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El ático del edificio donde vivió Valle-Inclán a la venta por 10,8 millones

El ático del edificio donde vivió Valle-Inclán a la venta por 10,8 millones
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John Taylor comercializa un ático del histórico Palacete del Conde de Cedillo de Madrid. Leer
ArquitecturasEl ático del edificio donde vivió Valle-Inclán a la venta por 10,8 millones
  • CRISTINA ACEBAL
Actualizado 7 ABR. 2026 - 07:37Vista de la terraza de 56 metros cuadrados, principal atractivo de este ático en la calle General Oráa que sale al mercado por 10,8 millones de euros.

John Taylor comercializa un ático del histórico Palacete del Conde de Cedillo de Madrid: una vivienda de 450 metros cuadrados, 56 de ellos de terraza privada, que combina legado aristocrático e historia.

No todos los áticos premium de Madrid pueden presumir de estar dentro de una finca con historia. Este sí. La vivienda se encuentra en el Palacete del Conde de Cedillo, en el número 9 de la calle General Oráa, a pocos pasos del Paseo de la Castellana y de la Milla de Oro, en una de las zonas donde mejor se defiende el valor inmobiliario de la capital y donde la escasez de oferta dispara el interés. El edificio, levantado a comienzos del siglo XX por el arquitecto Eduardo Gambra Sanz, bebe de la tradición de los palacios toledanos y del sobrio clasicismo herreriano. La rehabilitación integral ha conservado la fachada protegida y esa solemnidad señorial que todavía hoy distingue a ciertas fincas del mejor Madrid. El proyecto residencial se compone de 12 viviendas exclusivas, distribuidas en seis plantas, además de ático y cubierta.

La historia de la finca suma además un atractivo especial: allí vivió el escritor Ramón María del Valle-Inclán. Es un detalle que da carácter a la propiedad y refuerza la personalidad del edificio. En un mercado donde muchas viviendas de lujo se parecen entre sí, contar con ese vínculo histórico añade un valor distinto. Aquí no solo importa la altura, la terraza o la ubicación, sino también el peso de una dirección con memoria.

Fachada protegida del Palacete del Conde de Cedillo, en General Oráa 9, que fue hogar de Valle-Inclán.La vivienda, en una sola planta, tiene zona de día, que reúne cocina con gran isla central, comedor y salón.El edificio, levantado a comienzos del siglo XX por el arquitecto Eduardo Gambra Sanz, cuenta con 12 viviendas distribuidas en 6 plantas, más el ático.

El ático se desarrolla en una sola planta y está organizado con una lógica muy contemporánea: espacios abiertos, bien conectados y pensados para que la vida social y la privada convivan sin estorbarse. La zona de día reúne cocina con gran isla central, comedor y salón que desemboca en la gran protagonista de la casa: una terraza de 56 metros cuadrados orientada al sur, concebida como prolongación natural del interior y no como un añadido decorativo.

En una ciudad como Madrid, donde la vida exterior pesa cada vez más en la decisión de compra de las viviendas de alta gama, esa terraza vale más que muchos metros cerrados. No solo por orientación y luz, sino por cómo articula la experiencia completa de la vivienda. Aquí no aparece como mirador anecdótico, sino como auténtica estancia al aire libre, con jardineras en tonos ecru, tórtora y verde que suavizan el paso entre arquitectura e interiorismo.

La casa cuenta con cuatro dormitorios, todos con baño en suite, además de un aseo de cortesía y un total de cinco baños. El dormitorio principal incorpora vestidor y un baño integrado con un planteamiento casi escenográfico, donde una celosía de nogal introduce privacidad sin romper la continuidad visual. La vivienda se completa con trastero, tres plazas de garaje robotizadas y una batería de servicios poco habituales incluso en este segmento: piscina climatizada, gimnasio, spa con sauna, sala de reuniones y seguridad 24 horas.

Los cuatro dormitorios de la casa tienen su baño incorporado.El vestidor del dormitorio principal, con acabados en madera de alta calidad.El baño principal, en mármol y mueble de nogal.

La sofisticación sin ruido

El interiorismo, firmado por Mushin, apuesta por una estética contemporánea de líneas limpias, tonos neutros y una combinación muy afinada de texturas, cerámicas, maderas y acentos oscuros. El resultado no busca impresionar a primera vista, sino sostener una atmósfera, huyendo de los riesgos del lujo residencial actual que tiende a sobreactuar. Aquí el tono es otro.

En palabras del propio estudio, "el arte del diseño y las comodidades no son una decoración; son un lenguaje sutil que cuenta una historia posible. Transmiten cariño, vida, intención. Hacen que el espacio deje de sentirse vacío… y empiece a sentirse habitado". Esa idea se percibe especialmente en las zonas comunes, donde el color no se impone, pero sí ordena; y en piezas como el aseo de cortesía, tratado casi como una pequeña escena interior, con una personalidad más audaz que el resto de la casa.

El interiorismo, firmado por Mushin, apuesta por una estética contemporánea.Aseo de cortesía con una personalidad más audaz.El comedor y salón desembocan en la gran protagonista de la casa, la terraza orientada al sur.

Mushin define también el proyecto como una reunión de "algunos de los mejores artistas y firmas de mobiliario y decoración bajo un concepto contemporáneo". Y eso se nota en el equilibrio entre referencias clásicas y voluntad actual. No hay nostalgia, pero tampoco ruptura forzada con el edificio. La vivienda entiende bien dónde está y no compite con la finca; la acompaña.

Un barrio que no pasa de moda

Hablar de este ático obliga a hablar del barrio de Salamanca. Pocas zonas de Madrid han mantenido tan bien su capacidad para atraer capital nacional e internacional, compradores patrimonialistas y perfiles que buscan una combinación muy concreta: seguridad de inversión, vida urbana de alto nivel, buena arquitectura y servicios premium en un radio muy corto. Que sea John Taylor quien comercialice la vivienda también resulta coherente con el tipo de producto del que hablamos. La firma, especializada en residencial de alta gama, se mueve precisamente en ese territorio en el que la venta no depende únicamente de una ficha técnica, sino de saber leer el carácter de una casa, su posición en el mercado y el perfil de comprador al que puede interesarle de verdad.

En la zona más estrecha se ha dispuesto una zona de trabajo con vistas a la gran terraza.La finca dispone de un garaje robotizado y el ático cuenta con tres plazas.

Este ático sale al mercado por 10.800.000 euros, una cifra elevada incluso para la zona, pero que se entiende mejor cuando se descompone en sus capas: ubicación, singularidad arquitectónica, calidad de la rehabilitación, servicios, superficie, terraza y una rareza fundamental en Madrid, la de estar dentro de un edificio con pasado y seguir ofreciendo una experiencia de vivienda plenamente contemporánea.

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Fuente original: Leer en Expansión
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