suyos para que Celera pudiera sacarle provecho económico.

    Sus esfuerzos en el campo de la genómica aceleraron todo el proceso del genoma humano, a la vez que lo convirtieron en un científico acaudalado que se movía cómodamente por el mundo en jets y yates privados.

    No faltaron ocasiones en las que Venter tuvo que salir a defenderse ante los medios de comunicación que lo acusaban de estar más interesado en las ganancias financieras que en extender los límites del conocimiento científico.

    Su falta de modestia tampoco contribuyó a su reputación. Venter no solo comentaba que su nivel acádémico era similar al de cualquier premio Nobel, sino que también dejó escapar más adelante que el donante anónimo cuyo genoma había secuenciado Celera no era otro que el propio.

    Aun así, su talento y pasión por lo que hacía hizo posible que se rodeara de científicos brillantes que, trabajando en equipo, obtuvieron un logro tras otro.

    Vida sintética

    Tras la publicación del genoma, el investigador centró su atención en otro gran proyecto: la creación de formas de vida sintética.

    Con ese objetivo estableció el Instituto J Craig Venter, en Maryland, donde unos 400 científicos se abocaron afanosamente a esa empresa.

    Su primer gran "logro" en este campo fue cuando el equipo de científicos produjo el genoma completo de una bacteria.

    El resultado de esta investigación -publicado en la revista Science- fue un organismo, una "célula sintética", controlado totalmente por ese genoma artificial.

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    Pie de foto,

    Nuevamente, esta investigación se vio envuelta en polémica. Algunos biólogos especializados en el mismo campo no estaban seguros de cuál era el objetivo del estudio, aparte de servir como prueba de concepto, y argumentaron que unos experimentos menos llamativos probablemente reportarían más beneficios.

    Por otro lado, desde una perspectiva ética, a muchos siempre les inquietó que las innovaciones científicas de Venter han ocurrido bajo un manto de confidencialidad comercial.

    Algunos científicos lo acusaron de llevar a cabo sus investigaciones de forma muy poco democrática, de forma opuesta a la apertura y transparencia que subyace a la "buena ciencia".

    Joven rebelde

    Nacido en 1946 en Salt Lake City, Utah, Venter no mostró ninguna aptitud particular de niño por los estudios o la ciencia.

    Su juventud la dedicó más bien a las chicas, la bebida y el surf en las playas de California, como comentó en su autobiografía publicada en 2007 A Life Decoded — My Genome: My Life (Una vida descodificada, mi genoma, mi vida).

    Pero su despreocupada vida en las soleadas playas californianas se vio abruptamente interrumpida en 1967, cuando fue llamado a las filas para combatir en la guerra de Vietnam, donde trabajó como ayudante en un hospital naval.

    Esa experiencia le hizo dar cuenta de que, si sobrevivía la guerra, quería convertirse en médico.

    Venter se graduó de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, prefirió la investigación a la práctica y comenzó a dar clases en la Universidad de Nueva York.

    En los Institutos Nacionales de Salud, donde comenzó a trabajar en 1984, se dio cuenta de la importancia de la descodificación de los genes y, frustrado por el lento progreso del proyecto gubernamental, comenzó a diseñar su propia técnica para acelerar este proceso, como mencionamos antes.

    Por sus contribuciones a la secuenciación del genoma humano, Venter recibió el Premio Nierenberg a la Ciencia en el Interés Público, otorgado por el Instituto Scripps de Oceanografía, en 2007. En 2009, el entonces presidente Barack Obama le entregó la Medalla Nacional de la Ciencia.

    Tomará tiempo analizar el legado completo las investigaciones de Venter, pero es evidente que más allá de la controversia, su impacto en la ciencia ha sido enorme.

Fuente original: Leer en BBC Mundo
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