Si te interesan los formatos físicos fuera de circulación comercial (iba a poner ejemplos, pero acabo de darme cuenta -en el primero de los muchos palos psicológicos en torno a mi edad que voy a recibir con este artículo- que cualquier formato físico está caduco por definición), te toparás a menudo con el mismo inconveniente. El problema no es tanto encontrar material que disfrutar, sino mantener a punto y en buen estado la tecnología que nos permite disfrutarlo. Dicho en términos que todos conocemos: el problema es tanto de software como de hardware.
El ejemplo clásico son los videojuegos retro. Ya no solo hay que rastrear, conseguir y mantener en buen estado los cartuchos de la NES, sino que hay que mantener la NES a punto. En el caso de las consolas de los ochenta, que todos sabemos que sobrevivirán en perfecto estado de funcionamiento al parece que inminente colapso de la civilización, no hay grandes problemas, pero intenta mantener a punto una Xbox 360 o una PS3. Palabras mayores.
Pues así con todo. Si te interesa el audiovisual, el problema no es tanto encontrar cintas de VHS de esa esquiva obra maestra de Michael Dudikoff que te falta para completar la saga de 'American Ninja'. El problema más bien es asegurarte de que el reproductor de VHS y, sobre todo, las fragilísimas teles de tubo siguen permitiéndote ver esos peliculones que ni están ni se les espera en Prime Video. Lo mismo con el audio: encontrar cintas de chistes de los Hermanos Calatrava es relativamente fácil, encontrar donde reproducirlos es otro cantar (o gritar).
En Xataka
Sigo escuchando música grabada en cassettes… y tengo buenas razones para ello
Y lo confieso. Creo que he comprado en los últimos años más reproductores de cassette en general y boomboxes en particular (nombre que reciben, en general, los reproductores de audio portátil que incluyen radio AM/FM y cassettes, a menudo con doble pletina, con CD en los últimos modelos, popularizado en las décadas de los setenta y los ochenta) que cuando las cintas eran el formato dominante. La razón es lógica: vas comprando dispositivos de segunda mano, que ya tienen su correspondiente trote y que están al borde del colapso, cuando no vienen ya colapsados directamente.
Un invento como el de Medion, por eso, me resulta especialmente atractivo: buena calidad de sonido, extras que no se podían soñar en los ochenta (entradas de miniSD y USB, Dab+, ahora lo veremos todo), precio sumamente asequible para lo que ofrece. Vamos a revisar rápidamente qué ofrece este interesante cacharro y luego os voy a dar mis impresiones como target absoluto de este tipo de inventos.
Un buen armatoste
Empecemos por lo obvio. El boombox de Medion es voluminoso: 670 mm de anchura por 271 de altura y 171 de profundidad, lo tenéis en la imagen de arriba con uno de doble pletina de la época, que no es de los mas grandes, pero tampoco una mosquita muerta. El motivo de la envergadura de este monstruo son los altavoces, con más diámetro del habitual, una zona superior con un par de pequeños altavoces extra, más los controles de graves y agudos, el sintonizador de frecuencias y el volumen, coronados por una pequeña pantalla LCD y el dial de la radio. Podrían ser más pequeños, pero también cumplen una función estética, porque francamente, quién quiere un dial de volumen que no se puede agarrar a manos llenas.
En la parte superior el dispositivo tiene un asa plegable francamente útil, además de la insustituible antena replegable para recibir la radio. Con sus 6,1 kilos de peso no estamos ante un boombox especialmente portátil ni manejable, pero francamente, aunque tiene espacio para cuatro baterías Tipo D (suerte para darles otro tipo de utilidad salvo que también seas coleccionista de linternas), no es un aparato para sacar a pasear.
Aún así, sin necesidad de moverlo de tu casa, sí que es interesante que sea cómodo pasarlo de una habitación a otra gracias a su asa. Nuestra impresión es que acabarás encontrándole un espacio dedicado, debido a su volumen y su relativamente escasa manejabilidad. No es un inconveniente en absoluto, pero si tienes un rincón reservado para CDs y cassettes ve despejando la microtele con DVD incorporado o las cajas del Trivial y el Pictionary.
Qué puede hacer
Básicamente, estamos ante una boombox que incluye radio y reproductor (sencillo, pero quien quiere una doble pletina hoy) de cassettes y CD. En todos los casos el funcionamiento es impecable, aunque veremos qué tal le sienta a medio plazo tener el CD en vertical. Lo mejor: la posibilidad de inyectar unos buenos bajos con el dial dedicado o con el impulso extra del X-bass, con un pulsador dedicado, evitando así el temido "sonido de lata". Los altavoces tienen la suficiente calidad como para escucharse bien (y altos) incluso aunque no nos coloquemos frontalmente al aparato, pero hay que estar preparados para toquetear bajos y agudos con cada cosa que pongamos, sobre todo si alternamos CDs y cassettes. Si me preguntáis, es parte de la diversión.
