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El tormento machista de cursar Análisis de la Democracia en la UCM con Monedero: "Decía que la regla hace sucia a la mujer"

El tormento machista de cursar Análisis de la Democracia en la UCM con Monedero: "Decía que la regla hace sucia a la mujer"
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Tras la sanción a Monedero por acoso sexual, EL ESPAÑOL reconstruye con alumnas de distintas promociones cómo era el ambiente en sus clases. Más información: La Complutense suspende un año a Juan Carlos Monedero como profesor por acoso sexual a una alumna

Juan Carlos Monedero. EE Diseño: Arte EE

Reportajes El tormento machista de cursar Análisis de la Democracia en la UCM con Monedero: "Decía que la regla hace sucia a la mujer"

Tras la sanción a Monedero por acoso sexual, EL ESPAÑOL reconstruye con alumnas de distintas promociones cómo era el ambiente en sus clases.

Más información: La Complutense suspende un año a Juan Carlos Monedero como profesor por acoso sexual a una alumna

Publicada 4 julio 2026 02:50h Actualizada 4 julio 2026 03:18h

"Era una persona que se tomaba muchas licencias con las alumnas. A algunas nos cogía un 'cariño especial'. Era una especie de trato de favor".

Así recuerda una de las alumnas con las que ha hablado EL ESPAÑOL la forma en la que Juan Carlos Monedero se relacionaba con algunas estudiantes durante sus clases en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Su testimonio nunca había sido publicado y, como el del resto de las entrevistadas, se ofrece bajo condición de anonimato y con un nombre ficticio.

Cuatro días después de conocerse la sanción impuesta por la Universidad Complutense al cofundador de Podemos por una falta "muy grave" de acoso sexual, este periódico ha podido conocer a través de cinco testimonios de estudiantes de distintas promociones cómo era el ambiente de aquellas clases.

La Complutense suspende un año a Juan Carlos Monedero como profesor por acoso sexual a una alumna

No se conocen entre sí. Aun así, sus testimonios convergen en un mismo relato: describen a Monedero como un profesor de enorme autoridad cuya relación con algunas alumnas —a veces "demasiado cercana"— y determinados comentarios "machistas" contribuían a crear un ambiente de "incomodidad" del que, aseguran, se hablaba desde hacía años en la facultad.

La resolución llega casi un año y medio después de que, en enero de 2025, una alumna activara el protocolo interno por acoso sexual y sexista. La denuncia dio lugar a una investigación reservada, después a un expediente disciplinario y, finalmente, a la sanción administrativa.

La Fiscalía archivó las diligencias al no apreciar indicios suficientes de un delito contra la integridad moral, aunque en su decreto calificó la conducta denunciada de "improcedente" y "reprochable moralmente".

La universidad, sin embargo, decidió continuar el procedimiento por la vía disciplinaria hasta concluir que procedía imponer la sanción. Monedero ha negado de forma rotunda los hechos.

En el comunicado difundido el pasado 30 de junio por su abogada, Aina Díaz, sostiene que las expresiones y conductas denunciadas "nunca han existido", denuncia que el expediente universitario ha estado "plagado de vulneraciones de derechos y garantías fundamentales" y anuncia que ha recurrido la resolución ante los tribunales.

Con el recurso presentado por Monedero, la batalla se traslada ahora a los juzgados. Será la jurisdicción contencioso-administrativa la que revise si el expediente disciplinario y la sanción impuesta por la Complutense se ajustaron o no a Derecho.

Juan Carlos Monedero durante la entrevista con EL ESPAÑOL. David Morales E. E.

Del rumor a la denuncia

Mucho antes de que la Universidad Complutense activara su protocolo contra el acoso sexual y sexista, sobre Monedero ya pesaban ciertas acusaciones que nunca habían llegado a convertirse en un procedimiento formal.

La denuncia que dio origen al expediente fue presentada el 10 de enero de 2025 por una antigua alumna que había asistido a sus clases durante el curso 2021-2022.

Según la resolución administrativa, la universidad consideró acreditados una serie de comportamientos constitutivos de una falta muy grave de acoso: expresiones de contenido sexista dirigidas a la estudiante, un trato diferenciado hacia determinadas alumnas y contactos físicos que la denunciante interpretó como inadecuados en el contexto de la relación docente.

