El rey Carlos III y el presidente Donald Trump bromean durante la recepción en el despacho oval. Henry Nicholls/ Reuters
EEUU El triunfo de Carlos III: restaura la 'relación especial' entre EEUU y Reino Unido plantando cara a Trump sin ofenderleLa combinación de humor y firmeza con la que el monarca ha reivindicado los lazos históricos entre ambas naciones convence tanto a republicanos y demócratas en EEUU como a los británicos.
Más información: Carlos III 'el Reconciliador': viaja para restaurar las relaciones EEUU-Reino Unido rotas por el choque entre Starmer y Trump.
Luis Ezcurra de Alburquerque Publicada 1 mayo 2026 02:45h Las clavesLas claves Generado con IA
La visita de los reyes Carlos III y Camila a EEUU ha terminado este jueves. Regresan a Buckingham con el equipaje cargado de la admiración recibida por el pueblo estadounidense y con el reconocimiento de los propios británicos de que han hecho muy bien su trabajo.
El viaje se programó como parte de los acontecimientos que rodean a las celebraciones del 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos de América. Sin embargo, la negativa del primer ministro británico Keir Starmer a apoyar militarmente la guerra de Irán llevó a la relación entre ambos Gobiernos a uno de sus peores momentos en la historia reciente.
La visita no tenía un carácter político, pero Carlos ha aprovechado la fascinación que ejerce la monarquía sobre el presidente Donald Trump para reconstruir una 'relación especial' muy deteriorada en los últimos meses. Lo ha conseguido con un juego de contrastes imposible: la pompa y majestuosidad de los Windsor codeándose con la ramplonería prepotente de los Trump.
Carlos III reivindica el papel de la OTAN, la defensa de Ucrania y los valores democráticos ante el Congreso de EEUULos gestos han jugado un papel importante, pero los discursos han ejercido un efecto balsámico. El de Trump dando la bienvenida a sus majestades comenzó en un tono serio y formal, poco habitual en el presidente. Leyó un texto bien estructurado, cargado de referencias históricas a la conexión vital entre las dos naciones.
A los cinco minutos, no pudo resistir la tentación: abandonó el guion oficial y resurgió el Trump espontáneo de lenguaje directo. Habló de su madre, de su tan querido padre y recalcó que ellos siempre habían adorado a la reina Isabel. Contó que un día, viendo la televisión, le dijo: "Mira, es el joven Carlos. ¡Es tan mono!". "Mi madre estaba colada por Charles. ¿Os lo podéis creer?", concluyó entre las risas de los invitados.
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Si el discurso del presidente fue protocolario, salvo la guinda de la admiración familiar por la familia real, el del rey ante el Congreso no lo fue en absoluto. Apeló a la protección de la democracia y al rechazo a la violencia, a la cooperación tecnológica y económica y a la defensa del medio ambiente.
Pero sus mensajes más contundentes se refirieron a la defensa global y la continuación del respaldo a Ucrania o la llamada contra el aislacionismo. Defendió la continuidad de la OTAN y recordó el apoyo que prestó la organización tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. También apeló al diálogo entre civilizaciones que profesan una fe diferente.
En efecto, nada protocolario: Carlos III se atrevió a plantear temas de calado sin perder el toque de elegancia discreta. Lo sorprendente fue que la reacción de la cámara fue unánime: republicanos y demócratas aplaudieron con el mismo calor los momentos cumbre de la declaración.
En el banquete oficial que se celebró este martes en la Casa Blanca, corrieron los comentarios: "Ha conseguido algo de lo que yo nunca he sido capaz", dijo el presidente. "Los demócratas se han puesto en pie. Les gusta más que nadie les ha gustado", añadió.
The reason the bell was such a masterstroke was because it simultaneously: 1) recalled our shared WW2 struggle 2) underscored he is also King of Australia 3) highlighted the King’s role as Commander in Chief 4) had a contemporaneous link (ie AUKUS) 5) was something of genuine… https://t.co/t8N4nx1wBo
— Ameer Kotecha (@Ameer_Kotecha) April 29, 2026
Elizabeth Holmes, escritora estadounidense experta en la familia real británica, dijo a BBC: "La fascinación del pueblo estadounidense está enraizada en una combinación de novedad y distancia. Es algo que no tenemos aquí", agregó.
