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El sueño de la razón

El sueño de la razón
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La imagen de desarrollo y modernidad de Málaga no ha hecho sino incrementarse, tanto a nivel nacional como internacional

LA TRIBUNA

El sueño de la razón

La imagen de desarrollo y modernidad de Málaga no ha hecho sino incrementarse, tanto a nivel nacional como internacional

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LUIS UTRILLA NAVARRO. PRESIDENTE PROVINCIAL DE CRUZ ROJA

01/06/2026 a las 02:00h.

Estoy seguro que a ningún lector se le escapa que el título parafrasea uno de los magníficos aguafuertes de don Francisco de Goya. Una obra ... que, desde su publicación allá por 1799, ha sido objeto de numerosas y permanentes interpretaciones. De su título completo, 'El sueño de la razón produce monstruos', son muchos los que infieren que se trata de la denuncia que Goya realiza a las instituciones y a sus conciudadanos en general, por el abandono de la razón como fórmula de interpretación de la sociedad y de la naturaleza, abandono que da pie a la aparición de supersticiones, fanatismos y, en general, respuestas desacertadas ante los problemas cotidianos.

La ampliación del aeropuerto (1991) dejó atrás un problema de falta de capacidad que se arrastraba desde los años 80. La puesta en servicio de la Ronda Oeste que se llevó a cabo en 1974, aunque no fue hasta 2011, ahora como MA-21 cuando se amplió para absorber el tráfico que ya colmataba la vía. La apertura de la nueva traza de la A-7, que no se inauguró hasta 2011. Y en el caso del ferrocarril, la línea de alta velocidad que empezó a operar en diciembre de 2007.

Al hilo de las mejoras que la sociedad malagueña incorporó a finales del XX y principios del XXI, entramos en un sueño del que aún no hemos despertado

A todas estas infraestructuras se sumó la peatonalización de la calle Larios en 2002 y la inauguración del Museo Picasso al año siguiente, hitos que dieron a la ciudad de Málaga un nuevo aire de modernidad.

Son estos sólo algunos ejemplos de las mejoras que hace ya dos largas décadas vivió la ciudad de Málaga, si bien son todavía muchas e importantes las que siguen pendientes: suministro energético, de agua, potabilización, etc. Desde entonces la imagen de desarrollo y modernidad de Málaga no ha hecho sino incrementarse, tanto a nivel nacional como internacional, e incluso para sus propios vecinos. La apertura de un buen número de hoteles, restaurantes y centros de ocio. La incorporación de las grandes marcas comerciales a las calles del centro urbano. O el desembarco de grandes multinacionales de la tecnología, no han hecho sino alimentar ese sentimiento de éxito económico y social de la ciudad, y en gran medida de la provincia.

Pero en todos estos años hemos dejado dormir la razón. Hemos cerrado los ojos a la realidad. O bien nos hemos dejado arrastrar por el engaño. Nos encontramos ante un supuesto éxito económico y social que no es sino un gran trampantojo que oculta una realidad cada día más triste. Basta con analizar los índices más habituales del ámbito económico para ver donde nos encontramos. En el PIB per cápita, ocupamos el puesto 42 de un total de registros de cincuenta provincias y dos ciudades autónomas. Nuestra tasa de paro nos sitúa en el puesto 43, y en el caso de la renta media por persona, estamos en el lugar 39. En todos los casos, nos encontramos en el furgón de cola del conjunto nacional, y dentro del 25% más desfavorecido de todas las provincias españolas, por lo que no parece adecuado hablar de éxito alguno.

En armonía con esas posiciones de rezago, el índice de pobreza de Málaga crece año tras año, y en 2025 se situó en un trágico 34,3 %. Una pobreza que duplica a la existente en las provincias del interior de la meseta y que triplica a las provincias del norte peninsular. Al unísono, lo que también sube con fuerza por encima de la media nacional es el Producto Interior Bruto que nuestra provincia genera.

Y ante estos datos, el silogismo parece fácil de resolver: Desigualdad. Una desigualdad que está dañando seriamente la cohesión social, y que resulta imprescindible para un auténtico y sostenible desarrollo colectivo. Y así, mientras los escasos favorecidos por este modelo especulativo empujan su permanencia, las instituciones públicas y empresariales, viven el sueño de la razón, y en los pocos minutos de vigilia por los que transitan, mantienen una palmaria inacción ante la triste realidad en la que un importante número de malagueños malviven.

Es urgente poner en marcha actuaciones que nos permitan superar esta grave situación. Soluciones estructurales, que discurran en paralelo a la acción de las instituciones humanitarias, Cruz Roja o Cáritas entre otras muchas, cuya capacidad de apoyo a la vulnerabilidad de las familias más necesitadas está llegando a su límite, con la atención en torno a cien mil personas.

Y no es solo la vivienda, que se ha convertido en un problema capital, ni mucho menos los migrantes, ni tampoco la manida queja sobre la estructura de nuestra industria productiva turística. Es hora de establecer mecanismos que permitan que los réditos que genera el sistema económico de la provincia de Málaga reviertan en un auténtico desarrollo de la cohesión social.

Nos jugamos en ello nuestro futuro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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