María Jesús Montero ya «no tiene fuelle» para sacar al PSOE andaluz de la depresión, anímica y electoral, en la que está sumido desde que en 2018 perdió el poder tras 37 años de gobiernos ininterrumpidos. Es lo que piensan los antiguos partidarios de la ex presidenta Susana Díaz después de los desastrosos resultados de las elecciones de este domingo, en las que perforó el suelo que había establecido en 2022 el anterior secretario general autonómico, Juan Espadas.
Los susanistas, a los que Montero integró tras haber sido purgados en la etapa anterior, hablan abiertamente de la necesidad de un recambio para la ex vicepresidenta del Gobierno y coinciden con referentes del partido que se han expresado en este sentido en los últimos días, como el ex presidente de la Junta Rafael Escuredo. Comparten el fondo, pero no las prisas de Escuredo y, antes al contrario, creen que hay que andar con pies de plomo, sin apresurarse porque, en todo caso y pesar del batacazo histórico, apuntan «éste no es el momento».
Las fuentes consultadas entre el grupo de leales a Díaz apuestan por respetar los plazos, los que marca la organización interna pero, sobre todo, los que marca el calendario electoral en el que las andaluzas han sido solo el pistoletazo de salida. En Andalucía, al igual que en el resto de España, subrayan, hay por delante unas elecciones municipales a mediados del año que viene y, además, unas generales antes de julio pero que podrían, incluso, coincidir con las locales.
Con este escenario, piensan, sería «un grave error» abrir el PSOE andaluz en canal con un proceso de renovación de sus órganos de dirección, que salieron del congreso regional de Granada hace poco más de un año. Solo en el caso de que se adelantasen las generales a este mismo año, conceden que, entonces sí, habría que abordar la renovación de la cúpula socialista en Andalucía inmediatamente después.
«Hay que pensar en el recambio, este equipo ya no tiene fuelle para otro periodo electoral», señalan desde este sector del socialismo andaluz, cuyas fuentes insisten en que Montero «no es capaz de enderezar el rumbo de esta nave», en alusión al PSOE andaluz.
Aunque el susanismo respaldó a la ex vicepresidenta y ex ministra de Hacienda para liderar la federación, lo hizo porque era «lo mejor de lo que había en ese momento». Recuerdan, además, que «no fue una elección, sino una designación» de Pedro Sánchez, y matizan que, a la vista de lo sucedido en estos comicios, «hay que hacer cambios».
La herencia de Juan Espadas
Aunque insisten en que María Jesús Montero no es la persona ideal para dirigir el partido y que hay que buscarle sustituto (o sustituta), reconocen estas fuentes que toda la responsabilidad no se le puede achacar a la secretaria general andaluza. Recuerdan, en este sentido, que hace un año y medio los sondeos no solo no llegaban a los 30 escaños de 2022, sino que estaban por debajo, incluso, de los 28 diputados que ha logrado el PSOE este domingo. Entre 24 y 25 era la proyección que hacían algunas encuestas, subrayan los susanistas, que opinan que en el desastre electoral tiene mucho que ver la herencia de Juan Espadas.
Las críticas tampoco van hacia la identificación de la candidata con Pedro Sánchez y con su gestión. Eso era, dicen, algo inevitable teniendo en cuenta de dónde procedía. De hecho, lo lógico, dicen, era que defendiese, como ha hecho, la gestión de un ejecutivo del que ha sido una parte principal. Llegó, resaltan estas fuentes, «con una mochila muy pesada y un sello en la frente muy grande».
Con todo eso en contra, repiten, « que se ha hecho ha sido enorme» y, apuntan, «el resultado ha sido más bajo que el anterior, pero la situación era aún peor». Y Montero, reconocen, ha recuperado parte de lo perdido.
Ahora mismo, señalan distintas fuentes socialistas, no se detecta «ningún movimiento interno» susceptible de armar un frente de oposición a Montero. La coincidencia en que la prioridad ahora mismo es poner a punto la maquinaria para las próximas citas electorales es total, al margen de las voces discordantes de Escuredo o del catedrático Luis Ángel Hierro, que intentó disputarle la Secretaría General a Montero.
En la reunión de la ejecutiva provincial, este mismo lunes, hubo un cierre de filas total en torno a la líder del PSOE-A. No se oyó, confirman fuentes que estuvieron presentes en la reunión de la cúpula socialista, ni una sola voz crítica con la secretaria general, todo lo contrario.
«La vi fuerte, más fuerte de lo que pensaba», dice un miembro de la ejecutiva que asistió al encuentro en la sede de la calle San Vicente, en la capital andaluza.
El mensaje que ella trasladó fue en esa misma línea, que «hay que ponerse a trabajar» desde la oposición y para preparar los comicios que se vislumbran en menos de un año, que ésa es la prioridad.
Incluso hay miembros de la dirección que, por encima de la bajada en escaños y votos, creen que se están haciendo análisis «muy simples» porque el primer objetivo que se marcaron los socialistas, la movilización del electorado, se ha conseguido. Lo mismo que el segundo, que era romper la mayoría absoluta de Juanma Moreno para que «se retrate» en su negociación y su previsible pacto con el partido de Santiago Abascal.
Aún queda por convocar el Comité Director del PSOE-A -es la costumbre-, pero tampoco en ese órgano, más numeroso, se espera que nadie dé la nota contra Montero.