El exciclista analiza para MARCA la nueva Orbea Orca Aero, una máquina “100% española” llamada a competir con las mejores del pelotón internacional
- NACHO LABARGA Barcelona
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En el Tour de Francia se habla de líderes, de gregarios, de fugas, de abanicos, de calor, de presión y de favoritos. Pero detrás de cada dorsal hay otra carrera que se disputa lejos del foco. Una carrera de ingenieros, mecánicos, auxiliares, camiones, ruedas, bidones, túneles de viento y bicicletas afinadas hasta el último milímetro. Luis Ángel Maté conoce bien los dos mundos. El de dentro del pelotón y el de esa trastienda que rara vez aparece en la foto, pero sin la que no se gana nada.
El marbellí abrió para MARCA la puerta de uno de esos pequeños laboratorios rodantes que acompañan a los equipos durante la Grande Boucle. Allí, entre bicicletas, ruedas y material, aparece una de las grandes novedades tecnológicas de este Tour: la nueva Orbea Orca Aero. “Es una de las bicicletas más importantes que estará en el pelotón del Tour de Francia”, explica Maté, orgulloso de presentar una máquina que define como “100% española” y fabricada en el País Vasco.
Maté, posando para MARCA en Barcelona.N. LABARGA (MARCA)No es un detalle menor. En una industria dominada por gigantes internacionales, Orbea se ha ganado un espacio propio en la élite. “Es la única marca española que está en el World Tour”, subraya Maté. La nueva Orca Aero fue presentada el 4 de julio y llega al Tour como un escaparate perfecto. No solo por la dimensión global de la carrera, sino porque allí el material deja de ser un complemento para convertirse en parte de la competición.
Tenemos la inmensa fortuna de tener una marca referencia a nivel internacional en tecnología, investigación y desarrollo
Maté, a MARCA
“Las bicicletas de hoy en día son prácticamente Fórmula 1”, resume Maté. La frase no es una exageración. En el ciclismo moderno, cada detalle cuenta: la aerodinámica, la rigidez, el peso, la geometría, los pasos de rueda, la posición del manillar, la respuesta en curva y la estabilidad a alta velocidad. Todo se mide. Todo se prueba. Todo puede marcar la diferencia entre ganar o quedarse cerca.
Orbea es una marca que pelea con las mejores del mundo de tú a tú
Maté, a MARCA
La Orca Aero nace precisamente de esa obsesión por ir más rápido. Maté la define como “uno de los máximos exponentes de lo que son hoy las bicicletas aero” y destaca que está concebida “para competir” con una exigencia máxima. “Aerodinámicamente hablando es una de las bicicletas de referencia en el pelotón internacional”, apunta. Pero no se queda solo en la velocidad pura. También insiste en la rigidez y, sobre todo, en la geometría.
Mate, con la nueva Orbea Orca Aero en Barcelona posando para MARCA.N. LABARGA (MARCA)Ahí coloca el gran salto de esta bicicleta. “Quizá lo más destacable es la geometría”, explica. El eje de pedalier más bajo permite, según Maté, ganar control, estabilidad y reducir el efecto péndulo que nota cualquier ciclista al montar. Y ahí aparece una de las ideas más interesantes de su análisis: no todas las mejoras están reservadas a los profesionales. “No hace falta ser Arnaud De Lie para poner al límite la bici y notar esa mejora. Cualquier usuario, en cuanto se monte, va a poder sentirlo”, sostiene.
El ciclismo de hoy en día es muy competitivo. Cada detalle cuenta
Maté, a MARCA
La tecnología, en este caso, baja del Tour a la carretera del cicloturista. La bici que se prueba a 75 kilómetros por hora aproximadamente en competición también tiene una lectura para el usuario que busca seguridad, precisión y eficiencia. Maté insiste en esa idea de democratización. La Orca Aero parte de unos 5.000 euros y puede llegar hasta los 12.000, dependiendo del montaje. “Dentro de que hablamos de una bicicleta con mucho trabajo y alta ingeniería detrás, Orbea es mucho más competitiva que otras marcas”, señala.
El Tour, en cifras
Lo que se mueve dentro de un equipo como el Lotto-intermarché
- La logística de un equipo en el Tour de Francia se mide también en números: 32 bicicletas de carretera, 16 cabras de contrarreloj y hasta 80 juegos de ruedas preparados para cubrir cualquier escenario de carrera. A eso se suman entre 150 y 175 bidones por etapa, lo que supone entre 3.000 y 3.500 botellas durante toda la ronda. El despliegue se completa con siete coches, dos camiones, un autobús, un camión frigorífico, otro de cocina y un buen número de vehículos VIP.
