Solo Emiliano García-Page reclama elecciones anticipadas en un comité federal marcado por las causas judiciales
Regala esta noticia Añádenos en Google Sánchez este sábado ante el comité federal del PSOE. (Eva Ercolanese)Madrid
27/06/2026 a las 12:56h.Si alguien esperaba que Pedro Sánchez ofreciera a los dirigentes socialistas reunidos este sábado en Ferraz nuevas explicaciones o argumentos frescos, se equivocó. El presidente ... del Gobierno se presentó ante el comité federal del partido, cinco días después de que el Tribunal Supremo condenara a 24 años de prisión al que fuera su mano derecha entre 2017 y 2021, José Luis Ábalos, con un discurso prácticamente idéntico al que pronunció el pasado miércoles en el Congreso. Acusó a la oposición de dibujar la imagen de un Ejecutivo carcomido por la corrupción que no responde a la realidad, alegó que la continuidad de la legislatura se justifica por los «avances» que aún están por venir y, sobre todo, esgrimió que lo que hay es mejor que la suma de PP y Vox no solo por las propuestas políticas de unos y otros, sino porque con ellos volvería la «corrupción sistémica».
«No vamos a permitir que los de siempre aprovechen todo este ruido judicial para impugnar el legado político de Zapatero», dice el presidente
En una intervención concebida como pistoletazo de salida al próximo ciclo electoral, la primera ante el máximo órgano de decisión del partido desde la celebrada tras la entrada en prisión preventiva de Santos Cerdán hace un año, el presidente adujo, además, que los socialistas tienen razones para sentirse «orgullosos» porque España vive «uno de los mejores momentos de toda su historia democrática» gracias a su proyecto de «transformación». «Tengamos presente que esto no va de nosotros ni de ellos, sino de millones de españoles cuyo bienestar depende del Gobierno. Por eso vamos a defender la verdad, vamos a limpiar donde haya que hacerlo y vamos a gobernar -arengó- para que este país avance».
En realidad, habría dado igual lo que dijera. Por lo menos, a efectos de lo que en el encuentro pudiera suceder. Otra cosa es la procesión que va por dentro. Las cartas estaban echadas de antemano y ya se percibió a la entrada, donde los principales líderes territoriales, en su mayoría exministros, hicieron fila para exhibir ante las cámaras y los micrófonos de los medios un indubitado cierre de filas. «A los socialistas ni nos callan ni nos obligan», defendió en esta línea el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. «Hay una labor que no se puede ver opacada porque algunos se han servido del poder que les daban sus responsabilidades para lucrarse con actitudes reprobables», proclamó la líder de Aragón, Pilar Alegría. «La gente me para en la calle y me dice: 'Dile a Pedro Sánchez que aguante, dile que estamos con Begoña», esgrimió la ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant.
El dedo en el ojo
Solo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que lleva un año reclamando elecciones y ocho denunciando las cesiones a los separatistas, se desmarcó abiertamente de la línea oficial y argumentó que este es «el peor momento de la historia reciente de España» y que de haber ido a las urnas entonces, la formación estaría mejor. Ya a puerta cerrada, ante unos compañeros de partido que le acusan de hacer el caldo gordo a la derecha, reprochó la falta de «autocrítica» y advirtió: «Cuando una organización se siente agredida hace como el ojo: cuando le acercas el dedo se cierra, pero eso te impide ver».
«Cuando una organización se siente agredida se cierra, pero eso te impide ver», advierte el presidente de Castilla-La Mancha
La réplica se la dio, antes que Sánchez, el ministro y líder de los socialistas madrileños, Óscar López: «Lo que piensan abrumadoramente los militantes del PSOE es que siga este Gobierno. ¿Quiere eso decir que se son pelotas cobardes? No, son gente que no se chupa el dedo». El propio jefe del Ejecutivo se lanzó ya en su discurso de cierre a la yugular, aun sin mencionar nombres. «Quienes ahora piden adelantar las elecciones son los que hicieron que Mariano Rajoy fuera presidente en 2016». «Ha sido un 20 a 1», resumía a la salida un miembro de la ejecutiva.
Algunos dirigentes admiten que su ánimo es mejorable, que sienten decepción y que temen un castigo electoral ante la acumulación de casos de frentes judiciales -el último, y más doloroso, el que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero- pero la mayoría asume que, ante el último largo de la legislatura, toca escenificar unidad para espantar el temor a estar viviendo un fin de ciclo y son muchos los que admiten que las bases del partido, las mismas que en 2017 dieron la victoria a Sánchez en las primarias contra Susana Díaz, no les perdonarían si hicieran otra cosa. Entre los cargos locales, únicamente la alcaldesa de Palencia, Míriam Andrés (crítica habitual como Page), se salió del guion para advertir de que «el rey está desnudo».
Que nadie más iba a cuestionar la decisión de Sánchez de continuar la legislatura se daba por descontado. No ocurrió hace un año, en un comité federal sacudido por las acusaciones de acoso sexual contra Paco Salazar, tras la entrada en prisión de Santos Cerdán, y menos podía suceder en este, con toda la artillería de la derecha apuntando a sus cabezas. Pero lo que sí hicieron algunos barones, entre ellos el presidente asturiano, Adrián Barbón, fue reclamar que en los meses que quedan hasta 2027 se presente efectivamente un proyecto de Presupuestos, después de tres años sin hacerlo, y de paso recordar que la propuesta de reforma del sistema de financiación que el Ejecutivo pretende sacar adelante después de alcanzar un pacto con Esquerra no contará con su apoyo a no ser que sea reformada. Porque Sánchez tiene que resistir, pero el resto también.
"No habrá superdomingo"
Sánchez insistió este sábado en que su intención es aguantar toda la legislatura hasta 2027 y, aunque no especificó el mes, en el partido se asume ya que la generales pueden tener lugar entre febrero y marzo, una vez el Congreso tumbe los Presupuestos que esta vez sí parece tener intención de presentar. Pensar que no tendrán que ir a sus propios comicios regionales o locales antes de que los ciudadanos hayan tenido la oportunidad de posicionarse sobre la convulsa política nacional -como ha ocurrido en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, con sucesivas derrotas - ha supuesto un alivio considerable para muchos alcaldes y líderes territoriales. Aunque, en realidad, lo único que aseguró el presidente es que no habrá un "superdomingo", es decir, que no unirá las generales a la cita con las urnas del último fin de semana de mayo.
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