La solidaridad surge en medio de un paisaje devastado de casas quemadas, vías de transporte cortadas y temor a nuevos focos
Regala esta noticia Añádenos en Google Bomberos franceses luchan contra el fuego en Gironde. (Efe) 27/07/2026 a las 20:50h.«El cielo se volvió rojo». Atika Farhati vio llegar el incendio desde el quinto piso del edificio donde vive, en Eysines, una localidad del ... extrarradio de Burdeos. El fuego, convertido en un remolino impredecible, avanzaba hacia ella. Como sus vecinos, tuvo que huir. Ahora espera en el recinto ferial de la urbe. Son muchos allí. Comparten el miedo, la incertidumbre y la confusión. Aplauden a los bomberos y critican a los políticos. Temen que su vida haya cambiado para siempre. Los hay que guardan como un tesoro sus documentos de inmigración. Una de las afectadas, que tuvo que salir corriendo de su casa, fue lo único que cogió. Dejó atrás el resto, ropa, bienes, recuerdos... Pero no podía irse sin esos papeles.
Tras cinco noches de lucha contra un fuego nunca ante visto en Biscarrosse, los bomberos siguen en alerta ante la previsible aparición de nuevos focos y, además, tratan de localizar en los alrededores del centro ecuestre En Hill a los diez caballos que fueron soltados a campo abierto para que no sucumbieran pasto de las llamas.
En medio de ese paisaje crepuscular ha salido a flote la solidaridad. En Mimizan, los vecinos se movilizaron para acoger a los centenares de afectados que llegaban con lo puesto desde localidades cercanas como Biscarrosse. Llevaron comida, colchones, mantas, de todo, al polideportivo municipal. Allí se reservó una sala destinada a una unidad de apoyo psicológico para atender a los afectados que lo necesiten tras el impacto emocional de las evacuaciones, el incendio y, en algunos casos, el descubrimiento de que el fuego se ha llevado sus casas.
Agricultores contra el fuego
Muchos agricultores de las Landas se han apuntado voluntarios para frenar las llamas. Se han expuesto a situaciones de peligro transportando agua. Junto a los camiones rojos de bomberos se alineaban tractores, camiones cisterna, furgonetas, remolques... «Esta es nuestra tierra. Tenemos socios con fincas cerca, así que, por supuesto, nos estamos movilizando. Hay un maravilloso espíritu de solidaridad», recalca Théo Hernández, presidente de los Jóvenes Agricultores de Gironda, que está en primera línea desde el viernes.
En esta región hay desplegados 2.500 bomberos, 18 aeronaves, 1.500 militares y 1.200 miembros de las fuerzas de seguridad, según informa el diario 'Sud Ouest'. El domingo por la noche, la prefectura informó de nueve bomberos heridos, lo que eleva el total a 84 desde el inicio de esta catástrofe que aún no ha terminado. De hecho, el temor aumenta con las previsiones meteorológicas. Hoy comienza una nueva ola de calor. En Burdeos se esperan este martes 37 grados. Y el miércoles, 41.
Cerca de 5.000 personas pudieron volver a la localidad de Biscarrosse, donde se han quemado más de cien casas
La población y las autoridades tragan saliva bajo una nube gris que obliga a llevar mascarilla. La tierra está seca y abrasada. Los inmensos pinares plantados durante siglos para drenar los pantanos insalubres, frenar las dunas y reactivar la economía con la industria maderera son ahora un acelerante del fuego. Este megaincendio ha obligado a evacuar miles de empresas y el turismo se ha ido para no volver en mucho tiempo.
El daño es inmenso. Desgarrador. Entre 2014 y 2023 hubo de media en Francia unas 9.000 hectáreas quemadas. Ahora ya son más de 116.000, récord histórico. Desde el inicio del verano se han detectado 14.000 incendios. El portavoz de la Federación Nacional de Bomberos, Éric Brocardi, reflejó en esta frase su impotencia: «Es como una batalla entre David y Goliat».
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