Hemos forzado la máquina con cassettes grabados, muchas escuchas (y préstamos) a cuestas y sus buenos treinta años de edad, y el resultado es todo lo bueno que puede ser en artefactos así, hasta el punto de sorprender en muchos casos. Algunos de estos cassettes no los escuchaba con esta calidad desde los tiempos en los que usaba un enorme equipo de música, con unos señores altavoces estéreo de la época.
Al fin y al cabo, escuchar un CD con buena calidad de sonido está aún a nuestro alcance, puedes hacerlo en un ordenador con un buen equipo de altavoces y unidad de disco. Un cassette grabado y con décadas de trajín a sus espaldas es más complicado escucharlo con calidad que le haga justicia. De nuevo, me gustaría subrayar el estupendo trabajo que hacen unos bajos muy potentes en dotar de cuerpo y presencia a música que, a menudo, no la he conservado en el mejor soporte (cassettes grabadas y regrabadas decenas de veces de... ehm... First Line -la marca blanca de Pryca-).
Como extras, tenemos emisión de DAB+, el estándar avanzado de radio digital terrestre que permite escuchar emisoras (las mismas de la emisión de FM tradicional) con sonido de calidad similar a un CD y sin interferencias. Escanear el dial de DAB+ es sumamente sencillo, así como moverse por las cadenas, con el añadido de que veremos en la pantalla LCD el nombre de las emisoras. Es un estándar de indiscutible calidad de sonido que, sin embargo, no está tan extendido como sería de desear: que este boombox lo incorpore es un aliciente importante, porque ofrece la experiencia tradicional de la radio con más comodidad y calidad.
Dejando aparte un simpático jack de micrófono para quien tenga inquietudes radiofónicas, tenemos la posibilidad de insertarMicroSDs y memorias USB y leer lo que contengan: perfecto si tienes montañas de archivos de audio a los que quieres dar salida de forma más efectiva que tostando torres de CDs. Eso sí, solo podrás oir MP3, no FLAC, WAV, AAC o WMA. Pero gracias a la pantalla LCD podrás moverte con relativa facilidad por menús y carpetas. Lo hemos probado con CDs grabados hace, de nuevo, más años de los que nos gustaría reconocer, y el sonido es tan impecable como en un CD original. Te recordamos, eso sí, que este tipo de grabaciones son volubles y caprichosas, así que las copias de seguridad son siempre tus amigas.
Finalmente, el boombox tiene la capacidad de funcionar como altavoz bluetooth, así que podrás reproducir en él audio disparado desde tu móvil u ordenador. Ahí sí que vemos una utilidad muy pertinente y actual, si quieres tener unos buenos altavoces en casa que te sirvan para reproducir listas de Spotify o Youtube gestionadas desde una pantalla táctic convencional y manejable.
Un capricho para nostálgicos
Medion ya tiene otros dispositivos más asequibles, el E65711 que es solo radio y CD (el clásico estilo "ojos de mosca" que se puso de moda en los dosmiles) o el E65711, algo más grande y también con cassette. Pero este P66538 tiene dos extras de enorme interés. Por una parte, el añadido meramente estético: el aire a boombox de los ochenta es un caramelo visual si adoras el formato físico, y el acabado de los materiales es extraordinario, con la mezcla perfecta de elegancia y tosquedad.
En Xataka
De vuelta al amor por los formatos físicos
Por otra, el sonido, más potente y con una mayor cantidad de matices que sus hermanos pequeños. Las pruebas que hemos hecho en ese sentido nos han dejado muy satisfechos: buenos bajos y sacando lo mejor incluso de grabaciones algo cochambrosas, un punto que sin duda apreciarán quienes tengan un buen archivo de material con décadas de antigüedad. Si todo lo que tienes para escuchar es un par de cassettes de Billie Eilish compradas recientemente a modo de souvenir en un concierto, quizás te baste con un modelo inferior.
Finalmente, las pegas, que hemos dejado para el final porque son personales y matizables: el peso y la envergadura pueden ser un problema en casas pequeñas, prepárate para reservarle un espacio considerable en un lugar privilegiado. Y el precio... ¿quién está dispuesto a pagar doscientos euros por escuchar con buena calidad formatos caducos? Quizás esa sea la pregunta definitiva que le da sentido a este artefacto, una cuya respuesta muchos preferimos no pararnos mucho a meditar. Por si cambiamos de opinión.
En Xataka | Cada vez hay más videojuegos físicos que son pisapapeles. Es un problema tremendo para el videojuego como arte
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La noticia
En pleno 2026 Medion ha sacado un reproductor de cassettes y CDs. Lo he probado y me encanta: mis cintas suenan mejor que en los 80
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
.
