Lleva más de dos décadas en el fondo del mar, olvidado. Pero ahora, por fin, el TAT-8, el primer cable de fibra óptica que cruzó el Atlántico y que nos conectó a internet, está siendo retirado de su lugar. Y para entender la importancia de esto merece la pena contar su historia, ya que quizás internet no sería tal y como lo conocemos sin este cable.
El cable que lo empezó todo. El 14 de diciembre de 1988, AT&T, British Telecom y France Telecom pusieron a punto el TAT-8, las siglas de Trans-Atlantic Telephone 8. Era el octavo sistema de cable transoceánico entre Europa y Estados Unidos, pero el primero en usar fibra óptica. Antes de él, los cables transatlánticos funcionaban con cobre, con una capacidad muy limitada.
Con el TAT-8, las voces y los datos viajaban convertidos en pulsos de luz a través de hilos de vidrio más finos que un cabello. Tal y como cuenta Wired en su reportaje, en el acto inaugural, el escritor Isaac Asimov se conectó por videollamada desde Nueva York con audiencias en París y Londres para celebrar, en sus propias palabras, "este viaje inaugural a través del mar sobre un rayo de luz".
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Por qué fue tan importante. Cuando entró en funcionamiento, internet era todavía un concepto demasiado técnico para el gran público. Pero el TAT-8 construyó literalmente la autopista por la que después circuló todo. Lo curioso es que en apenas 18 meses ya alcanzó su capacidad máxima, por lo que esto obligó a tender nuevos cables lo más pronto posible, sobre todo tras el estallido de la World Wide Web, el comercio electrónico y en un contexto en el que internet cobraba cada vez más relevancia. Para 2001 la serie TAT ya había llegado al 14.
Desconexión. Tal y como cuenta el medio, en 2002, el TAT-8 sufrió una avería, y repararlo no salía a cuenta, así de sencillo. Con cables más modernos y de mayor capacidad ya operativos, no tenía sentido invertir en su recuperación. Se desconectó y quedó abandonado en el fondo del Atlántico, donde ha permanecido durante más de dos décadas.
Ahora lo están sacando del mar. Según recoge Wired, una empresa especializada llamada Subsea Environmental Services está recuperando físicamente el cable con su buque MV Maasvliet. Es una de las pocas compañías en el mundo cuyo negocio entero consiste en recuperar y reciclar cables submarinos retirados. La operación implica arrastrar un gancho plano por el lecho marino, esperar horas hasta notar tensión en el cable y después izarlo a bordo metro a metro. Los operarios explican al medio que el fondo del océano es un espacio cada vez más concurrido, y recuperar cables viejos libera rutas para los nuevos.
Qué se hace con los restos. El TAT-8 no se tira a la basura. Los cables de fibra óptica contienen cobre de alta pureza, acero y polietileno, todos materiales reciclables y con valor de mercado. El cobre, especialmente, es un recurso valioso y puede que en unos años acabe escaseando. Y es que según la Agencia Internacional de la Energía, en menos de una década podría escasear si la industria no encuentra nuevas fuentes.
Por otra parte, el acero del cable acabará convertido en vallas, y el plástico, procesado en los Países Bajos, se transformará en pellets para fabricar envases no alimentarios. De hecho, tal y como cuentan en Wired, es posible que hasta dentro de poco estés usando un champú en un bote fabricado con restos del primer cable de fibra óptica que cruzó el Atlántico.
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Tiburones. Curiosamente, el TAT-8 se encuentra en el epicentro de una de las leyendas que más han perdurado en este sector: que los tiburones muerden los cables de internet. Tal y como comparte el medio, todo empezó con una prueba previa al TAT-8, el Optican-1, que acabó fallando por problemas en su aislamiento. Un ingeniero de Bell Labs apareció en una conferencia con dientes de tiburón que supuestamente habían sido extraídos del cable dañado. La historia se propagó al instante. Así como apunta el medio, AT&T llegó a incluir cuatro páginas sobre protección frente a mordeduras de tiburón en su dossier de prensa para el TAT-8.
En realidad, nunca ha habido consenso sobre si los tiburones causaron realmente esos daños. Las pruebas posteriores en acuarios, donde se les dejó con hambre para ver si mordían cables con campos eléctricos, no arrojaron ningún patrón claro. Por lo menos, el resultado de todas esas pruebas y debate fue positivo, ya que los ingenieros añadieron una capa de acero entre el aislamiento y las fibras, lo que mejoró la resistencia general del cable frente a abrasiones y daños de todo tipo.
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La noticia
El primer gran cable submarino atlántico que nos conectó a internet nos dice adiós por una sencilla razón: era demasiado caro repararlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Antonio Vallejo
.