El senador Lindsey Graham, referente del ala conservadora republicana, fue tajante: "Sencillamente, el rey lo ha bordado", dijo a BBC. "El discurso ha sido una combinación magistral de ingenio, humor, historia y gratitud. Estoy convencido de que la mayoría de los miembros del Congreso han salido de la sesión con mejores sensaciones de las que tenían al entrar", subrayó.
La reacción en 'las islas'
A este lado del Atlántico la visita de Estado estuvo rodeada de polémica hasta el último momento. La sombra de un posible encuentro con supervivientes del 'caso Epstein' persiguió a la pareja real. Luego, el tiroteo en Washington provocó serias dudas acerca de la oportunidad del viaje.
Los múltiples escándalos en torno a Andrés Mountbatten-Windsor tenían a la familia real contra las cuerdas. La opinión pública británica se alejaba de la figura de Carlos III. Ni siquiera su enfermedad era capaz de generar cierto grado de empatía.
El choque político entre el presidente Trump y el primer ministro Starmer no daba señales de apaciguarse. En semejante contexto, la misión para reconstruir puentes con Washington parecía plagada de peligros.
Pocos días antes del viaje, la consultora Ipsos publicó un sondeo de opinión en el Reino Unido. Los resultados indicaban que solo un tercio de los ciudadanos esperaba un impacto positivo de la visita y menos de una cuarta parte creía que existía realmente una relación especial entre Estados Unidos y el Reino Unido.
What did Charles actually do? He praised NATO in front of its loudest critic. He championed climate action in front of a climate denier. He called for interfaith dialogue during an administration that has banned citizens from Muslim-majority countries. He praised checks and… https://t.co/KU1F6dAEUd
— Dan Qayyum (@DanQayyum) April 29, 2026
Ahora, a su regreso, Carlos y Camila solo van a encontrar elogios. Seguidores y detractores de la casa real ya han declarado su admiración por la actitud de la pareja.
Emily Maitlis es una periodista británica que se hizo famosa por su entrevista al Príncipe Andrés en 2019. Lo interrogó sobre su amistad con Jeffrey Epstein y su emisión forzó la retirada del duque de la vida pública. Declaró a BBC este miércoles que el discurso del rey levantó la moral a los británicos.
"Mandas a alguien que se va a exponer en público y resulta que todo el mundo le aplaude. Salió airoso", manifestó. "Pronunció un discurso al estilo de Love Actually, pero escrito por Platón. Nos subió el ánimo a todos", concluyó.
Alastair Campbell, mano derecha de Tony Blair y reconocido republicano, comentó en X: "Excelente discurso del rey Carlos III". "Me ha encantado; es admirable esa confianza depositada en los valores británicos y europeos", añadió.
Los Windsor, una vida plagada de escándalos: Andrés, el último capítulo que hace tambalear una monarquía en el ocaso"El rey se las ha arreglado para asestar con sutileza golpe tras golpe a un mandatario sonriente", apuntó el historiador sir Anthony Seldon. Describió la visita de Estado como la más importante desde que su abuelo, Jorge VI viajó a EEUU en la víspera de la Segunda Guerra Mundial.
En definitiva, el monarca sorteó lo que muchos consideraban su misión diplomática más compleja hasta la fecha. Con un sentido del humor sutil, defendió el orgullo británico frente a las críticas de Donald Trump y logró la aceptación unánime del Congreso estadounidense.
El peso histórico de su discurso ante la Cámara y la actitud de la pareja real durante los actos de la visita de Estado serán recordados. En el Reino Unido les espera una realidad política áspera, pero lo que pudo ser un desplante ha resultado en un triunfo absoluto, un activo valioso para la imagen de la casa Windsor.
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