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El Regional y el Clínico entraron en situación de preemergencia la noche de la tragedia: «Tomamos el pulso al hospital»

El Regional y el Clínico entraron en situación de preemergencia la noche de la tragedia: «Tomamos el pulso al hospital»
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Los dos centros hospitalarios fueron «activados», un estado en el que se prevé la disponibilidad de camas, si existe la posibilidad de interrumpir operaciones y si hay unidades de sangre suficientes, entre otras muchas comprobaciones de cara a una emergencia ferroviaria de esta magnitud

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Ambulancias en el Hospital Regional de Málaga. SUR El Regional y el Clínico entraron en situación de preemergencia la noche de la tragedia: «Tomamos el pulso al hospital»

Los dos centros hospitalarios fueron «activados», un estado en el que se prevé la disponibilidad de camas, si existe la posibilidad de interrumpir operaciones y si hay unidades de sangre suficientes, entre otras muchas comprobaciones de cara a una emergencia ferroviaria de esta magnitud

José Antonio Sau

Miércoles, 21 de enero 2026, 00:30 | Actualizado 01:18h.

... hacer y cuándo. Esa es la finalidad de la fase de preemergencia, un estado en el que entraron en la tarde noche del domingo y la madrugada del lunes el Hospital Regional Universitario de Málaga y el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria ante la posibilidad de que llegase una avalancha de heridos de diversa consideración como consecuencia de la tragedia ferroviaria que se vivió al filo de las ocho de la tarde a la altura del municipio cordobés de Adamuz. Finalmente, esta activación no subió de escala porque el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y el Alto Guadalquivir de Andújar, en Jaén, asumieron la mayor parte de los heridos, al igual que ocurrió con otros centros de la zona, pero los preparativos se hicieron, dada la magnitud del siniestro: 42 muertos y 122 heridos.

El hospital siempre espera una llamada del Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias para activar la prealerta

El caso de la preemergencia, que fue el estado de los dos hospitales malagueños, ya supone una toma de decisiones muy detalladas para prepararse ante una emergencia: «Las fases implican una serie de medidas de actuación que tiene el hospital cuando se alerta de que hay un posible suceso del que se van a derivar víctimas, pero al final no sabemos si van a llegar o no». Los responsables del hospital intentan durante la preemergencia «ver la disponibilidad de camas que hay en urgencias, cuáles se podrían liberar, si existiría la posibilidad de interrumpir alguna intervención en el caso de que fuera necesario, porque suspender la actividad quirúrgica programada, por ejemplo, es una medida de intervención ante la emergencia».

«Es tomar el pulso al hospital»

«Es tomar el pulso al hospital, ver qué situación tenemos, si es un día muy complicado y no tenemos ninguna cama, ver las posibilidades de alta si tuviéramos que absorber pacientes: eso sería la preemergencia. También se hace un intento de saber si hay suficientes unidades en el banco de sangre en caso de necesitarse, preactivamos los servicios sin difundir la situación de emergencia, es una preparación interna, como un calentamiento por si llega la situación para no salir en frío», reflexionan las fuentes sanitarias cuestionadas.

Hay más decisiones que tomar: ver en qué situación se encuentra urgencias, ver qué pacientes pueden pasar a planta o ser objeto de altas directas, lo mismo que en la UCI si hay una excesiva presión en urgencias, con el fin de liberar camas si se necesitara, así como en relación a la zona quirúrgica. «Valorar si hay quirófanos que se pudieran liberar», destaca. Si el accidente hubiera sido por la mañana, se hubiera explorado la probabilidad de suspender las consultas externas. «Esto requiere de una preparación previa, en estos accidentes hay muchos fallecidos y víctimas, pero normalmente tienen una respuesta local», destacan.

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Zona de urgencias del hospital Clínico. SUR

Una vez se pasa a una segunda fase de emergencia ya real vía Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias, lo primero que se hace es tratar de localizar a la persona de mayor rango en el hospital, empezando por el gerente y, si no se localiza, se baja gradualmente en la escala de mando hasta que alguien atiende la llamada. Se busca paralelamente recoger toda la información posible y determinar cuántas víctimas nos van a llegar, «de qué tipo de incidente se trata, qué gravedad tienen las mismas» y comienzan una serie de actuaciones internas.

De esta forma, se convoca la estructura de mando que va a dirigir la emergencia en el hospital: el Comité de Emergencia o puesto de mando interior hospitalario, que está conformado por representantes de la dirección y un mando médico, un mando de enfermería, uno de celadores y otro de personal de logística, y «son estos los que van a convocar a los grupos de intervención, que son los que dan la respuesta real al incidente».

Triaje

Además, entran en marcha una serie de circuitos internos y externos, «los externos para que lleguen las ambulancias y los pacientes al hospital y los internos para que sepamos por dónde entran, dónde se les va a hacer el triaje inicial: ahí se van a dividir según su gravedad en una serie de escalas de color que los derivará a una zona interior del hospital donde se atiende a los más graves, que serán los rojos; a los intermedios, que son los amarillos; los verdes, que son los que tienen menos gravedad, y también llegarán algunos grises, que no van a tener la posibilidad de sobrevivir a la situación y negros, que son atendidos en una zonificación especial».

A los pacientes se les asigna un color según la gravedad de sus lesiones en la fase de emergencia: el rojo para los críticos y el verde para los que están mejor, quedando el gris para los que tienen menos posibilidades de sobrevivir

Con los rojos, que van a ser los críticos, se califican las heridas para ver si hay que operarlos, que es lo que más satura el hospital, o bien sólo necesitan estabilización en la UCI o, incluso, «pueden ser estabilizados y pasar a planta». Hay actuaciones para preparar urgencias, medicina intensiva, cirugía y hospitalización. «Todos trabajamos en conjunto y tratamos de dar prioridad a los pacientes que hemos de asistir y se toman una serie de medidas u otras según el número de víctimas, si es mayor o menor: cosas como ordenar que localicen a personal de refuerzo, reforzar las zonas de asistencia en urgencias y las de triaje, así como organizar los recursos materiales, valorando si abrir nuevos quirófanos o despejar urgencias para la llegada de los pacientes», explican las fuentes, y que se les atienda de inmediato.

Se cierran quirófanos y consultas, se organizan los turnos rotatorios de trabajo y se pide a la población que no acuda al hospital a menos que sea estrictamente necesario. Después, se llama para ver si hay más heridos y, cuando se confirma que no va a llegar ninguno más, «vuelves a la normalidad, que es la fase final de recuperación».

No hizo falta escalar en esta clasificación, de hecho, sólo atendieron a tres pacientes leves que habían llegado acompañados de familiares (y otros tres que fueron atendidos en Antequera, pero en Málaga tanto el Regional como el Clínico estaban preparados para ese desafío. Como ocurre con cada emergencia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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