En pleno 2026 Medion ha sacado un reproductor de cassettes y CDs. Lo he probado y me encanta: mis cintas suenan mejor que en los 80
Un potente sonido y una serie de extras de última generación convierten esta propuesta de Medion en algo que va más allá de la nostalgia
Si te interesan los formatos físicos fuera de circulación comercial (iba a poner ejemplos, pero acabo de darme cuenta -en el primero de los muchos palos psicológicos en torno a mi edad que voy a recibir con este artículo- que cualquier formato físico está caduco por definición), te toparás a menudo con el mismo inconveniente. El problema no es tanto encontrar material que disfrutar, sino mantener a punto y en buen estado la tecnología que nos permite disfrutarlo. Dicho en términos que todos conocemos: el problema es tanto de software como de hardware.
El ejemplo clásico son los videojuegos retro. Ya no solo hay que rastrear, conseguir y mantener en buen estado los cartuchos de la NES, sino que hay que mantener la NES a punto. En el caso de las consolas de los ochenta, que todos sabemos que sobrevivirán en perfecto estado de funcionamiento al parece que inminente colapso de la civilización, no hay grandes problemas, pero intenta mantener a punto una Xbox 360 o una PS3. Palabras mayores.
Pues así con todo. Si te interesa el audiovisual, el problema no es tanto encontrar cintas de VHS de esa esquiva obra maestra de Michael Dudikoff que te falta para completar la saga de 'American Ninja'. El problema más bien es asegurarte de que el reproductor de VHS y, sobre todo, las fragilísimas teles de tubo siguen permitiéndote ver esos peliculones que ni están ni se les espera en Prime Video. Lo mismo con el audio: encontrar cintas de chistes de los Hermanos Calatrava es relativamente fácil, encontrar donde reproducirlos es otro cantar (o gritar).
Y lo confieso. Creo que he comprado en los últimos años más reproductores de cassette en general y boomboxes en particular (nombre que reciben, en general, los reproductores de audio portátil que incluyen radio AM/FM y cassettes, a menudo con doble pletina, con CD en los últimos modelos, popularizado en las décadas de los setenta y los ochenta) que cuando las cintas eran el formato dominante. La razón es lógica: vas comprando dispositivos de segunda mano, que ya tienen su correspondiente trote y que están al borde del colapso, cuando no vienen ya colapsados directamente.
Un invento como el de Medion, por eso, me resulta especialmente atractivo: buena calidad de sonido, extras que no se podían soñar en los ochenta (entradas de miniSD y USB, Dab+, ahora lo veremos todo), precio sumamente asequible para lo que ofrece. Vamos a revisar rápidamente qué ofrece este interesante cacharro y luego os voy a dar mis impresiones como target absoluto de este tipo de inventos.
Un buen armatoste
Empecemos por lo obvio. El boombox de Medion es voluminoso: 670 mm de anchura por 271 de altura y 171 de profundidad, lo tenéis en la imagen de arriba con uno de doble pletina de la época, que no es de los mas grandes, pero tampoco una mosquita muerta. El motivo de la envergadura de este monstruo son los altavoces, con más diámetro del habitual, una zona superior con un par de pequeños altavoces extra, más los controles de graves y agudos, el sintonizador de frecuencias y el volumen, coronados por una pequeña pantalla LCD y el dial de la radio. Podrían ser más pequeños, pero también cumplen una función estética, porque francamente, quién quiere un dial de volumen que no se puede agarrar a manos llenas.
En la parte superior el dispositivo tiene un asa plegable francamente útil, además de la insustituible antena replegable para recibir la radio. Con sus 6,1 kilos de peso no estamos ante un boombox especialmente portátil ni manejable, pero francamente, aunque tiene espacio para cuatro baterías Tipo D (suerte para darles otro tipo de utilidad salvo que también seas coleccionista de linternas), no es un aparato para sacar a pasear.
Aún así, sin necesidad de moverlo de tu casa, sí que es interesante que sea cómodo pasarlo de una habitación a otra gracias a su asa. Nuestra impresión es que acabarás encontrándole un espacio dedicado, debido a su volumen y su relativamente escasa manejabilidad. No es un inconveniente en absoluto, pero si tienes un rincón reservado para CDs y cassettes ve despejando la microtele con DVD incorporado o las cajas del Trivial y el Pictionary.
