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El riesgo de infarto comienza a gestarse en la juventud

El riesgo de infarto comienza a gestarse en la juventud
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Uno de cada trece jóvenes de entre 18 y 29 años tiene placas de aterosclerosis que podrían determinar que sufrirá un ataque al corazón, según un estudio impulsado por el CNIC
El riesgo de infarto comienza a gestarse en la juventud

Uno de cada trece jóvenes de entre 18 y 29 años tiene placas de aterosclerosis que podrían determinar que sufrirá un ataque al corazón, según un estudio impulsado por el CNIC

Regala esta noticia Añádenos en Google Una cirugía de corazón en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. (EFE)

Álvaro Soto

Madrid

29/08/2026 Actualizado a las 12:52h.

Los problemas cardiovasculares que acaban provocando los infartos comienzan mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Un estudio internacional realizado en España y Dinamarca ... demuestra que esta enfermedad puede detectarse ya en personas adultas jóvenes aparentemente sanas y que su presencia es mucho más frecuente de lo que se pensaba. En concreto, casi el 8% de la población de entre 18 y 29 años ya tiene las placas de aterosclerosis que podrían determinar que sufrirá un ataque al corazón en el futuro.

El 57,1% de los participantes presentaba placas pese a no haber sido diagnosticado de enfermedad cardiovascular

Las placas de aterosclerosis (o placas de ateroma) son acumulaciones de grasa, colesterol, calcio y células inflamatorias que se forman en la pared interna de las arterias y que, conforme se van haciendo más grandes, dificultan el paso de la sangre hacia los órganos y tejidos.

Los científicos subrayan que la aterosclerosis es la principal causa de enfermedad cardiovascular y es responsable de la mayoría de los infartos de miocardio y los ictus. Cada año mueren cerca de 20 millones de personas por enfermedades cardiovasculares en todo el mundo y la mayoría de estas muertes se deben a la aterosclerosis. Sin embargo, destacan los investigadores, la enfermedad puede permanecer silenciosa durante décadas mientras las placas de ateroma se desarrollan progresivamente en las arterias.

Los datos del artículo proceden de la primera fase de REACT (donde participa el prestigioso cardiólogo español y director del CNIC Valentín Fuster), uno de los mayores estudios realizados para cartografiar la presencia de aterosclerosis silente a lo largo de la vida adulta. El objetivo a largo plazo de REACT, una iniciativa internacional financiada por la Fundación Novo Nordisk y fruto de la colaboración entre el CNIC, en España, y el Rigshospitalet, en Dinamarca, es transformar la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular mediante un enfoque de medicina de precisión basado en la identificación precoz de la aterosclerosis.

El artículo propone un cambio en la manera de afrontar los problemas del corazón: pasar del modelo actual, basado en estimar la probabilidad de enfermedad cardiovascular a partir de factores de riesgo tradicionales, como la tensión arterial, el colesterol y el tabaquismo, a un nuevo paradigma en el que la enfermedad se detecte directamente mediante técnicas de imagen antes de que produzca síntomas. De este modo, las intervenciones preventivas y el tratamiento de los factores de riesgo podrían guiarse por la presencia real de aterosclerosis silente, y no solo por una estimación indirecta del riesgo, señalan los investigadores.

Más riesgo con la edad

Aproximadamente una de cada 13 personas de entre 18 y 29 años ya presentaba aterosclerosis en alguna arteria del cuerpo, proporción que aumentaba progresivamente con la edad hasta alcanzar 9 de cada 10 personas entre los 60 y los 70 años. Un hallazgo importante es que la mayoría de las personas que tienen aterosclerosis en las arterias del corazón (coronarias) también la tienen en las arterias del cuello o de las piernas (carótidas o femorales).

El estudio también revela importantes diferencias entre hombres y mujeres. En los varones, la prevalencia aumentaba desde etapas más tempranas, con un perfil aterosclerótico entre cinco y diez años adelantado respecto al de las mujeres. En ellas, el incremento más acusado se observó entre los 40 y los 60 años, un periodo que coincide en términos generales con la transición menopáusica. Estos hallazgos señalan la conveniencia de estudiar estrategias preventivas adaptadas al sexo y a la etapa vital.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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