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El riesgo de volver a beber tras años sobrio: lo que piensan los expertos del 'método Brad Pitt'

El riesgo de volver a beber tras años sobrio: lo que piensan los expertos del 'método Brad Pitt'
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Basta una sola copa para que «el cerebro reactive todo el circuito de recompensa» que hizo perder el control al adicto, advierten
El riesgo de volver a beber tras años sobrio: lo que piensan los expertos del 'método Brad Pitt'

Basta una sola copa para que «el cerebro reactive todo el circuito de recompensa» que hizo perder el control al adicto, advierten

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Julia Fernández

28/09/2026 Actualizado a las 19:23h.

Brad Pitt es probablemente una de las estrellas más rutilantes del mundo de cine. Pero el brillo de su carrera profesional no es tal cuando ... se habla de su faceta más personal. Como si fuera una moneda, a la cara le sigue una cruz. En su caso, más allá de su largo divorcio de Angelina Jolie y los problemas con sus hijos (cinco de seis ha renunciado a usar su apellido), tiene que ver con sus problemas con el alcohol. Hace seis años, en un acto público, le dio las gracias a su colega Bradley Cooper por ayudarle a dejarlo. Ahora, en plena promoción de su último filme ('El corazón de la bestia', que se estrena ahora), ha vuelto a hablar de su adicción de una manera sorprendente: ha vuelto a beber. Con matices: «Puedo tomarme unas cuantas copas de vino. Pero no muchas», ha dicho en una entrevista con la revista 'Esquire'.

25 litros al año por cabeza

En España, consumimos el año pasado unos 25 litros de bebidas con alcohol por cabeza, según el Informe del consumo alimentario de 2025 que elabora el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación. La mayor parte, casi 18 litros, fueron de cerveza. El segundo puesto fue para el vino: nos ventilamos unos 7. El Instituto Nacional de Estadística (INE) es más preciso: cada español toma casi 12 gramos de alcohol puro de lunes a domingo. Es una media, claro, porque los hombres beben más que las mujeres y el mayor consumo de bebidas de este tipo se hace en fin de semana.

«Cuando hablamos de un problema de adicción al alcohol, no hablamos de cantidad, ni de si bebes todos los días o solo sábados y domingos. Hablamos de control. El alcohólico es aquel que ha perdido la capacidad de decidir cuándo parar. Puede despertarse pensando 'hoy no voy a beber' y acabar bebiendo igualmente», define Gallardo. En nuestro país, según Alcohólicos Anónimos, tres millones de personas deberían acudir a grupos de apoyo. La realidad es que son menos quienes se tratan, aunque no hay estadísticas oficiales.

El cerebro no olvida

«Tendemos a infravalorar los riesgos del alcohol porque su consumo está muy normalizado. Está presente en celebraciones, comidas, reuniones de trabajo, vacaciones, encuentros familiares... y eso hace que dejemos de percibirlo como una sustancia de potencial abuso y dependencia», argumenta Tamayo. Además, «el problema lo identificamos con situaciones muy extremas, personas marginales, que pierden su trabajo, que nunca van sobrias... Sin embargo, los problemas suelen desarrollarse de una manera más gradual». De hecho, Brad Pitt no cumple con este estereotipo de alcohólico. Nunca hubiéramos pensado que lo era de no haberlo dicho en público.

– ¿Es normal encontrarse en los tratamientos a personas que piden aprender a beber con moderación en vez de mantener la abstinencia total?

– Tamayo: Sí, es una demanda que aparece en consulta y es perfectamente comprensible. No quieren renunciar completamente al alcohol y plantean el 'quiero aprender a beber como los demás'.

– Gallardo: Es una constate, sobre todo al principio del proceso, cuando todavía hay mucha negación. El 'nunca más' asusta mucho. Pero es parte del autoengaño típico del adicto eso de pensar 'esta vez sí puedo controlarlo'.

– ¿Y no se puede?

– Gallardo: El cerebro recupera el placer que sintió con el consumo y esa memoria es muy potente. Ese consumo aparentemente moderado no significa que haya recuperado la capacidad de controlar el alcohol en alguien que ha sido adicto. Es que todavía no ha llegado el momento en que este se rompe. Y cuando se rompe, suele ser con fuerza porque el cerebro vuelve a activar todo el circuito de recompensa que ya conocía.

De hecho, el propio actor ha reconocido que tuvo recaídas en su proceso porque se confió demasiado. «Eso muestra precisamente la complejidad de intentar controlar el consumo después de haber tenido problemas importantes con él», añade Tamayo. De nuevo, la cara y la cruz.

Ni en un fin de semana ni todos ingresados en centros

Recuperarse de la adicción al alcohol no es un proceso matemático. Y no es solo dejar de beber. «Eso es una conducta, recuperarse es un proceso más amplio», señala el psicólogo Antonio Tamayo. E incluye «reconstruir rutinas, relaciones y proyectos, aprender a afrontar el estrés y las emociones difíciles, recuperar actividades gratificantes, tolerar el deseo de consumir...». Todo esto lleva un tiempo. «Hablamos de meses, no de un fin de semana en un centro. Cualquier promesa de solución rápida, para mí, es una señal de alarma». Quien habla es Adrián Gallardo, director terapéutico de Esvidas. Ahora bien, no todo el mundo debe acabar internado en una clínica: «Depende mucho de la gravedad de la adicción y del entorno. Hay casos que se pueden abordar de forma ambulatoria». Y si hay recaídas, tener en cuenta que estas «no empiezan el día que se bebe esa primera copa, sino antes, con pequeños permisos que la persona se da a sí misma en su día a día, mucho antes de que aparezca la sustancia».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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