Jueves, 04 de junio de 2026 Jue 04/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

El radar invisible de las multas de tráfico que no admiten rebajas

El radar invisible de las multas de tráfico que no admiten rebajas
Artículo Completo 1,222 palabras
Una gran parte de los conductores asume erróneamente que cualquier multa de tráfico puede abonarse con una reducción del 50% durante el periodo voluntario
El radar invisible de las multas de tráfico que no admiten rebajas

Una gran parte de los conductores asume erróneamente que cualquier multa de tráfico puede abonarse con una reducción del 50% durante el periodo voluntario

Regala esta noticia Añádenos en Google No todas las multas tienen descuento por pronto pago. (Pyramid Consulting)

Patxi Fernández

04/06/2026 a las 07:20h.

El sistema sancionador de tráfico en España esconde una letra pequeña que miles de conductores ignoran cada año. La creencia popular de que cualquier notificación ... de la Dirección General de Tráfico (DGT) puede saldarse a mitad de precio si se abona en los primeros veinte días naturales es, en realidad, un error peligroso para el bolsillo.

Uno de los desafíos más perseguidos por las autoridades de tráfico es el uso de tecnología destinada a eludir la vigilancia en carretera. Pero las multas vinculadas a la instalación o utilización de mecanismos capaces de interferir en el correcto funcionamiento de los radares o los sistemas de control no permiten ningún tipo de bonificación económica.

La normativa de seguridad vial penaliza con extrema dureza estas conductas al entender que se trata de una acción deliberada para esquivar la ley y poner en riesgo al resto de los usuarios de la vía. En estos casos, la sanción debe abonarse de forma íntegra desde el primer momento, según explican desde Pyramid Consulting.

Los inhibidores de radar y la manipulación de las señales viales conllevan sanciones que deben pagarse siempre en su totalidad

El procedimiento administrativo también contempla castigos severos para aquellos titulares de vehículos que optan por el silencio. Cuando un radar o una cámara automatizada detectan una infracción y se requiere al propietario que identifique formalmente quién se encontraba al volante, ignorar este requerimiento sale muy caro.

La falta de colaboración con la Administración se convierte de inmediato en una infracción propia e independiente que, además de perder el derecho al descuento del 50%, suele derivar en una cuantía económica notablemente superior a la de la propia multa original que desencadenó el proceso. 

La trampa de no identificar al conductor

La seguridad de las carreteras no solo depende de la velocidad a la que se circula, sino también del estado de la propia infraestructura. Por este motivo, la legislación excluye taxativamente de las reducciones por pronto pago a cualquier conducta que implique daños, alteraciones o la manipulación directa de las señales de tráfico y los elementos de regulación viaria.

En la misma línea restrictiva se encuentran las infracciones derivadas de actividades industriales que comprometan la seguridad vial, así como la circulación de transportes especiales de gran peso o tamaño que carezcan de las autorizaciones administrativas obligatorias para circular.

Abonar la sanción con descuento implica de forma automática renunciar al derecho de presentar alegaciones por la vía administrativa

Los expertos en defensa del conductor insisten en la importancia de analizar detenidamente el expediente sancionador antes de realizar cualquier movimiento.

(DGT)

Los principales errores de «novato»

La Dirección General de Tráfico (DGT) señala que la falta de experiencia se traduce a menudo en un catálogo de fallos recurrentes que comprometen la seguridad en nuestras carreteras. El salto de la autoescuela al mundo real destapa vicios mecánicos y carencias de percepción que, según los expertos en Formación de Conductores del organismo, configuran los errores más comunes de quienes lucen la famosa placa verde en su luneta trasera.

El manejo del volante se convierte en el primer examen que muchos suspenden en el día a día; la tensión y el nerviosismo iniciales provocan que el conductor agarre el aro de forma incorrecta, con excesiva fuerza o metiendo los pulgares por el interior. Esta rigidez muscular y la falta de soltura impiden realizar giros limpios y maniobras rápidas, restando una precisión vital cuando llega el momento de aparcar bajo presión o salvar un imprevisto.

A esta falta de destreza física se suma una desconexión visual con el entorno conocida como la conducción a corta distancia. Los principiantes tienden a clavar la mirada de forma hipnótica justo delante del capó, perdiendo la perspectiva global de la vía. Al no mirar más allá, son incapaces de anticipar la frenada de un vehículo dos posiciones por delante, la irrupción de un peatón en un paso cebra o la saturación de una glorieta. En estas zonas críticas, las tareas mecánicas se acumulan por sorpresa: reducir la marcha, señalizar y observar el tráfico se convierten en una amalgama de acciones que, al no prepararse con tiempo, se ejecutan tarde y mal.

Esa mirada corta se traduce de inmediato en un clásico de los partes de siniestralidad: no guardar la distancia de seguridad. Ya sea por pura inexperiencia o por imitar los malos hábitos de los veteranos, los novatos tienden a arrimarse demasiado al coche que les precede sin calibrar que, ante un frenazo brusco, el tiempo de reacción física y la distancia de frenado jugarán irremediablemente en su contra.

El factor psicológico también dibuja una peligrosa gráfica de altibajos durante los primeros meses. Por un lado, la indecisión paraliza a muchos conductores en maniobras de alta velocidad, como las incorporaciones a las autovías o los adelantamientos en vías secundarias, donde dudar un segundo de más compromete la fluidez del tráfico.

Por otro lado, tras unas semanas sin incidentes, acecha el peligroso exceso de confianza, un fenómeno especialmente agudo en aquellos usuarios que ya conducían ciclomotores y que erróneamente creen dominar las inercias de un coche. Esta falsa sensación de control les empuja a descuidar normas básicas como los Stop o la prioridad en las rotondas, e introduce un abanico de distracciones letales que van desde el uso del teléfono móvil hasta la pérdida de concentración por atender al copiloto o manipular la radio.

Finalmente, la Dirección General de Tráfico pone el foco en la incapacidad para adaptar la velocidad a las condiciones reales de la vía. No se trata únicamente de rebasar los límites legales, sino de la falta de madurez para leer el escenario: mantener el ritmo habitual bajo una lluvia intensa, atravesar una zona escolar sin levantar el pie del acelerador o estirar las marchas incorrectamente demostrando una nula gestión de la mecánica.

El pago inmediato, si bien resulta tentador por el ahorro en las multas que sí lo permiten, conlleva de manera automática la pérdida del derecho a recurrir o presentar alegaciones.

Dado que muchos expedientes pueden contener errores de forma o fallos administrativos subsanables, la recomendación profesional pasa por verificar la validez de la notificación y comprobar periódicamente las bases de datos de Tráfico para evitar sorpresas financieras en forma de recargos posteriores.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir