Fuente de la imagen, UN Women/Jennifer Graylock
Información del artículo- Autor, Redacción*
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 6 horas
En su adolescencia, Will Adolphy se fue aislando cada vez más de su familia, siguiendo los consejos de influencers para descubrir cómo un hombre verdadero debería lucir, sentir y actuar.
Se vio envuelto en la llamada "machosfera": un espacio online donde los hombres comparten las opiniones de que las mujeres deberían estar a su servicio.
En el programa Ready to Talk with Emma Barnett de la BBC, Will habla sobre los anzuelos que lo arrastraron hacia la misoginia digital, y cómo ahora ayuda a adolescentes y hombres jóvenes a evitar ese camino.
La presión de ser aceptado
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Pie de foto,En la escuela, había una cultura que Will describe como "el estuche del hombre": una colección de reglas que, de chico, sintió un gran presión de seguir.
"No seas gay", recuerda que pensaba: "No seas una gallinita. No seas nena. Sé fuerte. Sé estoico. Debes ser atlético".
"Viene de todas partes", comenta Will, señalando a todos y todo, desde profesores, padres, películas, publicidad, hasta la música popular. "Esos mensajes te llegan a nivel inconsciente".
Will era un joven sensible. Quería hacer ballet, ser un actor, pero sus años de adolescencia estuvieron definidos por el deseo de ser aceptado por sus pares.
"Ser uno del grupo era lo más importante en mi vida", indica. "No ser aceptado por los otros es algo devastador a cualquier edad, pero cuando eres adolescente es de vida o muerte".
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"Eso fue una gran parte de mi niñez", añade. "Eso fue parte de lo que me enganchó después más adelante".
Problemas en casa
Fuente de la imagen, Will Adolphy
Pie de foto,Los padres de Will se separaron cuando tenía 17 años.
"Fue muy difícil durante muchos años", dice. "Fue simplemente un hogar increíblemente volátil".
Se mudó a la oficina de su papá al final del jardín, con su cama y su consola de videojuegos.
"Creo que esa fue más o menos mi manera de separarme de la tensión que estaba absorbiendo en la casa", explica. "Hubo peleas, hubo violencia".
Mucha de la fricción sucedía por el tiempo que pasaba con sus videojuegos, a los que se había vuelto adicto.
"El Xbox era el único lugar y tiempo en mi vida donde encontraba algo de consuelo y alivio de lo que estaba sucediendo en la escuela; de lo que estaba sucediendo en casa".
Will no habló con nadie de lo que le estaba pasando.
"Simplemente no tenía el vocabulario para entender qué era lo que me sucedía. Era mi estado normal".
La ideología del "donjuán"
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Empezó a mirar contenido de supuestos "donjuanes", que pretenden enseñarles a los hombre jóvenes cómo tener más confianza con las mujeres.
Fue la rendija de entrada en la "machosfera" y, después de la universidad, se encontró cada vez más atraído a ese espacio: un ecosistema indefinido de influencers, ideologías y plataformas.
"Todavía sentía la presión de ser un hombre verdadero y tener éxito, y estaba fracasando en ello", expresa Will. "No estaba ganando mucho dinero".
"Y, por otra parte, tenía toda esta presión que experimentaba para no ser tóxico, así que la sentía de ambos lados".
Cuando surgió el movimiento #MeToo, Will se encontró sintiéndose frustrado con lo que percibió de esa narrativa.
Como un hombre blanco, heterosexual, escuchaba que era privilegiado, que las cosas se le habían dado fácil. Pero, en realidad, se sentía miserable y sufría de ataques de pánico.
"Realmente no quería estar aquí", reconoce. "Estaba viendo muchos videos en mi cuarto y sintiendo mucho resentimiento con el mundo".
"Todas las respuestas"
Fuente de la imagen, Will Adolphy
Pie de foto,"El mensaje muy claro era que el feminismo es veneno", recuerda. "Es malo para los hombres y que el mundo está amañado contra los hombres".
Empezó a sentirse validado y entendió las voces que estaba escuchando online. "Eso fue lo que verdaderamente me atraía la mayoría del tiempo", dice.
"Estaba principalmente mirando a manera de autoayuda, porque me sentía tan deprimido y ansioso… y aquí tenía un influencer que me indicaba cómo no sentirme deprimido y ansioso".
