La televisión dejó los juzgados y empezó a hablar de Ceuta. Tardó medio segundo. España cambia de problema con bastante agilidad. Ya ni les cuento en verano. Primero vimos la frontera, después unos ochenta mil entrando, luego varias piedras volando y, finalmente, un señor ... con corbata desde Madrid explicando la situación. Andrés levantó la vista.
El camarero señaló al hombre de la pantalla.
—Por eso conoce perfectamente lo que ocurre en Ceuta.
La tienda de Madrid que se hace de oro con 'merchandising' de Ceuta
El titular anunciaba que el Gobierno seguía los acontecimientos con máxima atención.
—Eso tranquiliza muchísimo —dijo Andrés.
—¿Pero qué significa seguir algo con máxima atención? —pregunté.
—Mirarlo fijamente hasta que se arregle.
—Reunión, gabinete de crisis, videollamada…
—Otra reunión para explicar la anterior.
«Cuando te tiran una piedra a la cabeza, el margen para convocar una mesa de diálogo se reduce bastante»
El camarero dejó una cerveza sobre la barra.
—Ceuta se queda en Ceuta. Alguien tiene que vigilar el problema mientras los políticos se reúnen. —dijo Andrés.
En la pantalla aparecieron guardias civiles y policías junto a la frontera. Llevaban demasiadas horas allí y tenían esa expresión tan nuestra de no saber qué hacer porque no le dejan hacer nada.
—Esos tienen menos reuniones —dijo el camarero.
—Normal. Cuando te tiran una piedra a la cabeza, el margen para convocar una mesa de diálogo se reduce bastante.
La televisión cambió de plano. Apareció un experto. Debajo de su nombre figuraban tantos cargos que durante unos segundos no pudimos verle la corbata.
«Un experto español alcanza su madurez cuando habla de una frontera y la alineación del Real Madrid sin cambiar de canal»
—Mira —dijo Andrés—. Ya tenemos experto.
—Pues ayer estaba hablando de incendios —añadí.
—Especialmente. Un experto español alcanza su madurez cuando puede hablar de una frontera, una pandemia, el precio del aceite y la alineación del Real Madrid sin cambiar de canal.
El hombre comenzó a explicar la presión migratoria, la guerra híbrida, la diplomacia circular y los mecanismos pacíficos de respuesta en nivel rojo.
—¿Has entendido algo? —preguntó el camarero.
Apareció entonces un mapa. Los mapas siempre se despliegan cuando las palabras empiezan a fallar. Se colocan unas flechas, dos círculos rojos y una línea discontinua y el desastre adquiere inmediatamente aspecto de PowerPoint. En la parte inferior de la pantalla apareció una palabra: FRONTEX. Andrés señaló el televisor.
—A otros que también coordinan, pero menos.
«Frontex tiene nombre de quitar manchas difíciles. Les das una frontera complicada y la deja con protocolo que huele a Bruselas»
—Tiene nombre de quitar manchas difíciles. Tú les das una frontera complicada y ellos te la dejan con un protocolo que huele a Bruselas.
—Europa no cruza cuatro países para escribir tres folios.
—Que la situación requiere una respuesta coordinada.
Ceuta tiene esa extraña condición española de estar a unos metros de Marruecos, pero a meses administrativos de Madrid.
—También estará Europol —dijo Andrés.
—Entonces Europol coopera con los que coordinan.
«Eso de bilateral siempre me ha gustado. Da sensación de que dos personas están haciendo algo»
Volvieron las imágenes de los agentes. Una piedra golpeó contra un escudo.
—Esos chavales están jodidos —dijo el camarero.
—Son los únicos a los que nadie puede explicarles que todo está bajo control.
La televisión pasó a hablar de Marruecos y de la muy buena cooperación bilateral.
—Eso de bilateral siempre me ha gustado —dijo Andrés—. Da sensación de que dos personas están haciendo algo.
«La diplomacia consiste en agradecer con entusiasmo que alguien deje de hacer aquello que jamás reconocerá que hacía»
El camarero apoyó los codos sobre la barra.
—¿Aunque tengamos un problema contra ellos?
—Especialmente cuando tenemos un problema. La diplomacia consiste en agradecer con enorme entusiasmo que alguien deje de hacer aquello que jamás reconocerá que estaba haciendo.
—Por eso los diplomáticos cobran un buen sueldo.
La televisión informó de nuevos contactos entre administraciones.
—Ya están hablando —dijo el camarero.
Pensé entonces que alrededor de Ceuta habíamos conseguido colocar tantas palabras que costaba encontrar la ciudad. Cooperación bilateral, presión migratoria, Frontex, Europol, seguridad nacional, respuesta coordinada, desafío híbrido, mecanismo europeo. Un ceutí podía salir a comprar el pan y encontrarse viviendo dentro de un informe sellado por cien administraciones y encontrarse la panadería cerrada.
—España posee una enorme capacidad administrativa —dijo Andrés—. Somos capaces de ponerle nombre, presupuesto, fecha de inicio y fecha de finalización a una crisis antes de saber exactamente qué coño hacer con ella.
Entró una mujer del tanatorio y pidió una tila. El camarero se la preparó sin hacer preguntas. En los bares de verdad existen bebidas que cuentan la historia del cliente antes de que el cliente la cuente. La mujer se sentó al fondo. En televisión seguían hablando de Ceuta.
—Dicen que algunos civiles quieren organizarse para ir allí —comentó el camarero.
—Ya está, querido Al: Ahí tenemos la España completa.
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Entre Ceuta y Bruselas pero desde el tanata
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