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Elon Musk suele prometer cosas imposibles como Terafab. El problema es que a veces las consigue convertir en realidad

Elon Musk suele prometer cosas imposibles como Terafab. El problema es que a veces las consigue convertir en realidad
Artículo Completo 897 palabras
A Elon Musk se le puso en las narices revolucionar la industria de la automoción con Tesla y el coche eléctrico. Probablemente nadie creyó que pudiera hacerlo. Luego hizo lo mismo con la industria aeroespacial con SpaceX, y aquello fue un más de lo mismo: parecía imposible. Puede ser muchas cosas, pero lo cierto es que aunque Elon Musk promete muchas cosas y no siempre las cumple cuando dice (hola, coche autónomo), ha logrado cosas inimaginables. Por eso cuando habla de Terafab quizás deberíamos darle una oportunidad. Porque esto parece casi igual de imposible que sus otras hazañas. Terafab y el plan maestro de Musk. El sábado por la noche, desde una central eléctrica que no se usa desde hace tiempo, Elon Musk anunció el último de los componentes de su plan maestro: Terafab. El objetivo, crear una fábrica de chip en la que colaborarán Tesla, SpaceX y xAI. Según Musk, esta planta será capaz de fabricar entre 100 y 200 GW de capacidad de cómputo al año en la tierra, pero es que llegará a 1 TW en el espacio. El problema, como siempre con Musk, es distinguir qué parte del plan es ingenería y qué parte es teatro y fuegos artificiales. No lo hace porque sí. En ese evento el magnate explicó qu elos fabricantes de semiconductores no producen suficientes chips para sus necesidades de IA y robótica. Y dado que TSMC y el resto de fabricantes no pueden satisfacer la demanda de Musk, él se ha propuesto fabricarlos directamente. Los necesita para sus robotaxis y sus robots humanoides, Optimus, que espera que acabe multiplicando por 10 o por 100 el ritmo de producción de sus coches. Pero es que también necesita chips para que xAI pueda competir en el campo de la IA, y SpaceX los necesita para sus satélites. Es decir, que efectivamente necesita muchos chips. Muchísimos. Chips desde el espacio. En Terafab se pretenden crear dos tipos de chips. Por un lado estarán los destinados a vehículos autónomos o a los robots Optimus, Por el otro, los chips que ya tienen nombre propio, D3, y que estarán diseñados específicamente para el espacio, con productos que los usen que funcionen en órbita baja terrestre y estén alimentados por energía solar. Para Musk la idea "se convierte en una decisión obvia": llegará un punto en el que poner carga útil en órbita sea tan barato que alojar centros de datos en el espacio sea más barato que hacerlo en tierra porque allí la energía solar es prácticamente ilimitada. En Xataka El fabricante de chips más importante del planeta tiene un problema: debe encontrar la forma de no morir de éxito Demasiadas incógnitas. Todo muy bonito y prometedor, pero terminado el discurso y las promesas, comenzaron las preguntas. Construir una fábrica de semiconductores de última generación es un reto colosal. No solo es cuestión de dinero: es que la tecnología de fabricación de chips avanzados está en manos de tres empresas en todo el mundo (TSMC, Samsung e Intel), y requiere de máquinas de fotolitografía con tecnología UVE que únicamente fabrica la conocida empresa holandesa ASML. Y ahí está la cosa, que Musk:  • No anunció ningún acuerdo con ASML • No ha enseñado pedidos que demuestren que contará con esos equipos • No ha nombrado ni un socio tecnológico para el proyecto • No ha dado fechas estimadas ni calendario • Y tampoco ha hablado de presupuestoEs todo una gigantesca incógnita. La integración vertical más ambiciosa de la historia tech. En varias ocasiones Musk repitió cómo en Terafab pretenden cubrir todo el proceso de desarrollo, fabricación, packaging, pruebas y mejora en las mismas instalaciones. De cumplir esa promesa, estaríamos ante otro logro sin precedentes, porque la industria de los semiconductores lleva décadas haciendo justo lo contrario: hiperespecialización por parte de distintos proveedores: unos diseñan, otros fabrican, otros empaquetan... Musk quiere hacerlo todo, y si lo consigue se convertirá en un rival directo para Samsung o TSMC, a los que a priori dejaría de necesitar. Promesas y realidades. Este proyecto parece especialmente difuso, pero con Musk todo es posible, como hemos dicho. En los últimos años, eso sí, hemos visto como varias de sus ideas o han fracasado, o se han retrasado, o han quedado en tierra de nadie. Los robotaxis siguen sin llegar, el Cybertruck llegó tarde y no está cuajando, y empresas como The Boring Company o productos como Solar Roof han tenido menos alcance del que prometían, al menos de momento. Terafab parece otro proyecto imposible de Musk. Veremos si acaba no siéndolo. Imagen | Tesla En Xataka | Hace 8 años Elon Musk lanzó un Tesla Roadster al espacio: sigue orbitando y llegó a ser confundido con un asteroide - La noticia Elon Musk suele prometer cosas imposibles como Terafab. El problema es que a veces las consigue convertir en realidad fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .
Elon Musk suele prometer cosas imposibles como Terafab. El problema es que a veces las consigue convertir en realidad
  • La integración vertical más ambiciosa de la historia tech no tiene socio de proceso confirmado, ni pedidos de maquinaria, ni calendario

