Micaela, en la puerta del pabellón de Garrucha donde hay personas desalojadas. Angel Recio
Andalucía El triste 77 cumpleaños de Micaela en Almería: "A mi hijo se le ha quemado una casa nueva entera"Vive en La Serena, una pedanía de Bédar, y teme que los animales que tiene en su vivienda hayan podido morir por el incendio.
Más información: "Quisieron huir y han muerto familias enteras en los coches": el terror de los 1.400 desalojados por el incendio de Los Gallardos
Ángel Recio Garrucha (Almería) Publicada 11 julio 2026 16:00h Las clavesLas claves Generado con IA
A la tercera fue, desgraciadamente, la vencida. Micaela vive en La Serena, una pedanía de Bédar (Almería), y ha sufrido tres incendios forestales. El primero en 2012, otro más leve unos años después y este originado en Los Gallardos.
"Este ha sido salvaje. A un hijo mío se le ha quemado una casa nueva entera", comenta a EL ESPAÑOL con los ojos humedecidos por la tristeza y el cansancio después de tres días de máxima tensión.
Se da además la circunstancia de que Micaela cumplió este viernes 77 años y no ha tenido peor forma de celebrarlo. Ha tenido que abandonar su hogar y, de momento, está en la casa de un hijo en la cercana localidad de Vera.
"A las cinco de la tarde del jueves ya olía a quemado, nos avisaron del fuego y salimos corriendo, fue todo cuestión de segundos. No hemos asimilado aún lo que ha pasado", relata.
Micaela habla con este diario en el pabellón Vista Alegre de Garrucha. En su casa tiene varios animales y está sufriendo por ellos. "Estamos esperando a que Protección Civil nos dé el permiso y nos acompañe para darles de comer y beber a los animales y volver, aunque no sé si estarán muertos", dice con la voz entrecortada.
Una familia francesa de turismo y otra británica atendida por Cruz Roja en el pabellón de Garrucha. Angel Recio
En el pabellón había el jueves más de 150 personas desalojadas. A mediodía de este sábado apenas quedaban 20 y el personal de Cruz Roja estaba organizándolo todo para que este sábado por la noche pudieran dormir en hoteles o casas de vecinos.
Curiosamente, ha habido personas que pese a tener esa opción de realojarse en hoteles han sido reacias a irse del pabellón. "Hay personas que aquí se sienten más seguras porque las estamos ayudando en todo", explica una voluntaria de Cruz Roja. La mayoría son extranjeras, no hablan español y están desubicadas.
Gran solidaridad
La solidaridad de los vecinos de Garrucha ha sido espectacular. Continuamente hay personas llevando botellas de agua, leche, pañales, ropa y comida. En estos momentos sobra porque apenas quedan personas desalojadas.
Muchos vecinos han acudido también a echar una mano, a dar conversación a los desalojados, a ayudar.
Marina Vidal y su marido no van a olvidar nunca a Juanfran, un vecino de Garrucha que les ha cedido una casa de forma totalmente gratuita para que puedan dormir allí con sus dos hijas de tres y cinco años los días que hagan falta.
Son de Barcelona y estaban de vacaciones en un apartamento alquilado en el centro de Bédar. Cuando estalló el incendio les cogió visitando Mojácar, pero no se habían llevado a Nesquik, su perro.
Marina Vidal con su perro Nesquik. Angel Recio
Nesquik ha estado la noche del jueves y del viernes solo en el apartamento, para sufrimiento de Marina y su marido. Pidieron en el polideportivo de Garrucha si podían rescatar a su perro y así ha sido. Este sábado por la mañana ya estaba con ellos. "Parece que está más flaco", comentaba Marina, pero feliz por volver a estar toda la familia junta.
Sus hijas, dos pequeños torbellinos de cara angelical, juguetean en el interior del pabellón. Hay muñecos de Peppa Pig y otros personajes para que la espera les resulte más amena.
A mediodía de este sábado hay más médicos y voluntarios que personas desalojadas en el pabellón de Garrucha. Una familia francesa que estaba alojada de turismo en Bédar atiende pacientemente las instrucciones que les da el personal de Cruz Roja para realojarlos y piden permiso para poder ir a recoger sus cosas del apartamento, aunque eso depende de las autoridades.
La ropa cedida por vecinos para atender a las personas que lo necesiten. Angel Recio
Ha sido difícil. Estamos en pleno mes de julio y la costa almeriense está llena de turistas que llenan los paseos marítimos de Mojácar o Garrucha y que este pasado viernes disfrutaban del partido de España en TVE mientras veían en las noticias cómo estaba siendo el incendio que estaba teniendo lugar a muy pocos kilómetros. De la tensión del partido y la alegría por el gol de Mikel Merino a las caras largas de preocupación por el fuego. Y esto no ha acabado.