- ALEC RUSSELL Y BARNEY JOPSON
Defender el derecho internacional no debería distanciar a los aliados más cautelosos de la UE, afirma el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
La crítica abierta de España a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha logrado un doble efecto poco común para la política exterior del país, tradicionalmente de bajo perfil: ha enfurecido a Donald Trump e irritado a los aliados europeos más cautelosos de España.
A ojos de sus críticos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es culpable de buscar el protagonismo en el extranjero para desviar la atención de los crecientes problemas de corrupción y la parálisis política en su propio país. Sin embargo, su jefe de la diplomacia insiste en que España simplemente se mantiene fiel a sus principios internacionalistas mientras otros olvidan los suyos
En una entrevista con Financial Times, José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España, restó importancia al enfado de la Casa Blanca ante las críticas de Madrid a Trump y su negativa a permitir que Estados Unidos utilice bases en España para atacar a Irán. Albares también rechazó las quejas privadas en otras capitales europeas que alegan que la política exterior agresiva de España está socavando la unidad de la OTAN y los esfuerzos para lidiar con Trump.
Según Albares, la ruptura fundamental en el orden mundial se da entre una visión basada en el derecho internacional, la soberanía estatal y la Carta de las Naciones Unidas, por un lado, y la "ley de la selva", por otro, es decir, "el caos, la violencia y la guerra como sustituto de la política exterior".
"Esa es la verdadera elección", afirmó. Rechazó las insinuaciones de que España se ha convertido en una excepción en política exterior en Europa y, en su lugar, la describió como una "voz líder" en defensa del orden internacional basado en normas.
España siempre ha sido un miembro obediente de la UE con escasa influencia fuera de su tradicional esfera de influencia en Latinoamérica.
Cuando Sánchez llegó al poder en 2018, el país aún se estaba recuperando de la vergüenza de haber evitado por poco la necesidad de un rescate durante la crisis de la eurozona. Pero en los últimos tres años la economía se ha fortalecido y España, comenzando con la enérgica crítica de Sánchez a la ofensiva israelí en Gaza, ha asumido su posición más destacada en los asuntos internacionales en más de dos décadas.
En 2003, el predecesor conservador de Sánchez, José María Aznar, rompió filas con Francia y Alemania y se unió al entonces primer ministro británico, Tony Blair, para respaldar la invasión de Irak liderada por Estados Unidos.
Este año, Sánchez se convirtió en el primer líder europeo en declarar que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán era "ilegal", comparándola con la guerra de Irak, que, según él, solo había producido un aumento del terrorismo yihadista, una crisis migratoria y un alza vertiginosa en los precios de la energía.
Preguntado sobre si España participaría en una misión de la OTAN para asegurar el estrecho de Ormuz en caso de que fracasara un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, Albares respondió que "No participaremos en ninguna acción que pueda suponer una escalada. Y, sobre todo, creemos que no hay una solución militar a esta crisis".
La postura de España es coherente con una serie de acciones de Sánchez —un pacifista declarado— que han indignado a la administración Trump. Al inicio de la guerra con Irán, Madrid se negó a permitir que Estados Unidos utilizara dos bases militares ubicadas en España para atacar a Irán, una decisión que complicó la operación estadounidense, incluyendo sus opciones de reabastecimiento de combustible.
"España se ha comportado de forma atroz, sencillamente espantosa", declaró el mes pasado Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense. "Hay preguntas muy legítimas que plantearse sobre la OTAN", añadió. "¿Qué sentido tiene pertenecer a una alianza cuyo beneficio para nosotros son estos derechos de base si, en un momento de conflicto como el que hemos tenido con Irán, pueden negarnos el uso de esas bases?", se preguntó.
Cuando Sánchez se convirtió en la figura discordante en una cumbre de la OTAN el pasado junio, al rechazar un nuevo objetivo, impulsado por Estados Unidos, de destinar el 5% del PIB a defensa, Trump calificó a España de "horrible" y la acusó de aprovecharse de los recursos de la OTAN.
Estas discrepancias han alimentado la especulación de que España podría pagar un precio por enfrentarse a Trump. Pero Albares restó importancia a la idea de que Washington pudiera reducir el número de tropas estadounidenses en las dos bases españolas gestionadas conjuntamente, Rota y Morón. También desestimó una amenaza anterior de Trump de imponer algún tipo de embargo comercial a España.
"El presidente de Estados Unidos habla de muchos países y tiene una forma particular de hablar. Pero en política exterior, lo que importa son los hechos. Y la realidad es que, dentro de la OTAN, en lo que respecta al comercio, a nuestras relaciones culturales y a la inversión, todo marcha bien. Eso es lo importante", explicó Albares.
Insistiendo en que la relación entre Estados Unidos y España era "muy positiva", señaló con satisfacción que siempre hablaba en español con Rubio, cuyos padres emigraron a Estados Unidos desde Cuba.
Un miembro del PP criticó a Sánchez por intentar "construir su imagen" en el ámbito internacional con la vista puesta en los cargos que podría ocupar después de su presidencia. Otros sugieren que está intentando desviar la atención de la creciente ola de acusaciones de corrupción contra su familia y sus aliados cercanos.
Altos cargos de otros países europeos se quejan de que Sánchez está enemistándose con Trump de forma innecesaria, a pesar de que, a la larga, muchos líderes europeos adoptaron una postura cercana a la suya tanto en lo respectivo a Irán como a Gaza. Francia se negó a permitir que al menos un avión con destino a Irán sobrevolara su territorio para una intervención estadounidense-israelí, mientras que Italia impidió que los aviones de combate estadounidenses hicieran escala para repostar en una base de Sicilia en al menos una ocasión.
Ignacio Molina, analista principal del Real Instituto Elcano, afirmó que "París y Berlín no estaban acostumbrados a que una nación del sur tomara la iniciativa". Sugirió que un riesgo mayor para Sánchez que el ser castigado por Washington era "perder influencia en Bruselas" .
Otra posible fuente de tensión entre España y Estados Unidos es Cuba, en un momento en que la administración Trump está ejerciendo una presión creciente sobre La Habana.
Al preguntársele qué haría España en caso de una intervención militar estadounidense en Cuba, Albares respondió que "No aceptamos la intervención militar en los países de Latinoamérica. Para nosotros, Latinoamérica va mucho más allá de la política exterior española. Son países con los que tenemos lazos de hermandad. No los consideramos países extranjeros".
España también ha acogido con entusiasmo a la China del presidente Xi Jinping, país que Sánchez ha visitado en cuatro ocasiones en poco más de tres años en busca de inversiones y compradores chinos para las exportaciones españolas.
Aunque otros líderes europeos han visitado a Xi por motivos similares, sus diplomáticos afirman que España se arriesga demasiado con su entusiasmo desmedido y con cierta ingenuidad respecto a los posibles riesgos de seguridad derivados de los estrechos lazos económicos con China.
Temas delicados como el Tíbet y el destino de los musulmanes uigures brillan por su ausencia en la relación de España con China, añadió el diplomático. La estrategia española para Asia-Pacífico, publicada en febrero, ni siquiera menciona a Taiwán.
Rechazando una vez más la acusación de ir por libre, Albares afirmó que Francia, Alemania e Italia mantenían conversaciones con China que eran "más o menos las mismas que las de España".
"Si quieres tener una política exterior global, es imposible hacerlo sin mantener un diálogo con China. Sería como decir que quieres tener una política exterior global, pero que no hablas con Estados Unidos.No veo cómo se podría hacer", concluyó.
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