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Información del artículo- Autor, Anthony Zurcher
- Título del autor, Corresponsal en Norteamérica de la BBC
- 22 minutos
El presidente Donald Trump y su gobierno han ofrecido hasta ahora mensajes y explicaciones contradictorios sobre la campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Y el lunes, décimo día de una operación que ha inquietado a los aliados y sacudido los mercados, fue ejemplo de esta confusión en torno al cronograma y los objetivos finales de la guerra.
Tras una mañana agitada en la que los índices bursátiles estadounidenses cayeron y los precios del petróleo subieron, el presidente de EE.UU. llamó rápidamente a la prensa en un aparente intento de calmar los nervios.
Sin embargo, sus comentarios carecieron de claridad, incluso cuando se lo presionó para que diera más detalles.
"Tengo un plan para todo, ¿de acuerdo?", le dijo a un periodista de The New York Post cuando le preguntaron sobre el alza de los precios del petróleo.
"Tengo un plan para todo. Estarán muy contentos", añadió.
A CBS News le dijo que la guerra "está prácticamente terminada".
"Vamos muy adelantados respecto a lo previsto", añadió.
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Cuando se le preguntó si la operación podría, por lo tanto, terminar pronto, Trump respondió: "No lo sé, depende. Concluir es cosa mía, de nadie más".
Su frenética seguidilla de llamadas telefónicas tuvo el efecto deseado, al menos en términos económicos.
Las bolsas subieron y el precio del barril de petróleo, que había alcanzado los US$120 ese mismo día, cayó por debajo de los US$90.
Hace apenas unos días, Trump afirmó que no detendría la guerra hasta la "rendición incondicional" de Irán.
Tras sus comentarios del lunes, parecía que el fin de una operación militar que ha conmocionado Medio Oriente y provocado el cierre casi total del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz podría estar a la vista.
Pero al anochecer, Trump cambió de parecer sobre sus propios dichos.
"Podríamos decir que es un éxito rotundo ahora mismo", aseguró. "O podríamos ir más allá. Y vamos a ir más allá".
El mandatario dijo que EE.UU. estaba "muy cerca de finalizar" lo que llamó una "salida" (en el sentido militar), pero advirtió que intensificaría sus ataques si Irán continuaba amenazando a los petroleros que salen del golfo Pérsico.
"Los atacaremos con tanta fuerza que ni ellos ni nadie que los ayude podrá recuperar esa parte del mundo", declaró.
Trump describió, además, una misión de gran alcance para la guerra.
Su objetivo, sostuvo, es garantizar que Irán no pueda desarrollar armamento para atacar a EE.UU., Israel o a ningún aliado estadounidense "por mucho tiempo".
Eso, en última instancia, podría requerir el tipo de cambio de régimen que Trump no ha logrado hasta ahora, ya que el difunto ayatolá Alí Jamenei ha sido reemplazado como líder supremo por su hijo.
Aparentes contradicciones
En cuestión de horas, el mensaje del presidente había sido vertiginoso.
Quienes buscaban señales de cuándo podría terminar esta masiva operación militar o pistas sobre sus objetivos concretos se quedaron con más preguntas que respuestas.
En una entrevista con la CBS el domingo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, describió la siguiente fase de la operación estadounidense-israelí, que incluye el uso de munición más potente: "Podemos atacar objetivos militares desde el aire con munición más convencional, bombas de gravedad, bombas de 500, 1.000 y 2.000 libras [227, 450 y 900 kg]", declaró.
"Aún no hemos comenzado ese esfuerzo de la campaña", acotó.
Cuando el lunes le preguntaron a Trump sobre la aparente contradicción entre sus declaraciones de que la guerra estaba "muy completa" y los comentarios de Hegseth, respondió: "Creo que se podrían decir ambas cosas".
"Es el comienzo de la construcción de un nuevo país", afirmó.
De todas formas, la reconstrucción nacional al estilo iraquí es una actividad que Trump y sus asesores han declarado explícitamente no querer emprender.
Los inversores estadounidenses emitieron este martes un juicio sobre las últimas declaraciones de Trump, con la vuelta paulatina de los mercados a la normalidad.
