En los últimos años hemos visto cómo la cosmética activa ha puesto a la vitamina C en el centro de todas las rutinas matutinas. Su fama está justificada, pero ha traído consigo un mito peligroso al apuntar que puede ser un escudo solar por si misma. Pero la realidad es que, aunque es cierto que aporta una buena protección antioxidante adicional frente al daño solar, bajo ningún concepto sustituye a la protección solar tradicional.
La vitamina C. El primer concepto que debemos interiorizar es que la vitamina C no bloquea la radiación UV de la forma en que lo hace un filtro químico o físico. De hecho, no tiene un factor de protección solar medible por sí sola.
Su verdadero efecto positivo reside en su mecanismo antioxidante, que se encarga de neutralizar los radicales libres que son generados por las radiaciones UVA, UVB e IRA. Al hacer esto, la vitamina C consigue reducir el estrés oxidativo y logra evitar parte del daño en el ADN, como es el caso de los dímeros de timina, unas lesiones estrechamente asociadas al cáncer de piel.
En Xataka
El dermatólogo Miguel Sánchez lo tiene claro: “Gran parte del daño solar se produce en actividades diarias que pasan desapercibidas”
La investigación. La literatura científica lleva años demostrando que la verdadera protección ocurre en la sinergia de varios factores. Uno de los primeros estudios data de 1996, donde se demostró que la vitamina C aporta una protección aditiva frente al daño UVB cuando se combina con un filtro solar específico. Pero este mismo estudio observó que la combinación de vitaminas C y E era todavía más protectora, y que al sumar un filtro UVA, se obtenía una protección mucho mayor.
Pero no se queda aquí, ya que este mismo equipo publicó en 2003 un segundo estudio donde vio que la combinación de 15% de vitamina C y 1% de vitamina E aplicada en piel durante cuatro días lograba multiplicar aproximadamente por cuatro el factor antioxidante.
La luz infrarroja. Ante todo esto, una pregunta que puede ser obvia es que, si ya existen protectores solares con un factor de protección SPF 50, ¿por qué hace falta combinarlo con antioxidantes? Y la respuesta está en el espectro que las cremas convencionales no cubren.
Un ensayo aquí comprobó que un protector solar con SPF 30 por sí solo no protegía frente a la radiación infrarroja A. Sin embargo, al aplicar ese mismo factor de protección enriquecido con un cóctel antioxidante, se logró reducir significativamente la sobreexpresión de factores relacionados con el fotoenvejecimiento de la piel.
En Xataka
La próxima revolución en protección solar no es un filtro ni una nueva crema: es dar de "comer" a tus bacterias
El consenso. A pesar de los abrumadores beneficios de los antioxidantes, las guías médicas apuntan a que no existe evidencia que apunte a que utilizar un sérum de vitamina C en lugar de un protector solar sea positivo. En este caso, la Academia Americana de Dermatología insiste en que el protector solar es imprescindible, y los antioxidantes pueden ser un añadido positivo, pero nunca un sustituto.
Pero además, para que toda esta "protección añadida" sea real, la evidencia científica exige dos requisitos: debe usarse conjuntamente con un protector de amplio espectro y la formulación de la vitamina C debe ser estable, requiriendo un pH adecuado, protección frente a la oxidación y, a menudo, la combinación con vitamina E o ácido ferúlico.
En Xataka | La ciencia alerta del peligroso éxito de los bulos anti-crema solar en TikTok: "A pesar de ser una minoría, este contenido es influyente"
-
La noticia
El sérum de vitamina C no sustituye a tu protector solar, pero la ciencia advierte: usar ambos es el verdadero "escudo total"
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
El sérum de vitamina C no sustituye a tu protector solar, pero la ciencia advierte: usar ambos es el verdadero "escudo total"
La vitamina C se ha vendido como un gran protector solar, pero en realidad no es así
En los últimos años hemos visto cómo la cosmética activa ha puesto a la vitamina C en el centro de todas las rutinas matutinas. Su fama está justificada, pero ha traído consigo un mito peligroso al apuntar que puede ser un escudo solar por si misma. Pero la realidad es que, aunque es cierto que aporta una buena protección antioxidante adicional frente al daño solar, bajo ningún concepto sustituye a la protección solar tradicional.
La vitamina C. El primer concepto que debemos interiorizar es que la vitamina C no bloquea la radiación UV de la forma en que lo hace un filtro químico o físico. De hecho, no tiene un factor de protección solar medible por sí sola.
Su verdadero efecto positivo reside en su mecanismo antioxidante, que se encarga de neutralizar los radicales libres que son generados por las radiaciones UVA, UVB e IRA. Al hacer esto, la vitamina C consigue reducir el estrés oxidativo y logra evitar parte del daño en el ADN, como es el caso de los dímeros de timina, unas lesiones estrechamente asociadas al cáncer de piel.
La investigación. La literatura científica lleva años demostrando que la verdadera protección ocurre en la sinergia de varios factores. Uno de los primeros estudios data de 1996, donde se demostró que la vitamina C aporta una protección aditiva frente al daño UVB cuando se combina con un filtro solar específico. Pero este mismo estudio observó que la combinación de vitaminas C y E era todavía más protectora, y que al sumar un filtro UVA, se obtenía una protección mucho mayor.
Pero no se queda aquí, ya que este mismo equipo publicó en 2003 un segundo estudio donde vio que la combinación de 15% de vitamina C y 1% de vitamina E aplicada en piel durante cuatro días lograba multiplicar aproximadamente por cuatro el factor antioxidante.
La luz infrarroja. Ante todo esto, una pregunta que puede ser obvia es que, si ya existen protectores solares con un factor de protección SPF 50, ¿por qué hace falta combinarlo con antioxidantes? Y la respuesta está en el espectro que las cremas convencionales no cubren.
Un ensayo aquí comprobó que un protector solar con SPF 30 por sí solo no protegía frente a la radiación infrarroja A. Sin embargo, al aplicar ese mismo factor de protección enriquecido con un cóctel antioxidante, se logró reducir significativamente la sobreexpresión de factores relacionados con el fotoenvejecimiento de la piel.
El consenso. A pesar de los abrumadores beneficios de los antioxidantes, las guías médicas apuntan a que no existe evidencia que apunte a que utilizar un sérum de vitamina C en lugar de un protector solar sea positivo. En este caso, la Academia Americana de Dermatología insiste en que el protector solar es imprescindible, y los antioxidantes pueden ser un añadido positivo, pero nunca un sustituto.
Pero además, para que toda esta "protección añadida" sea real, la evidencia científica exige dos requisitos: debe usarse conjuntamente con un protector de amplio espectro y la formulación de la vitamina C debe ser estable, requiriendo un pH adecuado, protección frente a la oxidación y, a menudo, la combinación con vitamina E o ácido ferúlico.