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El Premio Nacional de Artesanía que ha llevado el esparto a las pasarelas de Cibeles y París

El Premio Nacional de Artesanía que ha llevado el esparto a las pasarelas de Cibeles y París
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Sexta generación de artesanos del esparto, Pedro Antonio Blanco es la última resistencia de una técnica que data del siglo XI. Mantener Ubedíes Artesanía y un legado histórico le ha costado pinchazos, y no sólo con la aguja. Leer
DIRECTIVOSEl Premio Nacional de Artesanía que ha llevado el esparto a las pasarelas de Cibeles y París 7 MAR. 2026 - 00:02Entrevista a Pedro Antonio Blanco, Propietario de Ubedíes Artesanía y Premio Nacional de ArtesaníaNEREA SERRANO Y CRISTINA DE ROJAS

Sexta generación de artesanos del esparto, Pedro Antonio Blanco es la última resistencia de una técnica que data del siglo XI. Mantener Ubedíes Artesanía y un legado histórico le ha costado pinchazos, y no sólo con la aguja.

¿Se ha preguntado alguna vez de dónde viene el nombre Puerta de Atocha? "Fue bautizada así porque era el acceso a Madrid por donde entraban los carros con las atochas, que son las plantas del esparto". La respuesta no la arroja la IA, sino Pedro Antonio Blanco (Úbeda, Jaén, 1968). No le importaría retarse con ChatGPT en materia de esparto, porque este jienense es el último bastión de un oficio artesanal que se remonta al siglo XI, de cuando datan las primeras alfombras caladas típicas de Úbeda.

Sexta generación de una familia de esparteros -porque por ahora su investigación del árbol genealógico solo ha llegado a 1825- Blanco es el alma mater de Ubedíes Artesanía, con taller en la calle Real de su ciudad natal, en el que se instaló su abuelo en 1946. Resistir ante los gigantes industriales le ha valido el Premio Nacional de Artesanía 2025, con el respaldo de la Fundación Academia de la Moda Española, y que recibió el pasado diciembre.

Su empresa es heredera del saber hacer de su abuelo, que llegó a vender hasta en Miami. Parece que las relaciones entre EEUU y España eran mejores a finales de los cincuenta que ahora.Mi abuelo fue un pionero. Con 14 años ya era jefe de taller y con 19, se independiza de mi tío y abre Artesanía Blanco, de la que es heredera Ubedíes. Se convirtieron en proveedor de Paradores de España con nuestras alfombras caladas típicas gracias a Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez, que tenía una empresa de diseño. He visto una foto de los años treinta de la Universidad de Columbia, en Nueva York, con una de nuestras alfombras. Y en los cincuenta abrió tienda en Miami a través de una representante americana para vender bolsos y otras piezas de esparto cuando empezaba la moda hippy.Y todo se hacía desde un pequeño taller en Úbeda. ¿Cómo recuerda su infancia?Jugando y saltando entre alfombras de dos metros porque vivíamos en el taller. Siempre me gustó el oficio, pero hubo un tiempo en el que me desligué porque necesitaba ordenar las ideas y entré en el Ejército. En mi época militar practiqué muchos deportes y me pagaban por tirarme en paracaídas, bucear, escalar...Pero decidió volver a las cumbres borrascosas de trabajar en el negocio familiar...Para trabajar junto a los tuyos hace falta mano izquierda y aceptar que cada persona ve las cosas desde un punto de vista, pero con un fin común. Hay que saber ceder, adaptarte a lo que te trae la vida, y si no tiene solución, para qué quejarse. Los nervios te llevan a cometer errores.¿Hubiera sido un error introducir maquinaria para producir más?Si algo merece la pena, conlleva trabajo. Lo que no cuesta esfuerzo no satisface.Las redes sociales se llenan de gente en bañador y bebiendo cócteles. ¿No ven los jóvenes el esfuerzo como algo de otro siglo?Desde luego que no veo muchos interesados en mantener esta tradición del esparto. Quieren calefacción en invierno, aire acondicionado en verano, una oficina y no trenzar esparto y pincharse con una aguja que tiene mínimo 15 centímetros. Pero si vieran que se puede vivir de este oficio dignamente y que se van a sentir muy realizados, las cosas serían diferentes. Hay que enseñar desde el colegio la importancia de la artesanía.Son malos tiempos para encontrar relevo en los oficios.Se necesita una formación reglada en la que no recaigan todos los gastos en el artesano y que vuelva la figura del aprendiz. La artesanía no es solo algo folclórico que va a los mercadillos medievales, somos profesionales y para eso necesitamos formación reglada y coherente.¿Sus hijas aprenden rápido?Tienen sólo 17 años y 15 años. Aún no se sabe, pero pueden estudiar otra cosa y finalmente trabajar aquí.¿Le gustaría?No lo sé. Es un trabajo duro y no quieres para tu hijo lo que a ti te cuesta tanto esfuerzo, muchos pinchazos con la aguja y demasiadas noches sin dormir. Pero al mismo tiempo, creo que para valorar lo bueno tienes que pasarlo mal y que el reconocimiento te genera una satisfacción muy grande.¿Es lo que sintió cuando vio piezas realizadas por usted en los desfiles de los diseñadores de moda Moisés Nieto o Leandro Cano en Cibeles y París?Esta visibilidad o que un accesorio nuestro se lo ponga un famoso tiene un impacto. También he hecho piezas para las tiendas de Tendam o para las de marcas de lujo de las que no puedo desvelar el nombre...¿La discreción es uno de los valores que aprendió de su abuelo y de su padre?Sobre todo me transmitieron la importancia del trabajo duro, la honestidad y cierta picardía, es decir, no trabajar como un burro sin mirar a los lados, sino ser sociable en el trabajo. Hay que esforzarse, pero saber aprovechar los momentos.¿En qué etapa entra ahora Ubedíes Artesanía tras recibir el Premio Nacional?Quiero aprovechar la dotación económica y la formación para mejorar la identidad de marca, tener tiempo para hacer diseños con marca propia y conceptualizar, es decir, contar la historia que hay detrás de la empresa y la técnica y darle valor a la artesanía.¿Cuál es el paracaídas al que recurre para sobrevivir con un negocio tan de nicho?La familia y la herencia artesanal de este oficio. ¿Sabes que las esparteñas más antiguas de Europa se encontraron aquí en Andalucía, en Granada, y que datan de hace 6.200 años? Pero para que se abra el paracaídas hay que formarse cada vez más y mejor.ARCO transforma los hoteles de lujo de Madrid en galeríasAsí abren los hoteles de lujo el apetito de hacer negociosFlorencia, París o Maldivas, las pistas turísticas secretas de directores de hotel Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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