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El supervisor publicará un Libro Blanco en el que incluirá todos los análisis y consecuencias que podrían provocar los topes al crédito hipotecario.
José Luis Escrivá (Albacete, 1960), que está a medio camino de cumplir su segundo aniversario como gobernador del Banco de España, recibe a EXPANSIÓN en un momento convulso en términos geopolíticos y también económicos.
El mundo está inmerso en diversas incertidumbres provocadas por los conflictos en el este de Europa y en Oriente Próximo, y por las decisiones político-económicas adoptadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Estos riesgos geoeconómicos han obligado a los supervisores a desempolvar procesos que llevaban años guardados en los cajones.
Armonización regulatoria, consolidación bancaria y mejora de los procesos y negocios en cada mercado son las grandes palancas para que Europa coja impulso frente a otras potencias globales.
El Banco de España es uno de los mayores valedores de la armonización regulatoria. Para el gobernador, la simplificación de la normativa bancaria es una de las puntas de lanza para que el continente gane tracción.
"En Europa hemos creado un marco regulatorio y supervisor extraordinariamente denso, y esa densidad dificulta la planificación de las entidades bancarias y también su predictibilidad. Es ahí donde hay ganancias significativas".
El Banco de España está muy involucrado en la armonización de la normativa. ¿Tiene cuantificado cuánto ahorraría la banca con las menores exigencias de información?No. No lo tenemos cuantificado porque no es nada fácil. Pero tenemos hecho un diagnóstico de por dónde hay que ir: simplificar o reducir la complejidad.Europa tiene cierta proclividad para regular frente a otras partes del mundo. Somos una sociedad más aversa al riesgo, es algo cultural. Y esto se ha visto también en el ámbito bancario. Hemos producido cantidad de reglamentos y de directrices que hay que rebajar.Lo que se ha visto es que cuando no había consenso entre el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento, lo deja vago, o directamente pasas la pelota a la EBA para que desarrolle la legislación de nivel dos. La EBA produce cientos de normas porque, en parte, el reglamento lo pide. Pero mientras tanto, los supervisores creamos directrices, y agregamos más complejidad. Al final tienes normativas de distinto nivel que van más allá de lo que el legislador planteaba. Terminas con gente sin legitimidad democrática decidiendo cómo tienen que funcionar los bancos, incluso penalizando. Esta es la esencia del problema. Así que el primer reto es corregir el stock previo de normas. Lo realmente relevante es que Europa origine nuevas reglas de manera distinta.¿Cree que Donald Trump ha sido ese despertador que Europa necesitaba para abordar el problema del exceso de regulación?No creo que haya sido un desencadenante aquí. Con independencia de lo que haga Estados Unidos, es que la cantidad de normativas es densa de por sí.La consolidación bancaria es la otra gran demanda del continente, pero en la práctica los gobiernos nacionales recelan...Lo que ha habido es un proceso de consolidación que puede tener sentido por economía de escala. Pero ese proceso ha sido desgraciadamente nacional, sin operaciones transfronterizas, por distintas causas. Tiene que ver con el proceso de unión bancaria: el que no exista un fondo de garantía europeo o que algunas leyes mercantiles no estén armonizadas, dificulta.Donde creo que se necesitan grandes campeones europeos es en banca de inversión, que es fundamentalmente norteamericana, y controlan las operaciones de M&A, las salidas a Bolsa. Ahí los bancos europeos necesitan más escala y capacidad.Tengo más dudas en banca minorista. Por ejemplo, en España los bancos regionales, de mayor proximidad y conocimiento del cliente, posibilitan mayor crédito. ¿Ya se ha decidido si se van a poner límites al crédito hipotecario?Vamos a publicar en las próximas semanas un Libro Blanco en el que aglomeramos todos los análisis hechos, el momento del mercado y lo que supondría la activación de las medidas macroprudenciales. Hay que tener en cuenta que [poner topes a las hipotecas] es intrusivo. Limita la actividad privada de los bancos, y por eso hay que hacerlo con mucho cuidado.Buscamos que no haya problemas de estabilidad financiera en un momento determinado y que, si intervenimos, los bancos no tomen demasiado riesgo. Los principales problemas que le vemos es que impacte en la sociedad y genere problemas de desigualdad. O que el solicitante cambie la decisión de ser propietario a querer alquilar. O que desplacemos del mercado a gente joven o con rentas bajas. Debemos ser conscientes e interiorizar todos los problemas que podría generar. Creo que muchos países que han incorporado estas medidas no lo han analizado lo suficiente.Lo que abordamos en el Libro Blanco es que si en algún momento tuviéramos que introducir alguna medida, requiere una parametrización muy fina, quirúrgica. Creo que somos el banco central de todo el mundo que más ha estudiado y más vueltas ha dado a esta cuestión antes de implantarla.¿Se puede incluir cualquier medida?Sí, no estamos restringidos. Tenemos tantos datos sobre hipotecas que nos permite modelizar cualquier simulación.¿Han hablado con los bancos?Lo saben. Nos vemos con ellos y les decimos que estamos trabajando en ello. Pero son perfectamente conscientes de la presión internacional. Saben que hay una espada de Damocles, pero el Banco de España es prudente y no lo haremos si no se dan las condiciones.