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El Señor de los Pasos protagoniza el vía crucis oficial de la ciudad de Málaga. Juan Miguel Salvador El Señor de los Pasos impulsa la revitalización del vía crucis oficial de la ciudad de MálagaEl titular de la Cofradía del Rocío volvió a salir a la calle para presidir este ejercicio, después de que el pasado año tuviera que practicarse en San Lázaro por la lluvia
Málaga
Viernes, 6 de marzo 2026, 21:55 | Actualizado 22:45h.
... victoriana con la incorporación de los 'niños', que ya no lo eran tanto, a puestos de responsabilidad. La savia joven empezó pronto a notarse, sobre todo en el montaje de los cultos, aunque también en la presencia de la cofradía en la calle. No obstante, tampoco puede olvidarse que la corporación alcanzó cotas extraordinarias, quizá su cenit, al menos en el último siglo, al calor de la coronación canónica de la Novia de Málaga, que el próximo 12 de septiembre cumplirá once años. Desde entonces, la Cofradía del Rocío mantiene una línea de actuación muy definida que la identifica y la sitúa entre esas hermandades imprescindibles de la Semana Santa andaluza.El vía crucis oficial de Málaga ha sido, durante las últimas décadas, una de las asignaturas pendientes de la hermandad. Esta es una realidad difícil de discutir. En cambio, fue a finales de 2022, apenas un año después de que se levantara el veto diocesano al culto externo tras la pandemia, cuando el Rocío aprobó que el rezo de las estaciones, desde la parroquia de San Lázaro hasta la cima del Monte Calvario, estuviera presidido a partir del año siguiente por la imagen del Señor de los Pasos. La medida suponía por sí sola un importante reclamo y ponía en valor un ejercicio que, aunque venía realizándose con una pequeña Dolorosa del templo, había tocado fondo por la escasa participación.
Además, concurrió otro factor decisivo para su revitalización: el cambio de día. El traslado desde la tarde del Viernes de Dolores, una jornada saturada por la acumulación de cultos, traslados y procesiones de vísperas, al tercer viernes de Cuaresma abrió una nueva etapa. Con estos dos movimientos, unidos a la convocatoria que desde entonces realiza la Cofradía del Rocío a hermanos y devotos, cartel incluido, el vía crucis oficial de la ciudad, que constituye además un viaje a los orígenes de la hermandad victoriana, ha vuelto a despertar interés, incluso entre los medios de comunicación, y ha recuperado su lugar en la Cuaresma malagueña. Esos sí, de no haberse producido estos cambios, probablemente habría quedado abocado a su desaparición.
Fue 2023 el punto de partida para la rehabilitación del vía crucis de la ciudad. Y 2024 lo confirmó. En cambio, el Señor no pudo dirigirse el año pasado al Calvario debido a la lluvia. Por tanto, las estaciones tuvieron que rezarse en el interior de la parroquia de San Lázaro y en su capilla auxiliar, pero aquella circunstancia no hizo sino reforzar la voluntad de consolidar el formato renovado en cuanto las condiciones lo permitieran, como finalmente había ocurrido este viernes, aunque, ciertamente, las predicciones meteorológicas tampoco eran halagüeñas, según apuntaba la AEMET, desde días tras. Sin embargo, el tiempo cambió, no hubo ni siquiera amago de lluvia pero sí hizo bastante frío, y, por tanto, favoreció la práctica del vía crucis en la calle, que cumplió cuatro años con su actual formato, si bien parecía que llevaba toda la vida celebrándose de esta manera. ¡Quién lo diría! Su sentido verdadero, la atmósfera creada y el entorno por donde discurriría, la vía dolorosa del Monte Calvario, retrotrajo al devoto a otras épocas.
Eran las siete en punto de la tarde cuando la comitiva se echaba a andar. La cruz alzada, flanqueada por dos ciriales, y catorce monaguillos infantiles con pequeñas cruces de madera, el número de las estaciones del vía crucis, abrían el séquito. A continuación, se situaban los hermanos y devotos, en dos hileras, portando largos cirios blancos, con el exhermano mayor Antonio Pino y el consejero Cristóbal García, devotísimo del Señor de los Pasos, cerrando el tramo que daba paso al trío de capilla de viento madera de la banda de música de la cofradía, que tocaba en su primera aparición en la calle la ya famosa y delicada pieza 'Anima Christi', de Marco Frisina, maestro de capilla de la Catedral de Roma y rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, quien, por cierto, conoce perfectamente la piedad popular andaluza y, en concreto, y de primera mano, la Semana Santa de Málaga. El Nazareno de Eslava había convocado a todos a un silencio que erizaba el corazón.
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El Señor de los Pasos, tras su salida desde la parroquia de San Lázaro. Juan Miguel SalvadorPor último, marchaban el cuerpo de acólitos, con cuatro ceroferarios, que antecedían al Señor de los Pasos dispuesto en unas pequeñas andas en las que se advertían dos angelitos cirineos del imaginero Juan Manuel García Palomo sosteniendo, en este caso, el cíngulo del Nazareno en lugar de la cruz, como cada Martes Santo. El conjunto exhibía un exorno floral variado en tonos malva y morado, a base de jacintos, verónicas, iris, hericium y claveles, y, por último, el coro de voces masculinas Graduale, que dirige Juan Manuel Montiel y que interpretó, nada más comenzar, un cántico de misa que en la hermandad siempre se ha asociado al Señor, especialmente en Cuaresma, como es 'Sube el Nazareno', de Joaquín Madurga. «Sube el Nazareno, sube el buen Jesús, sube hacia el Calvario, sube con la cruz», dice la letra, que, por el momento que se estaba produciendo, venía como anillo al dedo.
