El emblemático establecimiento estrena instalaciones tras una reforma integral para dar «una mejor oferta y un mejor servicio»
Regala esta noticia Añádenos en Google Vista exterior de las renovadas instalaciones de El Parador Playa.. (Asoleo Branding) 05/09/2026 a las 00:19h.Sólo tenía siete años cuando llegó. Desde entonces, Francisco Muñoz ha conocido El Parador Playa como aquel de 1991. Aún no se acostumbra a verlo ... con otras hechuras. Esas en las que han desembocado diez meses de obras. Algunos más de lo previsto. Pero esa parte ya es otro capítulo. Ahora viene el de llevar el plan a la práctica. El de «dar una mejor oferta y un mejor servicio», advierte el cocinero malagueño, al frente del emblemático restaurante de Benalmádena que reabría este viernes tras una reforma integral. Sólo quedaron los pilares de la antigua edificación. «Es completamente distinto. Hemos ganado en comodidad», avanza con una «mezcla de sensaciones entre incertidumbre y miedo por estar a la altura», pero también con «mucha ilusión».
Arriba, algunas de las propuestas de la carta de El Parador Playa. Abajo, Francisco Muñoz..Quieren ser conservadores tanto en oferta como en ocupación. Una plantilla muy ajustada (siete en cocina y once en sala) y el hecho en sí de la reapertura tras casi un año cerrados les lleva a serlo. Eso justifica que aún Muñoz tenga sus dudas de que la planta superior esté al cien por cien. Concebida para una carta más informal, con elaboraciones frías tipo ensaladilla, gambas, boquerones en vinagre, pero también para tardeo.
«Seguramente estos primeros días dejemos esa zona para tomar una copa después de la comida y más adelante abramos también para ese aperitivo», adelanta el cocinero, cuya única obsesión es superarse y cumplir las expectativas de quien vuelva estos días. No es para menos, todo es ahora a lo grande: además de la doble planta y la ampliación de la cocina, una capacidad para más de 200 comensales. En este reinicio, a medio gas precisamente para salvaguardar esa necesidad de dar «el mejor servicio posible».
La idea inicial, según Francisco Muñoz, es apostar por platos ya «muy rodados y, a partir de ahí, seguir creciendo»
Francisco Muñoz muchas ideas en la cabeza, pero prefiere ir paso a paso. No quiere poner en riesgo un negocio que prácticamente es su vida. Lo lleva en la sangre. Desde los setenta, su familia sabe lo que es trabajar en la hostelería. Su tío Manolo, cocinero, montó junto a su abuelo el restaurante Fortuna en Benalmádena Costa. De él se harían cargo más tarde su padre y su tío José. Animados por el éxito, se lanzaron a dejar el local y poner en marcha uno en el pueblo y otro en la playa. En concreto, a pie de playa. Un merendero de los de toda la vida.
De La Cónsula a Madrid Fusión
Lamentablemente, una tormenta se lo llevó y tuvieron que empezar de cero. Un temporal volvió a arrasarlo. Entonces, decidieron trasladarse más arriba. Y allí ya Francisco empezaba a hacer sus pinitos. Siempre le ha gustado acompañar a su padre a por el pescado y limpiarlo. También ayudar en la cocina. Era lo que más le gustaba. Hacía sus experimentos. Le mueve crear, innovar. Quiso estudiar cocina y entró en La Cónsula, pero justo le pilló el cierre de la escuela.
No perdió la inquietud y siguió formándose, tanto con cursos como de forma autodidacta y con prácticas. Hasta que acabó poniéndose al frente de los fogones del restaurante familiar. Ahí se ha llevado más de una recompensa en forma de reconocimiento como el de Madrid Fusión, donde conquistó el primer premio del concurso Cocinando el Mar hace casi cinco años. No se paró. Ha seguido evolucionando. La reforma de El Parador Playa es su mejor declaración de intenciones.
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