Un influencer en particular se convirtió en una especie de figura paternal para él.
"Fue tan tranquilizante tener a alguien que tenía todas las respuestas", afirma.
"Tenía una pintura de él en la pared", cuenta. "Solía citarlo en cada conversación que tenía con la gente".
"Desconfianza de las mujeres"
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"Eso me generó desconfianza alrededor de las mujeres que conocía", señala Will.
"Realmente sentí que, como hombre, el feminismo me la tenía jurada. Así que recuerdo que salía de mi casa pensando en que podría atravesarme con una feminista que me iba a atacar, y debía estar preparado".
Eso afectó su relación de pareja. "Sentía que era muy difícil conectar con ella y empatizar con su experiencia como mujer".
"A medida que veía cada vez más contenido, desarrollé una visión de un mundo que estaba en contra mío y que el mundo era feminista y woke y que tenía que protegerme de ese mundo y esconderme".
Will y su pareja se separaron. Sucedió durante el covid, no estaba trabajando y quedó "sumergido" en una depresión.
De pronto, un día, algo cambió, y Will se dio cuenta de que necesitaba hacer algo.
"Me quedó claro en ese momento… o iba a tener una vida miserable o iba a suicidarme", expresa.
Fuente de la imagen, Will Adolphy
Pie de foto,Una amistad le sugirió que pasara un tiempo alejado de todo el bullicio, así que reservó una estadía de una semana en Gales.
Decidió dejar atrás el teléfono y su portátil, optando por caminar, meditar y "enfrentar esto dentro de mí".
Eso fue un momento "alucinante" para Will: "Empecé a botar todas estas cosas dentro de mí… sentía dolor, pero estaba bien".
Le ayudó a Will a darse cuenta de su propósito: capacitarse como un terapeuta y ayudar a jóvenes y hombres como él.
Cree que está en una "posición única" para crear espacios de empatía donde los hombres y muchachos jóvenes pueden hablar francamente sobre sus experiencias.
Parte del proceso fue aceptar también que, en sus palabras, estaba "ciego al tipo de daño y trauma que sufren las mujeres y niñas".
Will ahora comprende de dónde viene parte de la indignación y hostilidad que hay contra la masculinidad.
"No era simplemente algo que salía de la nada, y yo solía pensar… que no era capaz de empatizar, pero ahora me encuentro en una situación donde puedo asistir a una discusión sobre la violencia contra mujeres y niñas y realmente escuchar".
La "cura" está en la conexión
Fuente de la imagen, Will Adolphy
Will es ahora un orador, y dice que la clave para ayudar a hombres jóvenes y chicos es "enfocarse en la conexión", abordarlos de una manera en que no se sientan avergonzados.
"Puede suceder simplemente alrededor de una taza de té", comenta.
"Cuando se crea un ambiente de seguridad y confianza, podemos sentirnos más dispuestos a hablar de cosas que realmente son útiles de conversar".
"¿Qué estás viendo online? ¿Qué es lo que estás encontrando? ¿Qué piensas del mundo? ¿Qué te gustaría que yo supiera de lo que significa ser un adolescente ahora? Estas son solo algunas cosas que podemos preguntar".
Fuente de la imagen, UN Women/Jennifer Graylock
Pie de foto,Will lo tiene claro: "Formas de ver la vida rígidas se fermentan en el aislamiento… yo no hablaba con mucha gente por miedo y porque conducía a peleas".
"Vuelvo la vista a esa época de mi vida y puedo ver por qué parte de esos consejos eran realmente persuasivos, realmente útiles. Y muchos de esos mensajes dañinos lograron filtrarse".
El "verdadero anzuelo", advierte Will, es cuando el entorno online les ofrece a los chicos la camaradería y validación que les hace falta.
Para él, las conexiones en la vida real son la cura y él está ansioso por difundir ese mensaje.
"Cuando empecé a conectar con el mundo real, con personas reales, el establecer una relación con un influencer simplemente perdió todo su atractivo y fuerza", concluyó.
*Este artículo está adaptado del programa Ready to Talk with Emma Barnett, de la BBC, cuyo episodio completo en inglés "Escaping the Manosphere with Will Adolphy" puedes escuchar aquí.
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