En febrero de 1945, un submarino británico encontró frente a Noruega a un U-boat alemán que navegaba sumergido. No podía verlo, apenas podía escucharlo y las armas de la época no estaban concebidas para perseguir autónomamente un objetivo que se movía en tres dimensiones bajo el agua. Después de tres horas siguiéndolo, disparó cuatro torpedos hacia cuatro posiciones calculadas.
Lo que ocurrió sigue siendo el único caso conocido en la historia.
Lo que llevaba el U-864. Alemania estaba perdiendo la guerra en Europa, pero todavía intentaba transferir tecnología y materiales estratégicos a su aliado japonés. El U-864, un enorme submarino Type IXD2 preparado para misiones de largo alcance, había sido asignado a la Operación Caesar: debía transportar hacia Asia componentes y documentación relacionados con tecnología militar, especialistas y decenas de toneladas de mercurio destinado, entre otros usos, a la fabricación de detonadores.
El problema para los alemanes era que los británicos habían descifrado comunicaciones navales protegidas por Enigma y conocían la misión. La Royal Navy envió al HMS Venturer a interceptarlo.
En Xataka
En 1942, Japón estaba desesperada por ganarle la guerra del Pacífico a EEUU: así que inventó el "submarino portaaviones"
El cazador en presa. El U-864 había acumulado problemas desde su salida de Alemania. Había encallado, pasado por reparaciones y sufrido nuevos contratiempos en Noruega, hasta que un problema mecánico volvió a jugar en su contra durante la misión. Sus motores producían un sonido anormalmente reconocible y su comandante, Ralf-Reimar Wolfram, recibió instrucciones de regresar hacia Bergen.
Sin saberlo, estaba conduciendo el submarino nuevamente hacia la zona donde lo esperaba el Venturer. Su operador de hidrófonos detectó un ruido que inicialmente confundió con el motor de un pesquero. Jimmy Launders, comandante del submarino británico, decidió investigarlo y terminó observando a través del periscopio lo que probablemente era el snorkel del U-864.
El HMSM Venturer, en navegación
Buscarlo a ciegas. La decisión más importante se había tomado antes del encuentro. Launders evitó utilizar el ASDIC, el sonar activo que podía facilitar la localización del enemigo, pero también revelar la presencia del Venturer. En su lugar confió en los hidrófonos, limitándose fundamentalmente a escuchar el océano.
Cuando encontró al U-864 comenzó a seguirlo silenciosamente esperando que saliera a superficie, donde habría resultado mucho más sencillo atacarlo. Sin embargo, el alemán permaneció bajo el agua y comenzó a navegar en zigzag. Después de aproximadamente tres horas de persecución, la batería del submarino británico empezaba a convertirse en otro enemigo: Launders no podía esperar indefinidamente.
Submarino alemán Type IXD2
Nadie sabía disparar. Hundir barcos desde un submarino era algo habitual. Hundir otro submarino que también permanecía sumergido era un problema completamente distinto. Los sistemas de la época podían ayudar a determinar rumbo y posición horizontal, pero conocer con precisión la profundidad del enemigo era mucho más difícil.
Los torpedos tampoco eran las sofisticadas armas guiadas actuales capaces de buscar un objetivo por sí mismas. Launders tenía que resolver un problema tridimensional: estimar dónde estaba el U-864, calcular hacia dónde se dirigía, aproximar su profundidad y predecir dónde se encontraría varios minutos después, cuando llegaran los torpedos. Todo ello contra un objetivo que además estaba realizando maniobras evasivas.
La solución: cuatro torpedos. A las 12:12 del 9 de febrero, Launders tomó la decisión. El Venturer disparó cuatro torpedos separados por aproximadamente 17,5 segundos y configurados para cubrir distintas soluciones de tiro y profundidades. No estaba disparando simplemente hacia el lugar donde se encontraba el submarino alemán: estaba creando una especie de trampa tridimensional alrededor de los lugares donde calculaba que podía encontrarse después.