Pero incluso así, es probable que el aumento repentino de los precios de la gasolina tarde más en calmarse.
El precio promedio del galón de gasolina en EE.UU. era este lunes de US$3,48, 48 centavos más que una semana antes.
Esto ocurre en un momento en que hay indicios preocupantes sobre la economía.
El viernes pasado, por ejemplo, la Oficina de Estadísticas Laborales anunció que EE.UU. perdió 92.000 empleos en febrero, el desempleo subió al 4,4% y la tasa de participación en la fuerza laboral, del 62%, fue la más baja desde diciembre de 2021.
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Pie de foto,El costo de la vida suele ser la principal preocupación de los estadounidenses, y estas mismas encuestas sugieren que existe una considerable oposición a la actual campaña militar en Irán.
Esta es una combinación peligrosa para un presidente inextricablemente vinculado a esta operación y a unos meses de las cruciales elecciones de medio mandato de noviembre que decidirán el control del Congreso.
Trump ha prometido que el aumento de los precios es temporal y que, para cuando los estadounidenses acudan a las urnas en noviembre, tendrán una visión más positiva del costo de la vida.
Repercusión en las urnas
En el norte del estado de Georgia, los ciudadanos votan este martes en unas elecciones legislativas especiales.
Allí, la guerra con Irán y el peligro que representa para la economía son preocupaciones acuciantes.
Bob Stinnett, votante independiente, expresó su preocupación por que el aumento de los precios de la energía cause una recesión.
"He apoyado a Trump, pero no para esto", aseveró.
Angie, quien se jubiló recientemente tras una larga carrera como enfermera, manifestó su preocupación por que el aumento de los precios de la gasolina pueda afectar su presupuesto en un momento precario para ella.
Cuando se le preguntó qué opinaba sobre la guerra con Irán y el impacto que tendría en los precios de la gasolina, dijo que le importa más el pueblo iraní y que EE.UU. no debería haberse involucrado.
"La verdad es que no me gusta nada", afirmó. "Entiendo que necesitaban ayuda, pero ¿no podríamos haber encontrado otra manera de hacerlo?".
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Pie de foto,El distrito noroeste de Georgia, que hasta hace poco era representado por la política de derecha Marjorie Taylor Greene, es firmemente conservador.
Incluso allí, los votantes se sienten inquietos, lo que representa una gran oportunidad para el candidato demócrata Shawn Harris.
"Como los precios de la gasolina están subiendo, todo se está disparando, y no es por ninguna otra razón, es por algo en lo que nosotros decidimos involucrarnos", dijo Harris.
"Creo que voy a conseguir más votantes simplemente porque estamos en guerra", añadió. "Y, por cierto, esos votantes tienen hijos e hijas en la guerra".
Trump se ha comprometido repetidamente a reducir los precios, y él y su equipo han mostrado ser conscientes de la importancia del tema.
A finales del año pasado, lanzó una supuesta "gira de asequibilidad" en Pensilvania, pero no ha logrado despegar en serio.
Con las operaciones militares en Venezuela e Irán acaparando titulares en los meses posteriores, Trump corre el riesgo de ser visto como un presidente más centrado en intervenciones extranjeras que definan su legado que en los precios internos de los alimentos.
La Casa Blanca, por supuesto, argumentaría que es capaz de compaginar ambas cosas.
Pero con el aumento de los precios de la gasolina impulsado por una campaña militar que, según las encuestas, pocos estadounidenses querían realmente, existe un riesgo político real para Trump.
El lunes por la noche habló sobre el "tremendo éxito" que el ejército estadounidense ha logrado en su campaña hasta la fecha.
Describió cómo la armada iraní ha sido hundida, su fuerza aérea destruida y su radar y equipo antiaéreo inutilizados.
No obstante, la guerra es más que el lanzamiento de misiles, el lanzamiento de bombas y la destrucción de objetivos.
El precio de esta guerra —medido en daños a la economía mundial y estadounidense, y en costos políticos para Trump y sus correligionarios republicanos— aún está a la vista.
Y, en un año que bien podría definir el segundo mandato de Trump, la población estadounidense aún no ha emitido su juicio final.
Reporte adicional de Kayla Epstein en Georgia
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