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El teletrabajo ha cambiado nuestra forma de comprar

El teletrabajo ha cambiado nuestra forma de comprar
Artículo Completo 1,005 palabras
Adivine qué grupo de teletrabajadores gasta más dinero en las compras online de alimentos. Leer
Financial TimesEl teletrabajo ha cambiado nuestra forma de comprar
  • SOUMAYA KEYNES
27 FEB. 2026 - 10:08Carrito con paquetes de compras online en la UE.DREAMSTIMEEXPANSION

Adivine qué grupo de teletrabajadores gasta más dinero en las compras online de alimentos.

Imagínese la siguiente situación: tras haberse adaptado al teletrabajo desde hace unos años, su jefe ahora le obliga a volver a la oficina. Le dice que es por el bien del equipo: "Los jóvenes necesitan tu guía experta, y sin personas como tú nuestra cultura corporativa se derrumbaría". Usted se muestra escéptico ante este motivo ya que cree que su prestigio en la empresa no es muy alto, y más bien cree que su jefe ha leído un nuevo estudio sobre el ámbito laboral.

Y así es. El estudio, realizado por Scott Baker de la Universidad de Wisconsin-Madison y otros autores, analiza cómo el teletrabajo ha afectado a los hábitos de compra. Se basa en datos detallados de compras hasta 2023, que ascienden aproximadamente a 5.000 dólares del gasto anual de los hogares estadounidenses, principalmente en alimentos. También analiza información sobre cómo y cuándo compran las personas y los cambios ocurridos a causa del teletrabajo.

Su jefe le dice que el estudio demuestra que la transición al teletrabajo ha provocado un aumento de la compra de alimentos entre semana. También le recuerda aquella vez que recibió y desempaquetó un gran envío de pepinillos variados durante una presentación online de recursos humanos sin haber apagado la cámara. ¡Huy, qué vergüenza!

Cuando su mujer llega a casa, usted le menciona el estudio, cuestiona sus conclusiones y se queja de la actitud de su jefe. Sí, el teletrabajo ha incrementado el porcentaje de compras de alimentos realizadas entre semana, pero solo en unos 4 puntos porcentuales. Además, el tiempo que usted ha dedicado a hacer las compras entre semana es el mismo que el que dedica a realizar las tareas domésticas y seguramente eso no le distrae más que leer correos electrónicos que dicen simplemente: "síí", "no" o "¡¿qué?!".

También le dice a su mujer que otro hallazgo del estudio es que estas compras adicionales de alimentos durante la semana laboral parecen ser relativamente eficientes, ya que los teletrabajadores tardan como media unos cuatro minutos menos en hacerlas que antes, y además son compras de productos básicos, no de artículos de ocio.

Su esposa se muestra comprensiva, aunque le aconseja que no exprese sus opiniones a su jefe. Pero su apoyo se desvanece al leer el estudio y empieza a sospechar que usted ha provocado un agujero en el presupuesto familiar. Debido al cambio al teletrabajo, la gente paga precios más altos, de alrededor del 1,5%. Se trata de un cambio sustancial, aunque en el contexto de una inflación general mucho más alta en ese momento. Tanto comprando online como en persona, los hogares con teletrabajadores gastan más.

La irritación de su esposa se debe al descubrimiento de que el gasto de los solteros no aumenta perceptiblemente cuando empiezan a teletrabajar, pero el aumento del gasto de los hombres casados que trabajan desde casa es cinco veces mayor que el de las mujeres casadas que hacen lo mismo. (No existen datos sobre las parejas que viven juntas pero no están casadas).

En concreto, los hogares con un hombre que teletrabaja pagan más por el mismo tipo de producto, optan por variedades más caras y aprovechan menos las ofertas. Así que quizás esa "eficiencia" al hacer compras rápidas se deba en realidad a que dedican menos tiempo a elegir los mejores precios. (De repente usted le pregunta por qué hay 15 tubos de pasta de dientes en el armario del baño, lo que solo sirve para enfurecerla aún más).

Exasperada, ella señala que el dinero que usted ha despilfarrado en hacer la compra no se debe sólo a que aún está "aprendiendo" a comprar y le pregunta si todos esos pepinillos de alta gama eran realmente necesarios. Mientras usted empieza a preguntarse si volver a trabajar en la oficina podría ser realmente una buena idea, ella explota diciendo que ser tan malo en una tarea doméstica que ella se sienta obligada a volver a tener que hacerla es una forma curiosa de feminismo.

Finalmente usted afirma que los datos del estudio tienen dos consecuencias positivas. Una es que su bienestar ha mejorado enormemente ahora que no tiene que comer pepinillos baratos. Y la otra es que aunque hacer compras de forma apresurada puede implicar aprovechar menos las ofertas, ahorra tiempo que se puede invertir en algo que valga la pena. Su esposa entonces le pregunta si debería enviarle un correo electrónico a su jefe para preguntarle si su "reunión" diaria a las 10 de la mañana jugando al Buscaminas "vale la pena". En ese momento usted decide callarse.

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Fuente original: Leer en Expansión
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