Lunes, 06 de julio de 2026 Lun 06/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

El propósito actúa como brújula del liderazgo

El propósito actúa como brújula del liderazgo
Artículo Completo 1,026 palabras
'El hombre en busca de sentido', de Viktor Frankl, una buena guía para dirigir equipos. Leer
SENTIDO Y GESTIÓNEl propósito actúa como brújula del liderazgo
  • ANTONIO NÚÑEZ
Actualizado 5 JUL. 2026 - 23:37Satya Nadella, presidente y CEO de Microsoft, redefinió el propósito de la empresa y empoderó a cada persona para lograr más.Chona KasingerEXPANSION

'El hombre en busca de sentido', de Viktor Frankl, una buena guía para dirigir equipos.

En algún momento de su trayectoria, todo directivo se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿para qué hago lo que hago? No es una cuestión estratégica, ni financiera ni profesional. Es una pregunta vital, más profunda y silenciosa. Y, sin embargo, de su respuesta dependen muchas decisiones visibles: la forma de dirigir, de priorizar, de tratar a las personas o de afrontar la incertidumbre.

Con este artículo inicio una serie inspirada en el pensamiento de Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido, y en algunas conversaciones mantenidas en el pódcast El líder ante el espejo, en el que referentes empresariales reflexionan sobre un liderazgo humanista, valores y propósito. A lo largo de mi trayectoria profesional, desde mi paso por instituciones como IESE o Harvard y mi etapa en el gabinete de la Presidencia del Gobierno hasta mi trabajo actual acompañando procesos de alta dirección y consejos de administración, he comprobado que las organizaciones más sólidas no son siempre las más brillantes, sino las que logran construir sentido.

A lo largo de estas semanas abordaremos ocho dimensiones esenciales de la alta dirección contemporánea: el sentido, la soledad, la responsabilidad, el vacío del éxito, el trabajo como vocación, la empatía, la superación del ego y el legado. Todas ellas parten de una misma premisa: liderar no es solo ejercer una función, sino una forma de estar en el mundo.

Frankl escribió: "Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo". Esta idea, nacida en uno de los contextos más extremos del siglo XX, sigue teniendo hoy una fuerza extraordinaria en la empresa. Porque en un entorno marcado por la presión de los resultados, la velocidad del cambio y la incertidumbre constante, creo firmemente, después de años acompañando procesos de sucesión, transformación y desarrollo de grandes directivos, que lo que sostiene a quien dirige no es el éxito, sino el sentido.

Satya Nadella, presidente y consejero delegado de Microsoft, lo entendió bien cuando asumió la dirección de la compañía. Más allá de replantear la estrategia, redefinió el propósito: empoderar a cada persona y organización para lograr más. Ese cambio de enfoque transformó no solo el negocio, sino también la cultura interna de una empresa que necesitaba recuperar humildad, aprendizaje y apertura.

Frankl también señalaba: "No se trata de lo que esperamos de la vida, sino de lo que la vida espera de nosotros". Esta inversión de perspectiva es especialmente relevante para quienes ocupan posiciones de responsabilidad. La dirección empresarial no consiste solo en acumular logros, sino en responder a una llamada. Una llamada que puede tomar muchas formas: construir una organización mejor, desarrollar personas, contribuir a la sociedad o dejar un legado. Cuando ese "para qué" está claro, muchas decisiones se simplifican. Cuando no lo está, incluso las decisiones más pequeñas se vuelven complejas.

Paul Polman, ex consejero delegado de Unilever, defendió durante años que las empresas deben ser fuerzas para el bien. Su enfoque no era ingenuo, sino profundamente estratégico: las organizaciones con propósito generan mayor compromiso, mayor resiliencia y, a largo plazo, mejores resultados. El sentido no elimina la dificultad, pero la hace soportable. No evita los problemas, pero da dirección para afrontarlos.

Y, sobre todo, el sentido es contagioso. Un directivo que tiene claro su propósito transmite claridad, coherencia y confianza. No necesita imponer, inspira; no necesita controlar, orienta. En cambio, cuando el gobierno de una organización carece de sentido, aparecen la confusión, el desgaste e incluso el cinismo.

En este contexto, mirarse al espejo no es un ejercicio de introspección teórica, sino una necesidad práctica. Porque, al final, cada persona con responsabilidad debe responder a una pregunta que nadie puede contestar por ella.

En una conversación reciente en El líder ante el espejo, José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero delegado de BBVA y expresidente de Bankia y CaixaBank, lo expresaba con una claridad que invita a la reflexión: "Sin ejemplo es muy difícil que nadie te tenga como faro". Y añadía una idea aún más profunda al hablar del propósito: "Yo creo que el propósito es una referencia no solo para liderar, sino para la vida. El finalismo de tus acciones. Cuál es el finalismo de tu actividad, cuál es el finalismo de tu vida".

Su reflexión introduce un matiz esencial: el propósito no es un eslogan, ni una declaración corporativa. Es una construcción personal imperfecta, en evolución. "Cada uno tiene que reflexionar y llegar a una conclusión y ponerla en práctica, sabiendo que somos todos perfectibles y que entre los finalismos que buscas y los que puedes implementar hay diferencia", señalaba.

Ahí reside, quizá, la verdadera complejidad de la alta dirección: en esa distancia entre lo que aspiramos a ser y lo que realmente conseguimos hacer cada día. Este verano, pongámonos delante del espejo y preguntémonos con honestidad: ¿cuál es el sentido de mi liderazgo?

Antonio Núñez | Senior Partner de Parangon Partners y autor del pódcast 'El líder ante el espejo'

José María López de Lucío (Dia): "En prevención es vital pisar el terreno, mirar a los ojos y escuchar"Subijana, con vistas al CantábricoUna mirada al pasado Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir