Las obras de 39 creadoras elevan en La Coracha el tejido a la categoría de arte en una exposición que repara ese legado silenciado de las mujeres
Regala esta noticia Una de las salas de la exposición, con el mantón de Carla Hayes en primer plano. (Federico Iglesias) 29/04/2026 a las 18:25h.Por las que se dejaron las manos cosiendo para la familia sin recibir nunca un sueldo, por quienes invirtieron horas de su juventud en tener ... listo su ajuar, por quienes fueron obligadas a bordar en vez de a estudiar. Por tantas que vivieron encorsetadas y por quienes se atrevieron a romper las costuras. Esto va por todas ellas. Una exposición en el MUCAC La Coracha repara la historia invisible y silenciada del textil femenino en un momento en el que museos, galerías y ferias lo reivindica como una práctica más del arte contemporáneo.
Piezas de Elo Vega, Leonor Serrano Rivas y Ela Fidalgo.. (Federico Iglesias)En esta misma sala, en esa línea del cuidado por el material de su «gran maestra y compañera» Aurèlia Muñoz, María Ortega presenta una obra hecha a medias con el mar, con bolas de posidonia recopiladas durante años que ella transforma en un collar de cuentas, en una llamada de atención por la sostenibilidad. Muy cerca, Inma Liñana habla de matriarcado, del concepto de hogar y de la necesidad de abarcar todo lo posible con una metáfora visual: un mantel de ganchillo estirado por los bordes en cuyo centro coloca una araña ('Domestic Matters').
Teresa Lanceta, sus técnicas tradicionales y su trabajo del textil con comunidades es el hilo del que tirar en la tercera y última planta. Ahí está la pieza de Sonia Navarro, con material reciclado que obtiene de telares antiguos donde se hacen jarapas con los restos de algodoneras catalanas. Sobre ella cose sus recorridos por la ciudad o el campo, con técnicas de costura que le enseñaron las mujeres de su familia, como «una reivindicación de salir de los patrones establecidos en lo rural». De la malagueña Victoria Maldonado está una de sus creaciones más sofisticadas en su investigación del concepto de la 'monstruosidad', combinando porcelana y textil. Y María Carbonell despliega una enorme tela con los 'Espacios de resistencia', fragmentos de memoria e historia donde las mujeres han encontrado la manera de subvertir el rol al que estaban abocadas a través del textil, desde las sufragistas a las diseñadoras de la Bauhaus.
Pero son muchas más, aunque «no están todas las que son», como indicó la comisaria. La malagueña Carla Hayes con su mantón bordado en rafia en una pieza que remite a su identidad mestiza, las cientos de agujas sobre una seda de Anna Talens, la reivindicación femenina sobre tela de Gema Polanco y así hasta 39 artistas que le elevan lo artesanal y tradicional a la categoría de arte. 'Tejiendo historias' podrá visitarse hasta el 30 de septiembre.
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