Rita Maestre, Lara Hernández, Antonio Maíllo, Mónica García y Ernest Urtasun, durante el acto de Sumar celebrado este sábado en Madrid. Europa Press
Política Entre el inmovilismo de Sumar y el revisionismo de Rufián: los dogmas sobre inmigración y seguridad dividen a la izquierdaSumar evita el debate sobre líderes, siglas e ideas en su enésimo intento de refundación, y hace un llamamiento a la "unidad" sin exclusiones, urgido por las encuestas.
Más información: Sumar se relanza sin Podemos y tiende la mano a la 'Operación Rufián': "No cerramos la puerta, pero no se gana con aritmética"
M.A. Ruiz CollRubén Fernández Publicada 22 febrero 2026 02:44hLas claves nuevo Generado con IA
Ni Yolanda Díaz, ni Gabriel Rufián, ni su partner madrileño Emilio Delgado. Y por supuesto, ninguno de los dirigentes de Podemos, que siguen instalados más allá de la radicalidad. Ya han pasado a la siguiente pantalla.
Hubo más expectativas que contenido en el acto celebrado este sábado en Madrid para anunciar el nuevo relanzamiento del proyecto político de Sumar, con la vista puesta en las próximas elecciones generales.
No se habló de siglas ni de liderazgos. Tampoco hubo debate de ideas.
Pero sí constantes llamamientos a la unidad sin exclusiones (urgidos por el destrozo que hoy dibujan las encuestas para este espacio político) y mensajes aún más apremiantes sobre el avance de la extrema derecha.
Tanto Mónica García (Más Madrid) como el ministro Ernest Urtasun (Comunes) coincidieron en el mismo mensaje: "No cerramos la puerta a nadie" que quiera sumarse a su proyecto.
Y esta invitación lo mismo podía dirigirse a Podemos (cuyos portavoces ya han dado el portazo a la iniciativa), como a Gabriel Rufián, al que la Moncloa sonríe para que se haga con el liderazgo de este espacio político. El último cartucho en la cuenta atrás electoral.
Fue muy significativo que, pocas horas después, Pablo Echenique recurriera al sarcasmo para comentar la falta de "críticas al PSOE" en el "acto de presentación de Sumar 2.0".
Aquí os dejo una lista de todas las críticas al PSOE que se han lanzado esta mañana en el acto de presentación de Sumar 2.0. pic.twitter.com/1Lr37o4Yzm
— Pablo Echenique (@PabloEchenique) February 21, 2026
Aparcado el debate de ideas, en el acto de este sábado proliferaron las consignas sobre el auge de la extrema derecha, en un tono cada vez más inquietante.
La ministra Mónica García aclaró que la culpa de que crezca Vox no es de la izquierda, sino del "fascio durmiente que lleva desde el franquismo, así como del PP, que ha mimetizado sus ideas ultras".
"Somos los herederos del No pasarán", remató, evocando el lema de la Guerra Civil.
Y el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, alertó de que "al fascismo, al autoritarismo, a la reacción no se les combate solamente enarbolando de manera abstracta el 'que vienen'".
"Porque", constató, "si tantas veces decimos 'que viene el lobo', cuando venga de verdad estamos ya desgastados. Se le combate atacando las causas de desigualdad".
Al menos, el cara a cara que Gabriel Rufián y el diputado de Más Madrid Emilio Delgado mantuvieron el miércoles tuvo la virtud de cuestionar algunos dogmas recientes de la izquierda sobre inmigración, seguridad ciudadana, el uso del burka, el acceso a la vivienda y la llamada política woke.
"Hemos fracasado". La confesión de Gabriel Rufián parece la antesala del viraje ideológico que comienza a apuntar un sector de la izquierda española. La constatación: Vox crece, en parte, al haber seducido a determinadas capas de jóvenes y trabajadores.
Frente a la bunkerización mostrada este sábado por Sumar, las palabras de Rufián y Delgado parecieron un intento honesto de revisar los errores que han alejado a la izquierda de sus votantes.
Delgado advirtió que la izquierda se equivoca al negarse a abordar algunos debates, como el de la seguridad en los barrios, porque eso permite a Vox presentarse como el único partido dispuesto a resolver ese problema.
Fue especialmente aplaudido al señalar que "a la izquierda a veces le da pudor hablar de seguridad. Hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas. Quien diga que eso no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así".
¿Pero son Delgado y Rufián una excepción? Ni mucho menos.
En Noruega, Suecia y Dinamarca, los socialdemócratas están endureciendo la política sobre inmigración y asilo porque "buscan proteger el Estado de bienestar".
Allí los partidos socialdemócratas resisten y la extrema derecha se mueve en porcentajes más bajos que en otros países de la UE.
La fórmula la han tratado de copiar los laboristas británicos, pero tarde y sin tanto éxito. Las encuestas les dan un hundimiento histórico y podría ser adelantados por los Verdes.
Podemos rechaza el plan de Rufián porque acabará con la izquierda y apuntala al PSOE, cuya "inacción alimenta a Vox"En esa línea, Emilio Delgado pidió el miércoles que la seguridad no se vincule exclusivamente a la represión.
Al día siguiente, la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez Moñino, le recibió en el Pleno con una frase llena de ironía: "¡Bienvenido a la extrema derecha!"
Delgado acabó siendo expulsado del Pleno por insistir en pedir un turno de réplica.
La portavoz del PP Ester Muñoz también hizo mofa con el giro de la izquierda en estos asuntos.
