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El exministro José Luis Ábalos en el banquillo de los acusados durante el juicio por el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo. Jaime GarcíaLunes, 13 de abril 2026, 00:01
... ficción, aunque a veces lo parezca. Es el juicio político del siglo. No tanto por la magnitud económica del delito como por los efectos colaterales que puede suponer para los núcleos de poder que durante los últimos años ha aglutinado el socialismo sanchista. Si en el desarrollo del juicio, el desfile de testigos y la posterior sentencia, Ábalos y Koldo demuestran tolerancia o complicidad del aparato socialista con la corrupción, la coalición de fuerzas políticas que sostiene el Gobierno también puede caer contaminada por la riada judicial. Este escenario depende, en buena parte, de la estrategia de defensa que decidan accionar los acusados. Si se inclinan por el modelo Bárcenas, que levantó las alfombras de la financiación opaca del Partido Popular, acabarán arrastrando a Ferraz por el fango de la financiación irregular.Los primeros síntomas son favorables para los intereses de los acusados tanto en la actitud del Gobierno y sus socios como del PSOE. La portavoz del Ejecutivo no hace sangre, Sánchez se quita de en medio, los socios de coalición miran para otro lado, Marlaska, Armengol y Angel Víctor no sabían nada y el partido oculta los gastos de Ábalos, Cerdán y Koldo porque son «confidenciales». Pero esto no ha hecho más que empezar. Ábalos parece tenso, pero expectante y Koldo se mesa los cabellos. Veremos.
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