En aquel momento, afirmó ser "ingenuamente optimista" sobre la rapidez con la que este descubrimiento conduciría a un tratamiento eficaz. "Pero ahora, por fin, hemos avanzado", concluyó. Sus hallazgos condujeron al desarrollo de anticuerpos diseñados para impedir la formación de depósitos amiloides. Pero estos primeros enfoques no succionaban el amiloide del cerebro de las personas que ya padecían la enfermedad. "Ese fue el error que cometió la comunidad científica", afirma Hardy.
"Ahora sabemos lo que tienen que hacer los fármacos", agregó. En los últimos años, los investigadores han desarrollado fármacos como Donanemab y Lecanemab que pueden eliminar del cerebro los depósitos de amiloide que ya se han formado.
El ensayo clínico de Lecanemab, cuyos resultados se publicaron en 2022, demostró por primera vez que un fármaco podía ralentizar el deterioro cognitivo en personas con Alzheimer.
"El problema es que no ha detenido la enfermedad, sino que la ha ralentizado", explica Hardy. En general, la enfermedad de Alzheimer progresa a lo largo de unos ocho o nueve años. La predicción es que Lecanemab ralentizaría ese proceso, aumentando el plazo a unos 11 o 12 años. "Supone una diferencia en el tiempo. Pero está claro que tenemos que mejorar".
el uso de la genética y los biomarcadores, que pueden utilizarse "para observar la química sanguínea de quienes desarrollan la enfermedad". Hardy argumenta: "Podemos utilizar biomarcadores para el Alzheimer del mismo modo que utilizamos las mediciones del colesterol como biomarcador para las enfermedades cardiacas.demencia, en Reino Unido y en el resto del mundo.El Alzheimer es la forma más común de demencia, pero fuera de los centros especializados, a menudo se diagnostica a los pacientes con demencia en general. "Solo alrededor del 60% de las personas diagnosticadas con demencia realmente tienen Alzheimer. Hay que mejorar el diagnóstico preciso. Y eso requiere inversión".
"Los científicos tenemos que hacer versiones más eficaces de estos fármacos, eso está en marcha. Tenemos que conseguir diagnósticos tempranos. Tenemos que tener un cambio político para invertir en servicios de demencia", concluye Hardy.
Artículo originalmente publicado enWIRED.Adaptado por Alondra Flores.