  • Pero tampoco nadie dijo que SpaceX fuera a funcionar

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Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Javier Pastor

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A Elon Musk se le puso en las narices revolucionar la industria de la automoción con Tesla y el coche eléctrico. Probablemente nadie creyó que pudiera hacerlo. Luego hizo lo mismo con la industria aeroespacial con SpaceX, y aquello fue un más de lo mismo: parecía imposible. Puede ser muchas cosas, pero lo cierto es que aunque Elon Musk promete muchas cosas y no siempre las cumple cuando dice (hola, coche autónomo), ha logrado cosas inimaginables. Por eso cuando habla de Terafab quizás deberíamos darle una oportunidad. Porque esto parece casi igual de imposible que sus otras hazañas.

Terafab y el plan maestro de Musk. El sábado por la noche, desde una central eléctrica que no se usa desde hace tiempo, Elon Musk anunció el último de los componentes de su plan maestro: Terafab. El objetivo, crear una fábrica de chip en la que colaborarán Tesla, SpaceX y xAI. Según Musk, esta planta será capaz de fabricar entre 100 y 200 GW de capacidad de cómputo al año en la tierra, pero es que llegará a 1 TW en el espacio. El problema, como siempre con Musk, es distinguir qué parte del plan es ingenería y qué parte es teatro y fuegos artificiales.

No lo hace porque sí. En ese evento el magnate explicó qu elos fabricantes de semiconductores no producen suficientes chips para sus necesidades de IA y robótica. Y dado que TSMC y el resto de fabricantes no pueden satisfacer la demanda de Musk, él se ha propuesto fabricarlos directamente. Los necesita para sus robotaxis y sus robots humanoides, Optimus, que espera que acabe multiplicando por 10 o por 100 el ritmo de producción de sus coches. Pero es que también necesita chips para que xAI pueda competir en el campo de la IA, y SpaceX los necesita para sus satélites. Es decir, que efectivamente necesita muchos chips. Muchísimos.

Chips desde el espacio. En Terafab se pretenden crear dos tipos de chips. Por un lado estarán los destinados a vehículos autónomos o a los robots Optimus, Por el otro, los chips que ya tienen nombre propio, D3, y que estarán diseñados específicamente para el espacio, con productos que los usen que funcionen en órbita baja terrestre y estén alimentados por energía solar. Para Musk la idea "se convierte en una decisión obvia": llegará un punto en el que poner carga útil en órbita sea tan barato que alojar centros de datos en el espacio sea más barato que hacerlo en tierra porque allí la energía solar es prácticamente ilimitada.

En XatakaEl fabricante de chips más importante del planeta tiene un problema: debe encontrar la forma de no morir de éxito

Demasiadas incógnitas. Todo muy bonito y prometedor, pero terminado el discurso y las promesas, comenzaron las preguntas. Construir una fábrica de semiconductores de última generación es un reto colosal. No solo es cuestión de dinero: es que la tecnología de fabricación de chips avanzados está en manos de tres empresas en todo el mundo (TSMC, Samsung e Intel), y requiere de máquinas de fotolitografía con tecnología UVE que únicamente fabrica la conocida empresa holandesa ASML. Y ahí está la cosa, que Musk: 

  • No anunció ningún acuerdo con ASML
  • No ha enseñado pedidos que demuestren que contará con esos equipos
  • No ha nombrado ni un socio tecnológico para el proyecto
  • No ha dado fechas estimadas ni calendario
  • Y tampoco ha hablado de presupuesto

Es todo una gigantesca incógnita.

La integración vertical más ambiciosa de la historia tech. En varias ocasiones Musk repitió cómo en Terafab pretenden cubrir todo el proceso de desarrollo, fabricación, packaging, pruebas y mejora en las mismas instalaciones. De cumplir esa promesa, estaríamos ante otro logro sin precedentes, porque la industria de los semiconductores lleva décadas haciendo justo lo contrario: hiperespecialización por parte de distintos proveedores: unos diseñan, otros fabrican, otros empaquetan... Musk quiere hacerlo todo, y si lo consigue se convertirá en un rival directo para Samsung o TSMC, a los que a priori dejaría de necesitar.

Promesas y realidades. Este proyecto parece especialmente difuso, pero con Musk todo es posible, como hemos dicho. En los últimos años, eso sí, hemos visto como varias de sus ideas o han fracasado, o se han retrasado, o han quedado en tierra de nadie. Los robotaxis siguen sin llegar, el Cybertruck llegó tarde y no está cuajando, y empresas como The Boring Company o productos como Solar Roof han tenido menos alcance del que prometían, al menos de momento. Terafab parece otro proyecto imposible de Musk. Veremos si acaba no siéndolo.

Imagen | Tesla

En Xataka | Hace 8 años Elon Musk lanzó un Tesla Roadster al espacio: sigue orbitando y llegó a ser confundido con un asteroide

Fuente original: Leer en Xataka
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