El bloc del cartero
Encrucijadas Regala esta noticia Añádenos en Google 11/09/2026 a las 11:37h.Quizá la encrucijada sea consustancial a la condición humana. Quizá nunca dejen las personas –ni tampoco las sociedades– de hallarse en una. Hay momentos, sin ... embargo, en los que se hace más patente que el camino se bifurca y no da igual la dirección que se tome. Con la frontera de Ceuta, tras el tsunami de julio, la desidia de agosto y el predecible caos de septiembre, ningún Gobierno español va a poder ya seguir haciendo como si no fuera un problema de primera magnitud, que no se resuelve delegando en quien tiene la declarada voluntad de alimentarlo. Templanza y firmeza forman un binomio complicado, pero irrenunciable en política exterior. Otra encrucijada es el fenómeno migratorio. Ni desconocerlo ni trivializarlo sirve de nada: sólo con generosidad, realismo e inteligencia evitaremos despeñarnos.
OTRAS CARTAS DE NUESTROS LECTORES
Dolor por Ceuta
Qué poco hablamos de Ceuta. Observo, con creciente preocupación, cómo una lacerante indiferencia, apatía, son la tónica generalizada en una sociedad que presume de solidaridad con todo tipo de causas: Ucrania, Gaza, el Sáhara... Sin embargo, nos olvidamos de Ceuta, de algo que sucede intramuros, no en países lejanos. La sociedad ceutí lleva ya más de un mes padeciendo un sindiós que va in crescendo, una situación incendiaria; no nos pongamos la venda para no ver el estallido social que se está incubando. Metámonos en su piel: inseguridad galopante, miedo cerval, cierre de negocios, enfermedades que brotan, suciedad por doquier, viviendo en constante alarma por hechos reales, no fruto del alarmismo. Pregunto a los ayuntamientos y personas tan proclives a desplegar todo tipo de banderas cuándo lo harán izando y mostrando la ceutí, una de las banderas más antiguas de Europa, sí, de Europa. Cuando un problema se enquista, la crisis se profundiza y el remedio es cada vez más radical. Todos a la calle por Ceuta. | Francisco Javier Sáenz Martínez. Lasarte-Oria
Dejarán de ser españolas
Los servicios de inteligencia marroquíes tienen una demostrada eficacia, porque de su gestión depende el control de su población, por lo que no cabe la menor duda de que esta invasión ha sido promovida por Marruecos. Esas 100.000 personas no se juntan en la frontera sin una logística de alto nivel, con o sin la ayuda de las redes sociales. El CNI español tuvo información de la marabunta humana que se avecinaba, confirmado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, pero el Gobierno ignoró esta información, porque de ningún modo se atreve a enfrentarse al rey de Marruecos. Ya en su momento –y sin ningún tipo de explicación al Congreso–, Sánchez echó a pique la posición de España con respecto al Sáhara. Tampoco a Marruecos le conviene que Sánchez desaparezca del mapa político español, porque sabe que si la derecha llega al poder su chantaje se quedará sin efecto. Esta operación de Ceuta, de momento, es solo un aviso a España de que, sin disparar un tiro, Marruecos puede conquistar Ceuta y Melilla cuando quiera (Canarias, más adelante); además, con el visto bueno de los Estados Unidos y de Francia. Lo único que España puede hacer, para salvar dignamente esta situación, es declarar el estado de excepción, devolver la totalidad de los invasores a Marruecos, reforzar nuestra frontera con construcciones más eficientes, ante posibles nuevas oleadas, y aumentar el destacamento militar. Si no lo hace, ya sabemos que, antes o después, Ceuta y Melilla dejarán de ser españolas. | Pablo Domingo Vela Boullosa. Valencia
Matar a la suegra
Quería hacer una observación sobre la portada de vuestra revista del 23 de agosto. En ella aparece la escritora Camilla Läckberg. Me sorprende que de todo lo que dice en su entrevista resaltéis en portada «cuando voy a mi pueblo, la gente me dice: ¿Podrías matar a mi suegra en tu próxima novela?». No dudo de que ella lo ha dicho y que la gente, de broma o de verdad, le dice que le mate a la suegra en su próxima novela. Pero como periodistas, no me parece serio ni prudente que resaltéis eso. Con toda la de asesinatos de violencia de género que tenemos al año, no me parece un titular adecuado. Estamos creando un chiste y normalizando que se pueda decir «matar a la suegra». Para la portada podíais haber resaltado lo que le preocupan los abusos a las mujeres o que todas las ideas llegan con un buen vino... O cualquier otra. | Ainara Madariaga. Bakio. Bizkaia
Mi cartera personal
Soy una fiel seguidora y lectora de prensa. De mis veintiún años llevo con este hábito más de tres gracias a la solidaridad de mi abuela, que es una de las pocas personas que mantienen en pie el abandonado oficio de los quiosqueros. Todas las tardes me entrega el periódico que ella misma ha adquirido y ha leído esa misma mañana para que yo, a toro pasado, lo lea al día siguiente y pueda mantenerme al día y formar mi propio criterio Hay días en los que esa entrega no llega por diversos motivos y me quedo sin poder leer la actualidad que previamente ya he escuchado y visto por los medios digitales, pero en los que no he podido profundizar porque es contenido premium. Me entristece bastante ya que la lectura en papel se está perdiendo, siendo ganada por un scroll infinito y por vídeos de apenas sesenta segundos, en los que te pretenden informar pero en los que apenas se consigue profundizar. Yo soy una afortunada por poder tener a mi abuela que ejerce como mi cartera personal, pero esos días en los que la entrega no llega, me invade esa frustración de no poder adquirir ese periódico ni tampoco poder acceder desde el medio digital ya que no estoy suscrita. ¿Cómo se va a conseguir abandonar y reducir la adicción a las pantallas en los jóvenes, si para ser consciente del mundo en el que vivimos hay que estar conectado por el elevado precio del periódico en papel? | Blanca Gámir Portela. Madrid
Epilepsia y estigma
Los recientes episodios ocurridos al fabuloso centrocampista alemán Musiala, mientras disputaba sendos partidos de pretemporada, hicieron saltar las alarmas, recordando otros desplomes sucedidos a otros futbolistas con una patología cardíaca subyacente descubierta a «balón pasado». Descartada esta, a través de un comunicado oficial se ha querido transmitir tranquilidad, aclarando que fue una «disfunción neurológica», lo cual ha generado aún mayor confusión. Como pudo comprobarse, ambos episodios fueron prácticamente superponibles, si no idénticos, entre sí: comienza a retroceder, visiblemente desorientado, con las manos extendidas como si quisiera evitar que algo se le cayera antes de ser admirablemente ayudado por un compañero que lo acompaña al suelo con toda delicadeza. Ambos episodios fueron crisis epilépticas focales con alteración de la conciencia. O sea, un tipo de epilepsia tratable en cualquier caso. Evitando utilizar el término epilepsia, se contribuye a promover el estigma sobre un trastorno neurológico tan frecuente como heterogéneo y tan natural como desconocido socialmente. | Iván Iniesta López. Madrid
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