Gente de Málaga: José Luis Domínguez, operario de limpieza
«En una mochila, que parecía nueva, me encontré con las cenizas de un difunto»«No me importaría que mis hijos siguieran mis pasos, es un trabajo honrado y digno», resalta
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José Luis Domínguez, 26 años como operario de limpieza en Málaga. (Salvador Salas) 03/05/2026 Actualizado a las 01:11h.José Luis Domínguez, de 47 años, trabaja como operario de limpieza en Málaga. En esta entrevista, explica qué le gusta de su trabajo, qué le ... disgusta y cómo la basura ocupa una parte importante en su vida. A continuación, un viaje por los contenedores y los comportamientos, no siempre cívicos, de una ciudad.
–Me he criado en un régimen militar. Mi padre era guardia civil y mi hermano es guardia civil. Me he criado en una casa cuartel, ¿vale? Creo que con eso respondo a la pregunta, pero por circunstancias de la vida no ha podido ser.
–Pocos niños sueñan con ser basurero. ¿Por qué?
–No sé si es del todo así. A los niños chicos les llama mucho la atención: el camión, los cepillos… Ves cómo se revuelven en los carritos. Ya, cuando pitas y les lanzas un saludo, se ponen muy felices. A lo mejor, sí que creamos alguna vocación.
–A todo esto, ¿le molesta que le llamen basurero?
–A ver, a mí me han llamado de todo: desde señor de la limpieza a recogemierdas. Basurero es un término que no nos hace mucha gracia. Preferimos operario de limpieza. Al final, es una cuestión de respeto.
–¿A cuántos cambios de nombre de su empresa ha asistido?
–A varios (ríe). Yo llevo en el barco desde el año 2000. He conocido Limpieza de Málaga Integral, luego Limasa. Ahora, otra vez, Limpieza de Málaga.
–¿Qué enseña la basura sobre las personas?
–El civismo. Te enseña si alguien es una persona cívica o no. Hay un refrán que dice que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
–¿A qué huele su trabajo?
–¿A qué huele mi trabajo? Huele a basura. A veces, a vinagre; por ejemplo, cuando trabajamos en la feria. En Semana Santa huele a incienso. En ocasiones, huele bien porque echamos un líquido perfumado. Huele a pis y a caca, que en verano es un olor que se intensifica. Hay mucha gente que no recoge los excrementos de sus perros. En general, podemos decir que es un trabajo de malos olores.
–¿Cuánto tardó en acostumbrarse al olor?
–Al principio lo pasé muy mal. A partir del tercer mes, más o menos… Fue cuando noté que me chocaba menos, que me estaba acostumbrando.
–¿Y cuánto tiempo persiste el mal olor en su nariz una vez que acaba la jornada laboral?
–En mi nariz, poco. Debe de ser que la tengo ya atrofiada.
–¿Qué es una ducha para usted?
–Es rutina de trabajo. Es lo primero que hago al acabar mi jornada. Quitarte la ropa de trabajo sudada, darte una ducha fría… es lo mejor que hay. También es una forma de resetearse de la suciedad, ¿entiendes?
–¿Hay momentos en los que aún percibe sensación de asco?
–En un botellón, en la feria… Cuando ves que la gente hace sus necesidades en la calle. Tener que recoger eso es lo único que me sigue impactando un poco más.
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