El Señor de los Pasos iba soberbio, tocado con unas magníficas potencias sobredoradas que resaltaban su divinidad, las que les diseñara Juan Casielles y ejecutadas por el orfebre Juan Borrero, un gran artista que ha trabajado para infinidad de hermandades malagueñas y que falleció el pasado año. El Hijo de la Virgen del Rocío vestía la túnica 'de los cardos', bordada sobre terciopelo morado por Raquel Romero y diseñada por Curro Claros, hermano y asesor artístico de la corporación, vestidor de la Novia de Málaga y proyectista, quien se situó detrás de las andas acompañando a la junta de gobierno.
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Cientos de devotos presenciaron la salida del Nazareno de la Cofradía del Rocío. Rafael RodríguezLa comitiva seguía su curso. La imagen, al igual que la cofradía, ha ido creciendo en los últimos años, en su caso, como imán devocional de una corporación eminentemente mariana desde la misma incorporación de la Virgen del Rocío. Desde entonces, varias familias han estado siempre pegadas al Caído de San Lázaro, aun cuando la popularidad de la Novia de Málaga eclipsaba por entonces a la figura del titular cristífero, que, no hay que olvidar, la primitiva talla fue el icono fundacional de la cofradía. En cambio, con el paso de los años y las actuaciones acometidas en favor de la actual escultura de Antonio Eslava –se encargó un trono al mejor tallista del siglo XX, Antonio Martín, se le colocaron potencias, nueva cruz y roca, se ha enriquecido su ajuar y próximamente formará un grupo escultórico con la incorporación de cuatro figuras que tallará Juan Vega–, la efigie protagonista del vía crucis ya no es el Cristo del Rocío, sino el Señor de los Pasos, y esto se dejó sentir desde el mismo momento en el que empezó a andar.
La efigie se asomaba a la plazoleta de San Lázaro a las 19.10 horas. En ese momento, los portadores, hombres y mujeres, subieron las andas con suma suavidad para posicionar los hombros en los varales, una vez sorteado, no sin dificultad, el dintel de la puerta del templo. Después de unos minutos, las andas se detuvieron para dar lectura a la primera estación ante la cruz de piedra que se alza delante de la fachada principal de la iglesia. El silencio era absoluto. ¡Cuánta solemnidad y qué contraste con el Martes Santo en un barrio que dentro de 25 días regalará piropos a la Novia de Málaga!
Primera estación
La primera estación del vía crucis, a las puertas de San Lázaro, la leyó el director espiritual de la hermandad y párroco de la Victoria y San Lázaro, el canónigo de la Catedral Alejandro Escobar. Las andas del Nazareno, con dos varales, presentaban cuatro hurricanes en las esquinas para dar luz, aunque todavía no se había echado la noche.
Antes de llegar a la segunda estación, ante la cruz que se emplaza junto a la plaza Alfonso XII, la capilla musical interpretaba las 'Saetas del silencio', de Francisco de Paula Solís. Y luego, llegaría el correspondiente rezo, en este caso, leído por el concejal Francisco Cantos, que fue el único representante municipal que participó en el ejercicio, pese a que fue precisamente el Ayuntamiento el que otorgara a este culto externo el título de 'vía crucis oficial de la ciudad de Málaga' en 1939.
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El Señor de los Pasos, por la calle Amargura, camino del monte Calvario. Juan Miguel SalvadorDejada atrás la rotonda dedicada al recordado padre Manuel Gámez, se dio lectura a la tercera estación, a cargo del hermano mayor del Rocío, Javier Martín. Y más adelante lo haría José Antonio Luque, segundo teniente hermano mayor y presidente de la Asociación Daffari Hombres de Trono, quien hacía las veces de mayordomo de trono –cada Martes Santo lo hace como capataz–, aunque las órdenes las daba de viva voz, sin campana.
La comitiva seguía su camino ascendente por el monte Calvario. Eran las 20.40 horas cuando Curro Claros leía la undécima estación y, tras el rezo, el coro interpretaba el 'Christus factus est'. Varios centenares de devotos acompañaban a la imagen, pese al frío. De nuevo el 'Anima Christi', de Marco Frisina sonaba en medio de la noche.
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La imagen cristífera de la Cofradía del Rocío llegando a la cima del Calvario. Juan Miguel SalvadorEl Señor de los Pasos alcanzaba la cima a las 20.55 horas, tras recorrer la vía dolorosa y detenerse en cada una de las cruces que se emplazan en el monte. Se interpretaba ahora 'Oh rostro ensangrentado' (coral de 'La Pasión según san Mateo, de Juan Sebastián Bach. La ciudad, iluminada como fondo de la escena, ofrecía una estampa única y evocadora de otros tiempos. En ese instante, con las puertas de la ermita abiertas de par en par y tras rezarse la última estación, el coro entonó el canto 'Dios mío, por qué me has abandonado' antes de que la efigie cristífera entrada en la ermita a saludar a Santa María del Monte Calvario, que se encontraba vestida de hebrea, rodeada de cera y con las figuras de San Juan Evangelista y la Magdalena a derecha e izquierda.
Dentro ya del pequeño templo, a las 21.05 horas, y con el 'Sálvame, Virgen María' y el 'Salve Regina' a órgano y la lectura del hermano mayor del Monte Calvario, Arturo Fernández, se vivió un momento íntimo y emocionante entre dos cofradías que, según las investigaciones, fue una sola en su origen.
Finalizado el vía crucis de la ciudad, el cortejo imprimió un ritmo más ágil para regresar a San Lázaro, donde aguardaban cientos de personas que no quisieron perderse la entrada del Nazareno en San Lázaro.
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