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El vínculo entre dieta y sueño: lo que se elige para cenar influye en cómo se duerme y condiciona el día después

El vínculo entre dieta y sueño: lo que se elige para cenar influye en cómo se duerme y condiciona el día después
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Un estudio de la Universidad de Granada examina cómo los alimentos que se eligen para la última comida que se hace en el día influyen en la calidad del sueño y determinan, además, lo que se desayuna al día siguiente, lo que acaba por generar una dinámica nutricional adversa que favorece hábitos de vida que favorecen la obesidad. Leer
Salud y CienciaEl vínculo entre dieta y sueño: lo que se elige para cenar influye en cómo se duerme y condiciona el día despuésActualizado 13 ABR. 2026 - 12:34Juan José Martín Olmedo, investigador del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada y el equipo de investigadores al completo.Cedida.Universidad de Granada (UGR)

Un estudio de la Universidad de Granada examina cómo los alimentos que se eligen para la última comida que se hace en el día influyen en la calidad del sueño y determinan, además, lo que se desayuna al día siguiente, lo que acaba por generar una dinámica nutricional adversa que favorece hábitos de vida que favorecen la obesidad.

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) asocian ciertos alimentos de la cena con un deficiente descanso nocturno y este, a su vez, con un desayuno más calórico y con mayor contenido en azúcares en adultos con obesidad. En líneas generales cuanto más insano se cena, peor se duerme y consiguientemente, se tiene a no madrugar y se desayuna peor.

El estudio, titulado Del plato a la almohada, y viceversa: la dinámica entre la dieta y el sueño en adultos obesos que viven de forma independiente (From plate to pillow, and vice versa: diet-sleep dynamics in free-living adults with obesity), se publica en la revista European Journal of Nutrition*.

El estudio muestra que las cenas con una elevada ingesta de energía, grasa, colesterol, proteína, alcohol, carne roja y patatas fritas se asociaban con una peor calidad del sueño esa misma noche. Por el contrario, las cenas con una elevada ingesta de hidratos de carbono, pescado azul y aceite de oliva se relacionaron con una mejor calidad del sueño posterior, explican los investigadores en un comunicado de la UGR.

También han comprobado que cuando se duerme peor, los hábitos de vida del dís siguiente son menos saludables. "Despertarse más tarde se relacionó con una mayor ingesta energética en el desayuno, mientras que un sueño más interrumpido se asoció con una tendencia a consumir más azúcares y menos fibra en esa ingesta. Estos hallazgos apuntan a una relación bidireccional entre la alimentación y la calidad del descanso.

En los análisis multivariantes, "levantarse más tarde se asoció de forma independiente con una mayor ingesta energética, mientras que despertarse más tarde tras el inicio del sueño se asoció de forma independiente con una mayor ingesta relativa de carbohidratos en el desayuno posterior".

Para llegar a estas conclusiones los investigadores evaluaron las condiciones de vida real con mujeres y hombres adultos con obesidad. "Para evaluar el sueño de manera objetiva, los participantes llevaron un monitor de sueño -acelerómetro- durante 14 días consecutivos".

"Durante ese mismo periodo, se evaluó la ingesta de alimentos, con especial atención a la cena y al desayuno. A partir de ahí, los investigadores analizaron la relación entre lo que cenaba cada persona y cómo dormía esa misma noche, y entre el sueño y el desayuno del día siguiente", explican en la Universidad granadina.

Juan José Martín Olmedo, investigador del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina iMUDS de la UGR y primer autor del estudio, junto a Lucas Jurado Fasoli, investigador del mismo departamento y autor sénior de la publicación, explican que "analizar estas relaciones en condiciones de vida libre, fuera del laboratorio, permite acercarse mejor a la realidad cotidiana de las personas, donde intervienen múltiples factores simultáneamente. Por lo tanto, este enfoque aporta una visión potencialmente más generalizable del vínculo existente entre dieta y sueño".

Los investigadores subrayan también que aunque las relaciones detectadas fueron pequeñas, "contribuyen a comprender mejor cómo interactúan el sueño y la alimentación en la vida cotidiana. Los hallazgos pueden ser de utilidad para el diseño de futuras estrategias para abordar la obesidad, incorporando no solo la composición de la dieta, sino también la calidad del sueño y sus horarios, en un contexto de vida real".

*La investigación se ha realizado en el marco del grupo de investigación PROFITH CTS977 del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS), liderado por el catedrático Jonatan Ruiz Ruiz, en colaboración con el CIBER de Obesidad (CIBEROBN), el ibs.Granada, el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

European Journal of Nutrition. https://doi.org/10.1007/s00394-026-03894-z

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Fuente original: Leer en Expansión
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