El primer gran cable submarino atlántico que nos conectó a internet nos dice adiós por una sencilla razón: era demasiado caro repararlo
El TAT-8 fue el primer cable transoceánico en usar fibra óptica
En 2002 sufrió una avería, y ha estado décadas olvidado en el fondo del mar
Lleva más de dos décadas en el fondo del mar, olvidado. Pero ahora, por fin, el TAT-8, el primer cable de fibra óptica que cruzó el Atlántico y que nos conectó a internet, está siendo retirado de su lugar. Y para entender la importancia de esto merece la pena contar su historia, ya que quizás internet no sería tal y como lo conocemos sin este cable.
El cable que lo empezó todo. El 14 de diciembre de 1988, AT&T, British Telecom y France Telecom pusieron a punto el TAT-8, las siglas de Trans-Atlantic Telephone 8. Era el octavo sistema de cable transoceánico entre Europa y Estados Unidos, pero el primero en usar fibra óptica. Antes de él, los cables transatlánticos funcionaban con cobre, con una capacidad muy limitada.
Con el TAT-8, las voces y los datos viajaban convertidos en pulsos de luz a través de hilos de vidrio más finos que un cabello. Tal y como cuenta Wired en su reportaje, en el acto inaugural, el escritor Isaac Asimov se conectó por videollamada desde Nueva York con audiencias en París y Londres para celebrar, en sus propias palabras, "este viaje inaugural a través del mar sobre un rayo de luz".
Por qué fue tan importante. Cuando entró en funcionamiento, internet era todavía un concepto demasiado técnico para el gran público. Pero el TAT-8 construyó literalmente la autopista por la que después circuló todo. Lo curioso es que en apenas 18 meses ya alcanzó su capacidad máxima, por lo que esto obligó a tender nuevos cables lo más pronto posible, sobre todo tras el estallido de la World Wide Web, el comercio electrónico y en un contexto en el que internet cobraba cada vez más relevancia. Para 2001 la serie TAT ya había llegado al 14.
Desconexión. Tal y como cuenta el medio, en 2002, el TAT-8 sufrió una avería, y repararlo no salía a cuenta, así de sencillo. Con cables más modernos y de mayor capacidad ya operativos, no tenía sentido invertir en su recuperación. Se desconectó y quedó abandonado en el fondo del Atlántico, donde ha permanecido durante más de dos décadas.
Ahora lo están sacando del mar. Según recoge Wired, una empresa especializada llamada Subsea Environmental Services está recuperando físicamente el cable con su buque MV Maasvliet. Es una de las pocas compañías en el mundo cuyo negocio entero consiste en recuperar y reciclar cables submarinos retirados. La operación implica arrastrar un gancho plano por el lecho marino, esperar horas hasta notar tensión en el cable y después izarlo a bordo metro a metro. Los operarios explican al medio que el fondo del océano es un espacio cada vez más concurrido, y recuperar cables viejos libera rutas para los nuevos.
Qué se hace con los restos. El TAT-8 no se tira a la basura. Los cables de fibra óptica contienen cobre de alta pureza, acero y polietileno, todos materiales reciclables y con valor de mercado. El cobre, especialmente, es un recurso valioso y puede que en unos años acabe escaseando. Y es que según la Agencia Internacional de la Energía, en menos de una década podría escasear si la industria no encuentra nuevas fuentes.
Por otra parte, el acero del cable acabará convertido en vallas, y el plástico, procesado en los Países Bajos, se transformará en pellets para fabricar envases no alimentarios. De hecho, tal y como cuentan en Wired, es posible que hasta dentro de poco estés usando un champú en un bote fabricado con restos del primer cable de fibra óptica que cruzó el Atlántico.
Tiburones. Curiosamente, el TAT-8 se encuentra en el epicentro de una de las leyendas que más han perdurado en este sector: que los tiburones muerden los cables de internet. Tal y como comparte el medio, todo empezó con una prueba previa al TAT-8, el Optican-1, que acabó fallando por problemas en su aislamiento. Un ingeniero de Bell Labs apareció en una conferencia con dientes de tiburón que supuestamente habían sido extraídos del cable dañado. La historia se propagó al instante. Así como apunta el medio, AT&T llegó a incluir cuatro páginas sobre protección frente a mordeduras de tiburón en su dossier de prensa para el TAT-8.
En realidad, nunca ha habido consenso sobre si los tiburones causaron realmente esos daños. Las pruebas posteriores en acuarios, donde se les dejó con hambre para ver si mordían cables con campos eléctricos, no arrojaron ningún patrón claro. Por lo menos, el resultado de todas esas pruebas y debate fue positivo, ya que los ingenieros añadieron una capa de acero entre el aislamiento y las fibras, lo que mejoró la resistencia general del cable frente a abrasiones y daños de todo tipo.