Con el apoyo de aliados como Israel y EE UU, Rabat aprovecha su poder militar en la campaña para quedarse con el Sáhara Occidental
Regala esta noticia Añádenos en Google Refugiados saharauis en el campo de Tinduf, en el sur de Argelia. (Efe) 10/06/2026 a las 18:21h.Pese a que el domingo el ejército marroquí asesinó con un dron a uno de sus líderes y a otros dos miembros del grupo, el ... Frente Polisario no da por cerrada la vía diplomática con Rabat. El máximo dirigente del movimiento de liberación del Sáhara Occidental, Brahim Gali, mantiene los contactos con Naciones Unidas y recuerda que no habrá solución si no se respeta el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Su mensaje, sin embargo, queda tapado por la fuerza militar del régimen de Mohamed VI. El rey marroquí aprovecha el apoyo político y armamentístico de tres poderosos aliados, Israel, Estados Unidos y Turquía, para exigir la anexión como territorio autónomo de la antigua colonia española.
El ataque con drones del domingo coincidió con la presencia en la zona de dos cargos de la ONU
El ataque tuvo una coincidencia significativa. Ese mismo día llegó a los campamentos de refugiados de Tinduf (sur de Argelia) el enviado de la ONU para esta región, Staffan de Mistura, y aterrizó en Rabat, capital de Marruecos, Jean-Pierre Lacroix, secretario general adjunto de Naciones Unidas, cuya misión es mantener la paz en el Sáhara Occidental. Esa doble vía diplomática resultó tapada por el sonido mortal de los drones. El mensaje de Marruecos fue claro. Ante la fuerza militar, la ONU apenas tiene capacidad de respuesta.
Mohamed VI rentabiliza su papel como gendarme en el norte de África ante el avance del yihadismo. Es un dirigente cómodo para Estados Unidos e Israel. Durante su primer mandato, Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental como pago después de que Rabat diera su visto bueno al Estado de Israel. En 2021, el entonces ministro hebreo de Defensa, Benny Gantz, llegó a un acuerdo de cooperación militar con Rabat. Un año antes había quedado rota la tregua entre Marruecos y el Frente Polisario.
Sin eco mediático
Desde esa ruptura del alto el fuego, los ataques no ha cesado ante la indiferencia de la opinión pública mundial. El Sáhara Occidental no es un centro de obtención de tierras raras, ni de combustibles a gran escala. Es un rincón que parece a oscuras del foco mediático. Sólo parece interesarle a sus pobladores y a Marruecos, que cuenta con el apoyo militar de países punteros en ese ámbito como Israel. La empresa hebrea Blue Bid Aero System ha colaborado con Rabat en la producción del dron suicida Spy X. También Turquía aporta al régimen de Mohamed VI su tecnología para el dron TB2. Con aeronaves no tripuladas, Marruecos ha impuesto su control sobre el Sáhara Occidental.
En la lista de 'amigos' de Rabat figuran, además, varios países africanos y un socio económicamente clave, Arabia Saudí. Y cuenta con respaldos en voz baja como el del Gobierno de Pedro Sánchez. El delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, denuncia que cuando se producen ataques como el que acabó el domingo con la vida de Lahbid Mohamed Abdelaziz, «el Gobierno de España demuestra, si cabe, de manera todavía más notoria, los dobles estándares con los que rige actualmente su política exterior», ya que, según dijo, sólo condena las agresiones si son obra del Frente Polisario.
Pese a las resoluciones de Naciones Unidad, Rabat no está dispuesto a aceptar la autodeterminación de un territorio que considera suyo. En el otro lado de esa frontera de arena, Brahim Gali, que ya ha cumplido 80 años, insiste en su exigencia de respetar la voz del pueblo saharaui. «La solución debe basarse en el respeto absoluto al derecho inalienable del pueblo saharaui a elegir su futuro con total libertad y democracia, de conformidad con las resoluciones de la ONU», manifestó el lunes tras reunirse con el representante de Naciones Unidas Staffan de Mistura. Al Frente Polisario, consciente de su posición de debilidad en el contexto internacional, no le queda más remedio que seguir abierto a la negociación «en todos los contextos posibles».
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