El Estado más pequeño del mundo cuenta con normas de tráfico y un registro de vehículos completamente independientes.
Hay una matrícula que se resrva exclusivamente para el PapaGiuseppe Smacchia- MARCO A. RUIZ
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Hay matrículas exclusivas, matrículas históricas y matrículas muy cotizadas entre coleccionistas. Pero ninguna se acerca a la más especial del planeta: la SCV 1. No se puede comprar, no se puede heredar y tampoco se puede solicitar. Está reservada para una única persona: el Papa.
Aunque muchos la han visto en fotografías del papamóvil o durante los desplazamientos oficiales del Pontífice, pocos conocen la historia que hay detrás de ella. La famosa SCV 1 forma parte de un sistema de matriculación propio que funciona dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano, el país más pequeño del planeta, pero también uno de los más singulares cuando se trata de normas de circulación y gestión de vehículos.
Las primeras matrículas SCV datan de los años 30Giuseppe SmacchiaLa matrícula que identifica al Jefe de Estado del Vaticano
Las siglas SCV proceden de "Stato della Città del Vaticano" (Estado de la Ciudad del Vaticano) y distinguen a los vehículos oficiales del Estado. Entre todas ellas destaca la SCV 1, asignada al vehículo utilizado por el Papa en su condición de Jefe de Estado.
Se trata de una de las matrículas más reconocibles del mundo y, al mismo tiempo, una de las más exclusivas. Su uso está reservado al Pontífice y se ha convertido en un símbolo tan identificable como el propio papamóvil.
Las primeras matrículas SCV aparecieron en 1930, apenas unos meses después de la creación del Estado Vaticano moderno. Desde entonces han identificado a los vehículos de la Gobernación, de los organismos de la Santa Sede y de otras instituciones oficiales vinculadas al pequeño Estado.
Los coches del estado vaticano también pagan impuesto de matriculación, pese a su escasa superficeGiuseppe SmacchiaEl Vaticano también tiene su propio carnet de conducir
Otra de las curiosidades menos conocidas es que el Vaticano expide sus propios permisos de conducción. Los ciudadanos y residentes autorizados pueden obtener una licencia vaticana tras superar los correspondientes exámenes. Antes de realizar la prueba práctica reciben el tradicional Foglio Rosa, que les permite presentarse a la prueba práctica bajo la supervisión de un ingeniero autorizado.
Eso sí, para circular fuera de las fronteras vaticanas es necesario disponer además de un Permiso Internacional de Conducir, ya que la licencia emitida por el Vaticano tiene un ámbito de validez específico.
Todo este sistema depende actualmente del Registro de Vehículos Vaticanos, el organismo encargado de matricular vehículos, emitir documentación y supervisar la normativa relacionada con la circulación dentro del Estado.
El estado del Vaticano tiene un sistema propio de matriculaciónMercedes-BenzApenas existen unas 900 matrículas vaticanas
La escasez es otro de los elementos que convierten a las matrículas vaticanas en auténticas piezas de colección. En total circulan aproximadamente 600 vehículos con matrícula SCV y unos 300 con matrícula CV, destinada a ciudadanos vaticanos, responsables de dicasterios, órganos de gobierno y directivos de la Gobernación. Antes de 1988, cuando se crearon las CV, los vehículos privados de ciudadanos vaticanos utilizaron la matrícula EE (Escursionisti Esteri).
La cifra resulta sorprendente si se compara con cualquier ciudad europea, donde pueden matricularse más vehículos en una sola semana que los que tiene registrados todo el Vaticano.
Las placas se fabrican en dos formatos distintos: una versión de mayor tamaño para la parte trasera con un sello especial y otra más compacta para el frontal. Además, cuando un vehículo deja de utilizarse o cambia de situación administrativa, sus matrículas deben devolverse obligatoriamente al Registro, que se encarga de retirarlas y destruirlas conforme a la normativa vigente.
Apenas existen 900 matrículas propias en el VaticanoGiuseppe SmacchiaUn país diminuto que también paga impuesto de circulación
Aunque muchos podrían pensar lo contrario, los titulares de vehículos matriculados en el Vaticano también están sujetos al pago del impuesto de circulación.
Existen algunas excepciones para determinadas personalidades y cargos eclesiásticos, pero el sistema funciona de forma similar al de cualquier otro Estado, con procedimientos específicos para la validación y gestión de la documentación de los vehículos.
Todo ello se desarrolla en un territorio de apenas 44 hectáreas, una superficie inferior a la de muchos parques urbanos, pero que cuenta con su propia administración, su normativa particular y su propio registro automovilístico.
El Vaticano también apuesta por el coche eléctrico
La modernización del parque móvil es otro de los retos que afronta actualmente la Gobernación. Durante los últimos años se han incorporado alrededor de 40 vehículos eléctricos destinados a distintos servicios administrativos con el objetivo de reducir las emisiones y avanzar hacia una movilidad más sostenible.
Desde hace unos años, el Vaticano cuenta con un Papamóvil eléctricoMercedes-BenzLa medida forma parte de una estrategia más amplia para adaptar las infraestructuras y los servicios del Vaticano a criterios medioambientales, demostrando que incluso el Estado más pequeño del mundo está inmerso en el proceso de transformación que vive la industria del automóvil.
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