Te has dejado la mitad de la explicación. Mi modelo es el de Mamdani (combatir la desigualdad, mejorar las condiciones de vida, poner el foco en la prevención). El tuyo el de Trump, mantener a raya a la gente desentendiéndose de la desigualdad y pisoteando a los de abajo https://t.co/uNlZf6zcZo
— Emilio Delgado (@EmilioDelgadoOr) February 18, 2026
La realidad es que, tras años sin cuestionar la política de seguridad o inmigración, la izquierda empieza a mostrar cambios.
Un ejemplo: en el reciente Pleno del Congreso que aprobó la ley de multirreincidencia, ERC se abstuvo, pese a lamentar que algunos delincuentes "entran por una puerta y salen por la otra" de Comisaría. Mientras tanto, Sumar criticaba que se condene a los "robagallinas".
Desde hace meses, Rufián sostiene que la izquierda necesita "un discurso sobre el fenómeno migratorio", que incluya "integración, convivencia" y una palabra que la izquierda ha proscrito de su discurso desde hace años: "orden".
Este miércoles volvió a reiterar que deben existir "derechos y obligaciones". Un ejemplo: el burka.
El separatista lo tildó de "salvajada" y "animalada". "Si somos izquierda laica de verdad no podemos permitir que se invisibilice a las mujeres de esa manera (...) Debemos defenderlo, sin manías, sin que alguien nos diga: eres un racista", remató.
Rufián pronunció estas palabras 24 horas después de que ERC votara en contra de la propuesta de Vox para prohibir el burka y el niqab en espacios públicos.
El martes, el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, argumentó que el debate de los velos integrales es muy complejo porque hay gente que considera su uso "libertad religiosa".
Poco después, la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, equiparaba en TV3 el capirote de los nazarenos en Semana Santa con el burka, calificando ambos como "fanatismo religioso".
De profesión, delincuente: los multirreincidentes con hasta 62 arrestos y su negocio para "vivir en exclusiva del pequeño delito"Pese a que la izquierda tumbó la propuesta de Vox, la prohibición del burka podría prosperar. El PSOE se abre ahora a apoyar una proposición de Junts similar a la de Vox. La diferencia: se apela a motivos de seguridad ciudadana, no a la discriminación de la mujer.
¿Adiós a lo woke?
Tras décadas de políticas tildadas de "woke" y de posturas cercanas a minorías, cierto sector de la izquierda busca reconquistar a las clases obreras como lo hizo durante buena parte del siglo XX.
"Queremos conectar", aseguró el miércoles Emilio Delgado, quien hizo valer sus orígenes "de barrio" (es concejal en Móstoles). Un discurso similar al de Rufián, que se crió y ha sido candidato a la Alcaldía (sin éxito) en Santa Coloma de Gramanet.
Algo que les separa de otros líderes de la izquierda que vienen de clases medias o altas, como Iñigo Errejón, Rita Maestre, Pedro Sánchez o Mónica García.
Delgado mostró su malestar por cómo, en ocasiones, la izquierda se mofa de canis o chonis.
Lo hizo al citar al político inglésOwen Jones, quien en su libro Chavs critica cómo, en una reunión de gente progresista, no se podían hacer bromas sobre minorías étnicas o sexuales, "pero no se paraba de hacer bromas sobre los chonis, los chavales de los barrios". Una explicación sobre cómo la izquierda está perdiendo los barrios.
Más controvertidas han sido sus declaraciones a El Diario, en las que lamentó que la izquierda ha "invisibilizado lo que siempre ha sido visible", en referencia a la heterosexualidad, para que "hagamos visible lo que ha sido invisible hasta ahora".
También afirmó que "hay muchos hombres que creen que para ser feminista tienen que renunciar a su propia masculinidad". A las pocas horas, pedía perdón tras recibir críticas de compañeros de Más Madrid y también del PSOE.
Hay varias personas que me trasladan que no les ha gustado esta respuesta, al leerla efectivamente veo que estuve muy poco fino explicándome. Cuando hay mucha presión es normal cometer algún error. Pido disculpas por este y trataré de explicarme mejor en futuras ocasiones. pic.twitter.com/OzUX90RMpZ
— Emilio Delgado (@EmilioDelgadoOr) February 17, 2026
En su charla en la sala Galileo Galilei, ni Rufián ni Delgado mencionaron las políticas de género o LGTB, pero el madrileño también abrió otro tabú, al admitir que la izquierda está perdiendo el voto del campo.
"No estamos llegando a ese sector de la población", lamentó. Y remató: "Me da igual si a un señor le gusta la caza o no. Yo aborrezco la caza, pero si ese señor está de acuerdo conmigo en que tiene que haber buenos servicios públicos, en que no quiere corrupción, que quiere más democracia, yo quiero contar con ese señor. Yo lo quiero en mi equipo. No se lo quiero regalar a Vox".
Rufián, por su parte, admitió la falta de avances en vivienda: "Hemos fracasado".
Desde hace tiempo, el alto precio de los pisos centra el discurso de la izquierda, que ya empieza a admitir que la ley pactada entre el PSOE y sus socios la pasada legislatura no ha servido para atajar el problema. Para resolverlo, Rufián pidió más intervencionismo y "freír a impuestos" a quienes compren para "especular".
En cambio, el PSOE ya opta por otras fórmulas (que Sumar rechaza), como conceder incentivos fiscales a los caseros que no suban el alquiler a sus inquilinos.