«¿Por el grupo Vox la señora Cabello?». «¿Por el grupo Vox el señor Martínez Vidal?». «¿Señores del resto del grupo Vox?». En cada votación, el presidente del Pleno del Ayuntamiento, Borja Fanjul, introdujo este llamativo ritual para proceder a la votación de cada una de las nueve proposiciones de la sesión, una de ellas defendida, precisamente, por Arantxa Cabello, una de las principales protagonistas de esta llamativa intrahistoria municipal. Una jornada en la que los focos estuvieron clavados en los cinco ediles de Vox desde primera hora de la mañana. «Hoy los protagonistas son ellos», bromeaban algunos concejales en los pasillos del Consistorio madrileño, a propósito de ese insospechado guion municipal con el que ha despertado este 2026. Probablemente, para el próximo Pleno habrá que volver a reinventar la fórmula.
Los cinco concejales, tres de ellos rumbo al 'patíbulo' de su formación, ocuparon sus asientos de siempre. Con Ortega Smith en la cabecera, Ignacio Ansaldo (número uno de afiliado del partido, según se deslizó ayer) en el otro extremo y Cabello en el centro. Pasaban cinco minutos de las 9.00 horas cuando aparecieron por la calle Montalbán, uno de los accesos al Ayuntamiento, Ortega, Ansaldo y Toscano; esto es, los 'rebeldes'. Para entonces, Cabello ya se encontraba dentro de las instalaciones municipales. Madrugó, quizá, para sortear el ejército de cámaras y micrófonos que aguardaban la esperada instantánea.
Se detuvo a hablar Ortega, pero apenas quiso pronunciarse sobre el culebrón. Ya lo había hecho el día anterior, sin morderse la lengua, en el corazón de la Casa de la Villa. Ejerciendo, como recalcó con insistencia, como portavoz. Como lleva haciendo desde 2019, cuando Vox entró por primera vez en el Ayuntamiento de Madrid. «Algunos tendrán que preguntarse y tendrán que contestar a los madrileños por qué, ante una situación de tanta gravedad en España, con tantos problemas, con un Gobierno de delincuentes y de criminales, han querido poner a este grupo municipal en la tesitura del enfrentamiento, de la división y entorpecer la labor que estamos realizando en pro de los madrileños», pronunció.
Cuatro de los cinco ediles de Vox, hablando en el Pleno.ÁNGEL NAVARRETEArantxa Cabello, confiada en llevar el timón del grupo en la sesión de marzo, tomó la palabra dentro del Palacio de Cibeles. «Hay que hacer una serie de cuestiones administrativas para conseguir ejecutar la resolución del Comité Ejecutivo Nacional del partido Vox, de mi partido, por la que se me nombra portavoz. Es un procedimiento que exige la mayoría de los concejales. Como esta mayoría no existe, estamos ejecutando ese procedimiento y, cuando todo esté resuelto y haya una resolución definitiva, los que no han acatado la orden del CEN tendrán que pasar a no adscritos», aseguró. Es decir, que, salvo que la Justicia diga lo contrario, Ortega, Toscano y Ansaldo se presentarán como concejales no adscritos en el próximo episodio municipal.
Cabello, 'sola' en su proposición
Hubo escenas interesantes, como las charlas de Ortega con Martínez Vidal, que entró al Ayuntamiento acompañado de su asesor y número seis de la lista, también campeón olímpico de piragüismo, Cristian Toro. Precisamente, Vidal fue uno de los 'fichajes' procedentes del Partido Popular que, en la víspera, el aún portavoz del fragmentado grupo municipal de Vox había señalado por ese carné de origen. Cierto es que su dedo apuntaba de manera más intencionada hacia Santiago Abascal y el propio Ignacio Garriga, pero bien podría aplicarse a este caso concreto. Ni que decir tiene que la comunicación entre Ortega y Cabello, al menos a ojos de las cámaras, fue inexistente durante toda la mañana.
Como era de esperar, se sucedieron los 'pellizcos' desde el PP. Se vino arriba a primera hora el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, en el despertar de la jornada, dirigiéndose a Ortega Smith: "¿Está usted seguro de hablar de empadronamientos ilegales en el día de hoy?". Pero no fue el único desde el grupo popular. "No sé si es el mejor día para hablar de cosas que no funcionan. Entiendo que estos días están un poco más atareados", se lanzó a la proposición de Cabello sobre el apoyo a la investigación de estudios sobre el cáncer de páncreas. "La teoría del reemplazo es la que le va a aplicar a usted el señor Abascal", le lanzó a Ortega la socialista Ana Isabel Lima. "Hemos encontrado al primer inquiokupa de España", fue el 'regalo' de Edu Rubiño, de Más Madrid.
«¿Señora Cabello?». «¿Señor Martínez Vidal?». «¿Señores del resto del grupo Vox?». Y así, proposición a proposición, con la ausencia ocasional de alguno de ellos, se fueron votando los textos. Por cierto, cuando Cabello defendió la propuesta número 24, ni Ortega ni Toscano estaban en sus sillones. Smith entró nada más completarse la votación. ¿Casualidad? Cabello, por cierto, mantuvo su posición en la número 26, la de la inmigración, abanderada por Ortega. Para el próximo episodio, habrá que atender a esa figura de los concejales no adscritos, que ya forma parte del ADN de Cibeles.