Tras una investigación reservada y un expediente disciplinario, la Universidad Complutense le impuso una suspensión de funciones de un año por una falta muy grave de acoso.

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La defensa de Monedero rechaza de plano esa versión. En el comunicado difundido el 30 de junio atribuye el procedimiento a una actuación con motivaciones políticas.

En ese escrito afirma que la denunciante era una "militante y dirigente local del PP de la Comunidad de Madrid", que presentó la denuncia tres años después de los hechos y un año después de abandonar la universidad, y que mantenía vínculos con la asociación Libertad Sin Ira, organización que meses antes había reclamado públicamente la expulsión del profesor por sus conferencias en Venezuela.

También sostiene que el expediente "vulneró derechos fundamentales", que la universidad rechazó citar al conjunto de la clase y que únicamente declararon dos amigas de la denunciante, a las que atribuye haber comparecido "con un guion escrito". Por todo ello, Monedero ha recurrido la sanción ante la jurisdicción contencioso-administrativa.

Pues seguimos. Son los tiempos que nos han tocado.
¿Me ha sancionado la Universidad Complutense hasta diciembre? Sí.
¿He realizado alguna de las conductas por las que me han sancionado? NO. Rotundamente.
¿Voy a ganar el tema en los Juzgados? Pues como en las otras veinte…

— Juan Carlos Monedero (@MonederoJC) June 30, 2026

Este diario se ha puesto en contacto con las Nuevas Generaciones del Partido Popular para conocer si deseaban pronunciarse sobre las afirmaciones contenidas en el comunicado de la defensa, pero la organización ha declinado realizar declaraciones.

Por su parte, la actual dirección de la organización Libertad sin ira ha asegurado a EL ESPAÑOL desconocer quién es la denunciante y ha negado cualquier relación con la presentación del expediente.

La asociación sostiene que la petición de expulsión de Monedero respondía exclusivamente a sus conferencias en el Helicoide —el centro de detención venezolano denunciado por organismos internacionales por violaciones de derechos humanos— y no a las acusaciones de acoso.

Sin embargo, el nombre de Monedero ya había parecido ligado a casos de acoso sexual mucho antes.

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En octubre de 2024, cuando la periodista Cristina Fallarás había convertido Instagram en un espacio de recepción de testimonios anónimos tras el estallido del caso Errejón, la divulgadora feminista Sindy Takanashi impulsó una iniciativa similar para recopilar relatos de mujeres que aseguraban haber sido alumnas del profesor.

Las publicaciones, siempre anónimas, describían masajes en los hombros durante las clases, comentarios de carácter sexual y expresiones como "zorras" o "vacas lecheras". Uno de los testimonios relataba que presumía en clase de supuestas relaciones sexuales con alumnas junto a Pablo Iglesias.

Aquellos testimonios llegaron después de que Podemos hubiera recibido, en septiembre de 2023, dos testimonios de mujeres que atribuían a Juan Carlos Monedero presuntos episodios de violencia sexual, con relatos que incluían tocamientos, comentarios inapropiados e intentos de beso sin consentimiento.

El partido que había hecho del feminismo una de sus principales banderas optó entonces por apartarlo discretamente de la actividad pública y dejar de convocarlo a sus actos, aunque no abrió un procedimiento interno al no formalizarse ninguna denuncia.

Vistas en perspectiva, las advertencias que durante años circularon por los pasillos de Somosaguas, las denuncias internas en Podemos, los testimonios anónimos difundidos en redes sociales y, finalmente, la denuncia presentada ante la Universidad Complutense forman la secuencia de un caso que no es un hecho puntual, sino que se ha ido construyendo a partir de voces aisladas que han tardado años en encontrar un cauce común.

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"Lo encubrieron"

"Al entrar en la universidad algunos compañeros nos advirtieron de que había profesores con los que había que tener cuidado y que uno de ellos era Monedero", recuerda Paula (nombre ficticio), a quien le dio clase en segundo de carrera en 2024.

"Nos habían avisado de que algunos docentes tenían prohibido cerrar la puerta del despacho cuando estaban a solas con alumnas y sabíamos perfectamente que él era uno de ellos", explica Marta (pseudónimo elegido por la víctima por miedo a represalias), compañera de clase.

"Cuando por fin lo tuvimos de profesor nos dimos cuenta que efectivamente era así", afirma.

