"No hemos hecho ningún giro nuevo". La dirección del PP resta importancia a la polémica sobre la "prioridad nacional" que han pactado con Vox en Extremadura y Aragón e insiste en que todo lo que se ha puesto negro sobre blanco en ambos documentos es «totalmente legal y constitucional».
Prioridad nacional no significa, para los populares, preferencia para los españoles frente a los extranjeros, como defiende Vox. Son dos palabras que se ha tenido que tragar el PP como un sapo político y dialéctico, pero que después no se trasladarán en una discriminación efectiva de los extranjeros, insisten una y otra vez en Génova.
De hecho, en la cúpula del principal partido de la oposición creen que, en el "medio plazo" su electorado va a comprobar cómo no se cumplen las querencias discriminatorias de su socio, sino que todo queda en un punto intermedio en el que se incentiva la ayuda social e inmobiliaria a quienes tienen mayor "vinculación" con el territorio -en función de los años de empadronamiento y del "arraigo" que demuestren de manera efectiva-, pero sin filtrar destinatarios en función "del pasaporte".
"Hay que esperar un poco a que el elector asimile la realidad de la prioridad nacional, que la va a asimilar muy fácilmente", explican a este diario fuentes de la sala de máquinas de Génova. El plan de Feijóo para la conllevanza con Vox da por sentado que en el mediano plazo "quien capitalizará más los pactos será el PP". "Vox tenía que decidir si quiere echar al PP o a Sánchez. Y ahora han tenido que decidir a Sánchez. Eso implica forzosamente que la batalla la gane el PP en el largo plazo", añaden. Esto, más la erosión que puede tener para Vox diluirse en los gobiernos regionales, hace que los populares crean que el tiempo jugará en su favor: "A ellos gobernar les desgasta".
El vicesecretario del PP Elías Bendodo ha asegurado en declaraciones a los medios que su partido no permitirá ninguna discriminación ilegal: «Todo lo que no cumpla la ley y la Constitución, evidentemente no contará con el apoyo del PP; la literalidad de los acuerdos de Extremadura y Aragón cumple con las normas».
La tesis de Génova es que los electores de derechas y e incluso de centroizquierda ven con buenos ojos mayor dureza en la política migratoria. La dirección del PP cuenta con encuestas en las que incluso la mayoría de los votantes del PSOE (más del 60%) coinciden con una política migratoria más exigente para quienes delincan. Y es una tendencia que se está produciendo "en toda Europa".
"En inmigración todos, socialistas y populares europeos, están en lo mismo, menos Sánchez. Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, o Keir Starmer, de Gran Bretaña [ambos, socialdemócratas], se parecen más en lo migratorio a Merz [canciller popular alemán] que a Sánchez", apuntan las fuentes consultadas. "¿Por qué esta excepción ibérica? Por Sumar. Sánchez no puede, por sus socios, pero toda Europa ha endurecido su posición migratoria", añaden. "Hay un giro a la derecha en toda Europa y en todo el mundo en inmigración. Nosotros no hemos endurecido la posición migratoria por Vox, sino por convicción", agregan.
Fuentes oficiales del equipo de Feijóo ofrecen su visión así: "La izquierda está rabiando con nuestros acuerdos en Extremadura y Aragón. La realidad es que para conseguir las investiduras ni hemos indultado a delincuentes ni amnistiado a fugados. No nos tragamos financiaciones singulares, cupos, leyes como la del solo sí es sí. No regalamos palacetes ni excarcelamos a etarras".
Y sobre la prioridad nacional, aseguran que el criterio de arraigo ya existe como criterio de baremación en varias comunidades autónomas, incluso en las que no gobierna el PP, como País Vasco, Cataluña y Castilla-La Mancha. Y también en el ámbito nacional: por ejemplo, para acceder al ingreso mínimo vital. "Somos mejores que ellos. También para hacer pactos y también para firmar coaliciones. Y no tenemos dudas. Mejor Vox, mil veces mejor, que ERC, Bildu o Podemos", arguyen en Génova.
Los dirigentes del PP no se van a quedar de brazos cruzados ante los ataques de Vox a la dirección nacional de su partido. De hecho, Bendodo ha cargado contra Santiago Abascal por embarrar el debate de la "prioridad nacional". "No somos nosotros los que tenemos que explicar un cambio de criterio. Los que tienen que explicar su cambio de criterio son los que firmaron por la mañana un acuerdo y votaron lo contrario al mismo acuerdo por la tarde en el Congreso", explicó. "Nosotros sí estamos en la coherencia", aguijoneó.
En ese sentido, Bendodo ha clarificado su postura: "No estamos ni a favor de la regularización masiva como plantea el Gobierno, ni de las deportaciones masivas como plantea otro partido. La inmigración que venga a delinquir o simplemente a cobrar subvenciones, no será bien recibida y tendrá que irse. Llámelo usted prioridad nacional o no prioridad nacional, pero éste es el proyecto del PP".