A esto se suma un cambio en el formato de la competencia que, a partir de esta temporada, introdujo las regatas de flota dividida. Para avanzar a la final de cuatro barcos, los equipos deben quedar entre los dos primeros de su grupo, requisito que exige un rendimiento óptimo y constante durante todo el torneo.
Tom Slingsby, embajador de Rolex, piloto del equipo BONDS Flying Roos SailGP y el atleta más exitoso del campeonato con más de 100 victorias en regatas de flota, explica la presión adicional que vivirán los deportistas. “Una maniobra consta de 41 secuencias que deben ejecutarse en perfecta sincronización, y si una persona se desfasa aunque sea una fracción de segundo, afecta a todo lo que sigue. La precisión y la exactitud son esenciales, sobre todo teniendo en cuenta el riesgo adicional que implica una maniobra”, señaló.