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En el pueblo del 'Perejil': "Se la han liado, él sólo cumplía órdenes"

En el pueblo del 'Perejil': "Se la han liado, él sólo cumplía órdenes"
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Vecinos de Arenas de San Pedro (Ávila) defienden al operario que originó el mayor incendio forestal de España y culpan a su jefe de la catástrofe Leer

En Arenas de San Pedro (Ávila) pocos creen que José Gil, de 37 años, conocido por todos como El Perejil, sea el principal responsable de la tragedia que ha arrasado 50.000 hectáreas en la sierra de Gredos provocando el mayor incendio de la historia de España. Mientras la investigación de la Guardia Civil continúa y el operario permanece en el foco tras ser detenido por provocar presuntamente el incendio de Burgohondo, en su pueblo la mayoría sale en su defensa.

«Se la han liado. Él sólo cumplía órdenes», resume un vecino que lo conoce desde niño. La misma idea se repite entre familiares, amigos y conocidos: consideran que cometió una imprudencia al utilizar una maquinaria que acabó originando la chispa, pero sostienen que actuó siguiendo las instrucciones de la empresa para la que trabajaba.

Según relatan personas de su entorno, José Gil reaccionó de inmediato cuando comenzó el fuego. Aseguran que avisó rápidamente al teléfono de emergencias y también informó a sus responsables de la empresa Reforestaciones El Fresno. «Le dijeron que no se moviera de allí», explican.

En su entorno lamentan que la respuesta inicial tardara demasiado y creen que una intervención más rápida podría haber evitado la rápida propagación de las llamas. Se trata, en cualquier caso, de una versión que forma parte de la investigación abierta.

El operario trabajaba con una máquina pesada realizando labores para abrir un nuevo camino ganadero en la sierra. Sus allegados insisten en que desconocía que aquellos trabajos carecían de autorización y que la utilización de esa maquinaria estaba prohibida debido al elevado riesgo de incendio.

«Con una cuchilla no se podía desbrozar ese terreno. Tendría que haberse hecho a mano, con herramientas básicas, pero él hizo lo que le mandaron», sostiene un amigo.

Las huellas de la máquina que provocó el incendio (izq.) y el cazo que originó el fuego de Burgohondo (dcha.).E. M.

Otro vecino añade que no puede cargar con toda la responsabilidad: «Le conozco desde pequeño. Es un pieza, siempre ha sido muy inquieto, pero no es mala persona. No tiene la culpa de todo lo que ha pasado. Si tu jefe te dice que vayas a hacer un camino con esa máquina, normalmente obedeces».

En Arenas de San Pedro todos conocen a El Perejil, al que llaman con el diminutivo de El Pere. Sus padres viven en la parte alta del municipio y él ha trabajado durante años en distintas explotaciones ganaderas antes de incorporarse a la empresa de trabajos forestales. Ahora reside en el pueblo cercano de Santa Cruz del Valle. Tiene pareja con un hijo de seis años y es el mediano de tres hermanos.

En el pueblo recuerdan incluso un accidente de tráfico que sufrió cuando era joven, pero destacan que nunca había tenido problemas con la Justicia. «Es un buen chaval. Alguna trastada habrá hecho y se ha ido sin pagar a veces del bar, pero no es un delincuente», reitera otro vecino.

El incendio se originó el pasado miércoles 22 de julio mientras una excavadora desarrollaba trabajos para abrir un nuevo ramal junto a la cresta de la sierra de Gredos, en el término municipal de Burgohondo. El objetivo era conectar un camino ya existente con la cuerda de la montaña, donde pastan reses de los ganaderos integrados en la Sociedad de Pastos de la Sierra Umbrías de Burgohondo. La máquina utilizaba un martillo hidráulico para fracturar la roca y un gran cazo para retirar los cascotes mientras avanzaba por la ladera. Durante esos trabajos se produjo una chispa que prendió la vegetación de monte bajo y piornos, provocando un incendio que se propagó con enorme rapidez.

Riesgo extremo

Las pesquisas apuntan, además, a que esos trabajos se estaban realizando pese a las restricciones existentes por el riesgo extremo de incendios.

El alcalde de Burgohondo, el popular Francisco Fernández, aseguró a EL MUNDO que el Consistorio nunca concedió autorización a la máquina que provocó el incendio y que nunca tuvo conocimiento de que se estuvieran llevando a cabo trabajos de esa naturaleza en la sierra del municipio. «Me he enterado de lo que ha ocurrido por los medios. Si se pidió autorización debió ser a la Consejería de Medio Ambiente (de la Junta de Castilla y León) porque aquí no se ha permitido en ningún momento eso», explicó. Asimismo, Fernández precisó que se trata de una zona, propiedad de la Sociedad de Pastos de la Sierra Umbrías de Burgohondo, que tiene una extensión de 1.500 hectáreas y que ignora los trámites que han podido realizar. Tras iniciarse el incendio acudieron al lugar el presidente de esta sociedad y su sobrino, ambos ganaderos, para comprobar si había afectado a sus reses.

Por su parte, el responsable de la Sociedad de Pastos, integrada por ganaderos y cazadores, explicó a este periódico que contrató a la empresa Reforestaciones El Fresno, pero que nunca supo que iba a utilizar un martillo denominado pica pica para abrir el ramal que le habían encomendado y remite a la investigación de la Guardia Civil, en la que ya ha prestado declaración.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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