Qué puede hacer
Básicamente, estamos ante una boombox que incluye radio y reproductor (sencillo, pero quien quiere una doble pletina hoy) de cassettes y CD. En todos los casos el funcionamiento es impecable, aunque veremos qué tal le sienta a medio plazo tener el CD en vertical. Lo mejor: la posibilidad de inyectar unos buenos bajos con el dial dedicado o con el impulso extra del X-bass, con un pulsador dedicado, evitando así el temido "sonido de lata". Los altavoces tienen la suficiente calidad como para escucharse bien (y altos) incluso aunque no nos coloquemos frontalmente al aparato, pero hay que estar preparados para toquetear bajos y agudos con cada cosa que pongamos, sobre todo si alternamos CDs y cassettes. Si me preguntáis, es parte de la diversión.
Hemos forzado la máquina con cassettes grabados, muchas escuchas (y préstamos) a cuestas y sus buenos treinta años de edad, y el resultado es todo lo bueno que puede ser en artefactos así, hasta el punto de sorprender en muchos casos. Algunos de estos cassettes no los escuchaba con esta calidad desde los tiempos en los que usaba un enorme equipo de música, con unos señores altavoces estéreo de la época.
Al fin y al cabo, escuchar un CD con buena calidad de sonido está aún a nuestro alcance, puedes hacerlo en un ordenador con un buen equipo de altavoces y unidad de disco. Un cassette grabado y con décadas de trajín a sus espaldas es más complicado escucharlo con calidad que le haga justicia. De nuevo, me gustaría subrayar el estupendo trabajo que hacen unos bajos muy potentes en dotar de cuerpo y presencia a música que, a menudo, no la he conservado en el mejor soporte (cassettes grabadas y regrabadas decenas de veces de... ehm... First Line -la marca blanca de Pryca-).
Como extras, tenemos emisión de DAB+, el estándar avanzado de radio digital terrestre que permite escuchar emisoras (las mismas de la emisión de FM tradicional) con sonido de calidad similar a un CD y sin interferencias. Escanear el dial de DAB+ es sumamente sencillo, así como moverse por las cadenas, con el añadido de que veremos en la pantalla LCD el nombre de las emisoras. Es un estándar de indiscutible calidad de sonido que, sin embargo, no está tan extendido como sería de desear: que este boombox lo incorpore es un aliciente importante, porque ofrece la experiencia tradicional de la radio con más comodidad y calidad.
Dejando aparte un simpático jack de micrófono para quien tenga inquietudes radiofónicas, tenemos la posibilidad de insertarMicroSDs y memorias USB y leer lo que contengan: perfecto si tienes montañas de archivos de audio a los que quieres dar salida de forma más efectiva que tostando torres de CDs. Eso sí, solo podrás oir MP3, no FLAC, WAV, AAC o WMA. Pero gracias a la pantalla LCD podrás moverte con relativa facilidad por menús y carpetas. Lo hemos probado con CDs grabados hace, de nuevo, más años de los que nos gustaría reconocer, y el sonido es tan impecable como en un CD original. Te recordamos, eso sí, que este tipo de grabaciones son volubles y caprichosas, así que las copias de seguridad son siempre tus amigas.
Finalmente, el boombox tiene la capacidad de funcionar como altavoz bluetooth, así que podrás reproducir en él audio disparado desde tu móvil u ordenador. Ahí sí que vemos una utilidad muy pertinente y actual, si quieres tener unos buenos altavoces en casa que te sirvan para reproducir listas de Spotify o Youtube gestionadas desde una pantalla táctic convencional y manejable.
Un capricho para nostálgicos
Medion ya tiene otros dispositivos más asequibles, el E65711 que es solo radio y CD (el clásico estilo "ojos de mosca" que se puso de moda en los dosmiles) o el E65711, algo más grande y también con cassette. Pero este P66538 tiene dos extras de enorme interés. Por una parte, el añadido meramente estético: el aire a boombox de los ochenta es un caramelo visual si adoras el formato físico, y el acabado de los materiales es extraordinario, con la mezcla perfecta de elegancia y tosquedad.
Por otra, el sonido, más potente y con una mayor cantidad de matices que sus hermanos pequeños. Las pruebas que hemos hecho en ese sentido nos han dejado muy satisfechos: buenos bajos y sacando lo mejor incluso de grabaciones algo cochambrosas, un punto que sin duda apreciarán quienes tengan un buen archivo de material con décadas de antigüedad. Si todo lo que tienes para escuchar es un par de cassettes de Billie Eilish compradas recientemente a modo de souvenir en un concierto, quizás te baste con un modelo inferior.
Finalmente, las pegas, que hemos dejado para el final porque son personales y matizables: el peso y la envergadura pueden ser un problema en casas pequeñas, prepárate para reservarle un espacio considerable en un lugar privilegiado. Y el precio... ¿quién está dispuesto a pagar doscientos euros por escuchar con buena calidad formatos caducos? Quizás esa sea la pregunta definitiva que le da sentido a este artefacto, una cuya respuesta muchos preferimos no pararnos mucho a meditar. Por si cambiamos de opinión.