«A Sánchez le sobra Ceuta y hasta el rey de España», asegura, al tiempo que responsabiliza al presidente del Gobierno de la crisis migratoria
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Foto de familia con dirigentes y alcaldes del PP en el tradicional acto de los huevos fritos. (Marilú Báez) 04/09/2026 Actualizado a las 15:47h.Hay tradiciones que definitivamente envejecen mejor que otras. Por no incurrir en comparaciones, la de este viernes parece ya tan natural al mes de septiembre ... como la vuelta al cole o la reproducción musical de Green Day. El PP de Málaga arrancó una vez más su curso político con el tradicional encuentro de los huevos fritos, concebido como una jornada de convivencia entre la militancia local y los altos mandos del partido. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ejerció de anfitrión. El líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, acudió como invitado de honor. Ambos se ataron el mandil y se pusieron, de manera figurada, frente a una sartén gigante, con el aceite chispeando y brincando al entrar en contacto con la materia prima. Acaso alguien pensó que la de político no era una profesión de riesgo.
El curso político que acaba de arrancar es de suma importancia, a mitad de camino entre las elecciones municipales y generales. Ambas citas están fijadas para el año que viene. Hay mucho en juego para Núñez Feijóo, al que muchos ven ya con pie y medio dentro de La Moncloa. Ahora tendrá que acertar con el ritmo de las críticas y construir su camino en unos tiempos en los que todo cambia muy deprisa. En el otro lado, un Pedro Sánchez al que tantas veces se le ha declarado al borde de la muerte que ya ha forjado su propio mito de inmortal.
Lo decía Antonia Ledesma, exalcaldesa de Alhaurín el Grande, vicepresidenta de la Diputación de Málaga y encargada de abrir el turno de oradores: «Las elecciones se ganan meses antes de que se celebren», advertía. Frente a un auditorio especialmente acondicionado, abarrotado, en un cliché de mitin al uso, se dio paso a la intervención de Núñez Feijóo. Vitoreado y elevado a los altares bajo los ecos de «presidente, presidente», su discurso se abrió paso primero ante la humedad caribeña que asolaba el molino de aceite de Molisur como una especie de castigo profético, para luego atribuir a Sánchez todos los males que padece España en estos momentos. Llegó una advertencia a los socialistas en la que residen, a la vez, todos los anhelos del líder popular: «¡Os vamos a echar!».
Durante su intervención, el líder de la oposición acusó al presidente del Gobierno de actuar con pasividad y ocultar información tras la entrada masiva e irregular en la ciudad autónoma, señalando que «tardó un mes en activar la Ley de Seguridad Nacional» y que acudió al Congreso semanas después «para no decir nada». Feijóo contrapuso la actuación del Ejecutivo ante Rabat asegurando que «si Sánchez quiere seguir siendo el presidente que más le conviene a Marruecos, allá él y sus razones», pero garantizando que él aspira a ser «el presidente que más le conviene a España».
Asimismo, elevó el tono al calificar lo sucedido como una negligencia institucional y afirmar que «que este país no se entere cuando le invaden 80.000 personas de otro país es el acto de mayor irresponsabilidad que puede cometer un presidente», lanzando un aviso directo al Ejecutivo al prometer que «todo se sabrá», que «habrá consecuencias políticas y judiciales» y que «los españoles os vamos a echar de una manera democrática en las urnas».
Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP
«Habrá consecuencias políticas y judiciales para Sánchez, todo el mundo lo sabe»
Frente al diagnóstico de la gestión actual, Feijóo trazó las líneas maestras de sus objetivos si logra alcanzar La Moncloa, prometiendo un cambio «de arriba abajo» para romper la decadencia del país. En materia institucional y de seguridad, garantizó que no permitirá en su gabinete «a un ministro del Interior que lo sabía ni a un ministro de Exteriores que no es capaz de defender el interés de España», al tiempo que se comprometió a «luchar contra el crimen organizado en la costa de Málaga, en la Costa del Sol y en todo el sur de España» hasta lograr perseguir y encarcelar a los delincuentes.
En el plano económico y social, avanzó su compromiso con un modelo de financiación autonómica justo para Andalucía centrado en «financiar la sanidad, la educación y las políticas sociales, no en financiar territorios ni partidos políticos que no creen en España». Finalmente, el líder de los populares remató su intervención vinculando su continuidad en el poder al cumplimiento riguroso de su proyecto político: «España necesita un cambio profundo, no solo un cambio de gobierno. Tendréis mi palabra. Y si no la cumplo, me iré, que es lo que tenía que hacer Sánchez», sentenció.
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