Marta considera que existía un conocimiento generalizado sobre determinados comportamientos del profesor y que la institución tardó demasiado tiempo en reaccionar.

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"Lo encubrieron hasta que una compañera presentó una denuncia pública. No puede ser es que esto se lleve sabiendo desde hace años y que no sea hasta ahora cuando se pone en marcha un procedimiento", expresa.

Paula recuerda que, cuando comenzaron a hacerse públicas las denuncias, siguió cruzándose con Monedero por los pasillos de Somosaguas. "Fue bastante violento encontrármelo completamente impune", sostiene.

Aprovecha para resumir el sentimiento que, según dice, compartían muchas estudiantes: "Si todo el mundo lo sabía y nunca pasaba nada, ¿qué iba a conseguir yo denunciándolo?".

Las entrevistadas también evocan el empapelamiento de la Facultad de Ciencias Políticas durante las movilizaciones del 8 de marzo de 2022, cuando varios profesores fueron señalados por colectivos feministas por presuntos comportamientos machistas. "Ahí quedó y nadie ha vuelto a hablar de ello", lamenta Marta.

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"Nos tomaba bajo su ala"

Era el primer día de la asignatura de Análisis de la Democracia para la promoción 2024-2025 y el profesor estaba tratando explicar las relaciones de poder entre profesor y alumno, cuando decidió señalar a una de las estudiantes para pedirle que se levantara, dijera su nombre y volviera a sentarse.

Monedero le pidió a la joven repetir la secuencia varias veces. "Me dijo: 'Aquí me has obedecido. Sin embargo, el sábado, en un bar, me rechazaste una copa'", recuerda Celia, quien prefiere permanecer en el anonimato.

Era un ejemplo inventado. Sin embargo, varios compañeros sí creyeron que el profesor estaba aludiendo a una situación real entre ambos.

"Lo que más me impactó fue pensar en que por qué para explicar una relación de poder, la primera imagen que le había venido a la cabeza fue imaginar que me invitaba a una copa", reconoce.

Juan Carlos Monedero durante la entrevista con EL ESPAÑOL. David Morales E. E.

Ese tipo de situaciones no eran excepcionales. Martina (nombre ficticio), alumna de este curso de Monedero, afirma que su actitud en las clases era propia de "un hombre inapropiado que realizaba comentarios inapropiados" en el contexto de una relación profesor-alumna.

"Era como si nos tomara bajo su ala. Siempre preguntaba a las mismas, solo valoraba nuestra opinión", relata Paula.

Y aunque "Nunca cruzaba una línea que pudieras denunciar fácilmente", sí que generaba una "incomodidad constante", resume Paula.

"Mis amigas y yo estamos muy contentas de que la universidad haya reaccionado, nos daba a todas mucho miedo y mucha repulsión", reconoce Sonia, quien también emplea un pseudónimo por miedo a las represalias ya que ha sido también su alumna durante este curso.

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Las alumnas insisten en que el problema no residía únicamente en comentarios desafortunados de manera puntual, sino en la suma de pequeños gestos, como la selección de ejemplos en sus explicaciones.

Ella misma recuerda que, para establecer determinadas comparaciones, recurría con frecuencia a referencias "humillantes". Por ejemplo, "Decía que la regla era algo que hacía a las mujeres sucias", expone.

Otra de las escenas que permanecen grabadas en su memoria es cuando el profesor habló en clase del sociólogo brasileño Boaventura de Sousa Santos, denunciado por varias mujeres por presuntos abusos sexuales, y lamentó que aquellas acusaciones hubieran eclipsado la trayectoria académica del investigador.

"Nos dijo que unas denuncias le habían destrozado la vida y que ya no podía publicar. Lo contaba desde el punto de vista de todo lo bueno que había hecho y de cómo unas denuncias habían acabado con su carrera", explica.

"Por todo ello cuando salió la denuncia contra Monedero me la creí perfectamente", afirma Marta. "No porque hubiera visto exactamente lo mismo, sino porque sentí que estaba a un paso de lo que nosotras habíamos vivido en clase", sentencia.

Ninguna de las cinco alumnas pretenden establecer una equivalencia entre sus experiencias y la denuncia que ha terminado con la suspensión de Monedero. Sin embargo, todas coinciden en una idea: cuando la noticia se hizo pública, ninguna sintió sorpresa.

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