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El alcalde de Málaga y la baronesa Thyssen visitan los restos arqueológicos. Marilú Báez El Thyssen descubre al público la Málaga romana: de la casa a la tabernaEl museo hace visitable tras 20 años de trabajo el yacimiento de su subsuelo, una inmersión a la Malaca del siglo I y IV que vivía de los salazones y el comercio
Lunes, 2 de marzo 2026, 15:24
CompartirNada más bajar las escaleras, la atmósfera cambia. La humedad sube al 80% y la temperatura se mantiene estable en 19 grados. Entramos en la Málaga romana de hace veinte siglos atrás, una ciudad pujante que vivía del mar con factorías de salazones y un comercio floreciente. El Museo Carmen Thyssen descubre al público la vida en Malaca con la apertura del yacimiento arqueológico de su subsuelo. Un hallazgo «maravilloso», en palabras de la baronesa Carmen Thyssen, que ha necesitado 20 años de trabajo para hacerlo visitable y controlar el flujo del agua que históricamente ha desbordado este lugar.
Pasarelas elevadas recorren los 700 metros cuadrados de restos entre los que se distinguen las huellas de una casa romana, una factoría de salazones y una taberna donde los dueños de la 'domus' vendían sus productos. Aquí han aparecido ánforas, una rueda de molino, fragmentos de una aguja de red, partes de recipientes de vidrio y, lo más relevante: la que probablemente sea la pintura más antigua de Málaga, el dibujo de unos peces que coronan una fuente monumental. Pero lo realmente interesante de este lugar es su largo tiempo de ocupación, con al menos cuatro siglos de actividad (comercial, industrial y residencial) que permiten estudiar a fondo la historia de Malaca, tal y como confirma Aurora Zafra, jefa del servicio de Conservación y Arqueología de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga.
Estancia dedicada a taberna que permite una recreación virtual con el móvil. Hornacina del ninfeo con pinturas y perspectiva de la fuente monumental. Marilú BáezEstamos a las afueras de la ciudad amurallada, al otro lado del río Guadalmedina, una zona industrial donde algunas familias lograron prosperar y eso se refleja en residencias como la que ahora ve la luz. La casa se distribuía en torno a un patio con pavimento de ladrillo -que se conserva en parte-, con varias estancias. En una de ellas se distingue un banco de piedra en lo que se intuye fue el comedor, junto con una cocina con restos de fogones. A la derecha, la zona productiva: cuatro piletas en batería dedicadas a la producción de conservas de pescado. En el siglo III esta parte del complejo cayó en desuso por motivos desconocidos y unas pocas piletas quedaron para el autoconsumo de sus dueños.
A la izquierda del patio se conserva una de las joyas de este yacimiento: el ninfeo monumental, una fuente revestida de mármol y mosaicos geométricos de finas teselas con tres naves rematadas por hornacinas decoradas. Solo se conserva la oriental con una pintura única en Málaga que representa peces de colores vivos sobre un fondo negro. El dueño de la factoría tuvo la «suficiente sensibilidad» para dotar de agua a la casa pero con una visión «artística», destaca la directora del museo, Lourdes Moreno. Tenía una función práctica, pero también de ostentación: revelaba el nivel social de su propietario. La protección de esa pintura es lo que obliga a limitar las visitas (con un aforo de 20 personas cada 30 minutos) y mantener unas condiciones de humedad y temperatura estables.
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El alcalde de Málaga recibe a la baronesa Thyssen. Marilú BáezEl recorrido, con una puesta en escena envolvente, continúa hasta una de las estancias más singulares del complejo: una taberna con salida a una de las calles más bulliciosas del barrio que servía de tienda para los productos que fabricaban en la villa. La historia de Malaca sigue con los restos de una nueva factoría de salazones del siglo IV y otra 'domus' localizada en la segunda mitad del siglo IV. En vitrinas, se exponen piezas encontradas en el yacimiento y cedidas en depósito por el Museo de Málaga, objetos cotidianos que van desde un ánfora de un tamaño considerable hasta agujas para el pelo y lucernas de cerámica. Y se ha dejado, como testigo de otra época, una huella de la Málaga bizantina: tumbas de su necrópolis, ubicada en este lugar tras el colapso de la ciudad romana.
Las visitas al complejo arqueológico serán previa reserva dado su aforo limitado. Serán de martes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas, con una tarifa general de 15 euros (10 euros, la reducida). El domingo a partir de las 16.00 horas la entrada será gratuita, como en el resto del museo. Además, se ha habilitado una visita guiada virtual para solo 10 personas por turno y a 20 euros la entrada, que ya está completa para los meses de marzo y abril.
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