El U-864 detectó el ataque y maniobró para escapar. Los tres primeros torpedos fallaron. El cuarto alcanzó al submarino, partió su casco y lo envió al fondo con las 73 personas que viajaban a bordo.
Un hecho histórico. Porque otros submarinos habían hundido submarinos antes y volverían a hacerlo después, pero las circunstancias eran diferentes: la víctima se encontraba normalmente en superficie. El enfrentamiento entre el Venturer y el U-864 continúa considerado como el único caso conocido en el que un submarino hundió deliberadamente a otro mientras ambos estaban completamente sumergidos.
Y eso convierte el episodio en algo más extraño de lo que sugieren las películas de guerra submarina: el tipo de combate que hoy asociamos naturalmente con un submarino de ataque moderno prácticamente no existía en 1945. Launders consiguió resolverlo con hidrófonos, observaciones parciales, matemáticas y cuatro torpedos sin capacidad moderna de búsqueda.
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El problema en el fondo del mar. El U-864 permaneció desaparecido hasta 2003, cuando fue localizado cerca de la isla noruega de Fedje. Es entonces cuando aparecen los famosos 150 metros: no corresponden a una profundidad demostrada del submarino en el instante del ataque, sino aproximadamente al fondo marino sobre el que terminaron sus restos. El pecio estaba partido y en su interior seguían las decenas de toneladas de mercurio transportadas hacia Japón.
La corrosión de sus recipientes convirtió posteriormente el lugar en un problema medioambiental para Noruega y abrió un complicado debate sobre recuperar, cubrir o aislar los restos. Ocho décadas después, el U-864 continúa así unido a dos historias extraordinarias: una carga que nunca llegó a Japón y cuatro torpedos disparados bajo el mar, uno de los cuales consiguió algo que ninguna marina ha logrado repetir jamás.
Imagen | Creative Commons, Royal Navy, Picryl
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La noticia
En 1945, un submarino británico localizó a ciegas uno alemán a 150 metros de profundidad. Lo que ocurrió justo después no ha vuelto a pasar jamás
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Xataka
por
Miguel Jorge
.
En 1945, un submarino británico localizó a ciegas uno alemán a 150 metros de profundidad. Lo que ocurrió justo después no ha vuelto a pasar jamás
El disparo terminó en 1945, pero su problema sigue en el fondo del mar
En febrero de 1945, un submarino británico encontró frente a Noruega a un U-boat alemán que navegaba sumergido. No podía verlo, apenas podía escucharlo y las armas de la época no estaban concebidas para perseguir autónomamente un objetivo que se movía en tres dimensiones bajo el agua. Después de tres horas siguiéndolo, disparó cuatro torpedos hacia cuatro posiciones calculadas.
Lo que ocurrió sigue siendo el único caso conocido en la historia.
Lo que llevaba el U-864. Alemania estaba perdiendo la guerra en Europa, pero todavía intentaba transferir tecnología y materiales estratégicos a su aliado japonés. El U-864, un enorme submarino Type IXD2 preparado para misiones de largo alcance, había sido asignado a la Operación Caesar: debía transportar hacia Asia componentes y documentación relacionados con tecnología militar, especialistas y decenas de toneladas de mercurio destinado, entre otros usos, a la fabricación de detonadores.
El problema para los alemanes era que los británicos habían descifrado comunicaciones navales protegidas por Enigma y conocían la misión. La Royal Navy envió al HMS Venturer a interceptarlo.
El cazador en presa. El U-864 había acumulado problemas desde su salida de Alemania. Había encallado, pasado por reparaciones y sufrido nuevos contratiempos en Noruega, hasta que un problema mecánico volvió a jugar en su contra durante la misión. Sus motores producían un sonido anormalmente reconocible y su comandante, Ralf-Reimar Wolfram, recibió instrucciones de regresar hacia Bergen.