Otro punto diferencial es la personalización. A través del programa MyOrbea, el usuario puede configurar colores, ruedas, grupo y medidas. “Es una ventaja muy grande y sin coste”, explica Maté, que pone en valor una fórmula que permite acercar al ciclista común una parte de ese universo de precisión que se ve en el Tour.
Las bicicletas actuales son prácticamente Fórmula 1
Maté, a MARCA
Pero el reportaje no está solo en la bicicleta. También está en el despliegue que acompaña a un equipo durante tres semanas. Las cifras impresionan. En el camión viajan 32 bicicletas de carretera Orbea Orca Aero nuevas y 16 Orbea Ordu, las cabras de contrarreloj con las que se afrontan los días contra el reloj. A eso se suman 80 pares de ruedas Oquo con radios de carbono, siete vehículos, dos camiones, un autobús y hasta una lavadora. En cada etapa se mueven entre 150 y 175 bidones, lo que eleva la cuenta total del Tour a entre 3.000 y 3.500. “Es una auténtica barbaridad”, admite Maté, aunque recuerda que con el calor esperado resulta imprescindible.
El calor entra en juego
Ese calor es, precisamente, una de las grandes preocupaciones del ciclismo actual. Maté reclama medidas y abre un debate que cada vez suena con más fuerza en las grandes vueltas. “Estamos viviendo algo sin precedentes. Cada vez las temperaturas son más altas y hay que adaptarse”, advierte. No es sencillo modificar horarios en una carrera como el Tour, con televisión, carreteras cortadas, seguridad, logística y miles de personas implicadas. Pero Maté cree que el ciclismo tendrá que moverse. “Lo que hay que hacer es actuar, tomar medidas e intentar luchar contra esto de alguna manera”, sostiene. Su preferencia es clara: salir antes. “Si sales a las siete de la mañana, a las doce estás listo y te quitas lo más gordo”.
Un ciclista o un equipo con un material que no sea adecuado no podría ganar carreras
Maté, a MARCA
Motivado con este Tour
El exciclista también mira a la carrera con ojos de aficionado y analista. Desea un Tour “por lo menos tan entretenido como el del año pasado” y espera que los corredores españoles puedan lucirse. Sobre Juan Ayuso pide paciencia y contexto. “Hay que dejar a los corredores el derecho a fallar. Es precisamente en los fallos donde se mejora”, afirma. Maté ve en él una madurez poco habitual para su edad, pero recuerda que el salto a competir tres semanas contra los mejores exige tiempo, golpes y aprendizaje.
También analiza el peso que soportan los grandes favoritos. Sobre Pogacar, su lectura es muy gráfica: “Más que ganar a Pogacar, Pogacar puede perder la carrera”. Maté reconoce que el esloveno es favorito, pero no se atreve a apostar por nadie. En el Tour, recuerda, la superioridad nunca es una garantía absoluta. La presión, el calor, una caída, una mala jornada o una decisión táctica pueden cambiarlo todo.
Detrás de una bicicleta como esta hay muchos test, muchos prototipos, muchas visitas al túnel del viento y muchos test de campo
Maté, a MARCA
Y mientras los focos apuntan a los líderes, Maté vuelve al origen de su reflexión: el trabajo invisible. Los auxiliares, los mecánicos, los ingenieros, los product manager, los técnicos de túnel de viento, quienes cargan bidones, lavan ropa, preparan ruedas y ajustan bicicletas. “Las victorias también son de ellos”, reivindica. En el Tour gana un corredor, pero detrás de cada triunfo hay una estructura completa.
Son retos muy interesantes para poder dotar a los corredores del material necesario para que puedan dar el mejor rendimiento
Maté, a MARCA
Por eso la nueva Orbea Orca Aero es algo más que una bicicleta. Es una declaración de intenciones de una industria española que pelea “de tú a tú” con las mejores del mundo. Una máquina nacida en el País Vasco, fabricada para competir en la carrera más importante del planeta y presentada por Maté con un orgullo evidente. Porque en el Tour, como en la Fórmula 1, la gloria se decide en la carretera, pero empieza mucho antes: en el taller, en el túnel de viento y en cada detalle que nadie ve.
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