Sin saberlo, estaba conduciendo el submarino nuevamente hacia la zona donde lo esperaba el Venturer. Su operador de hidrófonos detectó un ruido que inicialmente confundió con el motor de un pesquero. Jimmy Launders, comandante del submarino británico, decidió investigarlo y terminó observando a través del periscopio lo que probablemente era el snorkel del U-864.
El HMSM Venturer, en navegación
Buscarlo a ciegas. La decisión más importante se había tomado antes del encuentro. Launders evitó utilizar el ASDIC, el sonar activo que podía facilitar la localización del enemigo, pero también revelar la presencia del Venturer. En su lugar confió en los hidrófonos, limitándose fundamentalmente a escuchar el océano.
Cuando encontró al U-864 comenzó a seguirlo silenciosamente esperando que saliera a superficie, donde habría resultado mucho más sencillo atacarlo. Sin embargo, el alemán permaneció bajo el agua y comenzó a navegar en zigzag. Después de aproximadamente tres horas de persecución, la batería del submarino británico empezaba a convertirse en otro enemigo: Launders no podía esperar indefinidamente.
Submarino alemán Type IXD2
Nadie sabía disparar. Hundir barcos desde un submarino era algo habitual. Hundir otro submarino que también permanecía sumergido era un problema completamente distinto. Los sistemas de la época podían ayudar a determinar rumbo y posición horizontal, pero conocer con precisión la profundidad del enemigo era mucho más difícil.
Los torpedos tampoco eran las sofisticadas armas guiadas actuales capaces de buscar un objetivo por sí mismas. Launders tenía que resolver un problema tridimensional: estimar dónde estaba el U-864, calcular hacia dónde se dirigía, aproximar su profundidad y predecir dónde se encontraría varios minutos después, cuando llegaran los torpedos. Todo ello contra un objetivo que además estaba realizando maniobras evasivas.
La solución: cuatro torpedos. A las 12:12 del 9 de febrero, Launders tomó la decisión. El Venturer disparó cuatro torpedos separados por aproximadamente 17,5 segundos y configurados para cubrir distintas soluciones de tiro y profundidades. No estaba disparando simplemente hacia el lugar donde se encontraba el submarino alemán: estaba creando una especie de trampa tridimensional alrededor de los lugares donde calculaba que podía encontrarse después.
El U-864 detectó el ataque y maniobró para escapar. Los tres primeros torpedos fallaron. El cuarto alcanzó al submarino, partió su casco y lo envió al fondo con las 73 personas que viajaban a bordo.
Un hecho histórico. Porque otros submarinos habían hundido submarinos antes y volverían a hacerlo después, pero las circunstancias eran diferentes: la víctima se encontraba normalmente en superficie. El enfrentamiento entre el Venturer y el U-864 continúa considerado como el único caso conocido en el que un submarino hundió deliberadamente a otro mientras ambos estaban completamente sumergidos.
Y eso convierte el episodio en algo más extraño de lo que sugieren las películas de guerra submarina: el tipo de combate que hoy asociamos naturalmente con un submarino de ataque moderno prácticamente no existía en 1945. Launders consiguió resolverlo con hidrófonos, observaciones parciales, matemáticas y cuatro torpedos sin capacidad moderna de búsqueda.
El problema en el fondo del mar. El U-864 permaneció desaparecido hasta 2003, cuando fue localizado cerca de la isla noruega de Fedje. Es entonces cuando aparecen los famosos 150 metros: no corresponden a una profundidad demostrada del submarino en el instante del ataque, sino aproximadamente al fondo marino sobre el que terminaron sus restos. El pecio estaba partido y en su interior seguían las decenas de toneladas de mercurio transportadas hacia Japón.
La corrosión de sus recipientes convirtió posteriormente el lugar en un problema medioambiental para Noruega y abrió un complicado debate sobre recuperar, cubrir o aislar los restos. Ocho décadas después, el U-864 continúa así unido a dos historias extraordinarias: una carga que nunca llegó a Japón y cuatro torpedos disparados bajo el mar, uno de los cuales consiguió algo que ninguna marina ha logrado repetir jamás.