El primer ministro esloveno, Robert Golob, en una cumbre de líderes europeos en Bruselas. Reuters
Europa Eslovenia vota para elegir entre el liberal 'sanchista' Golob y el 'trumpista' Jansa bajo la sombra del espionaje israelíEl primer ministro Robert Golob pide a la Comisión que investigue la injerencia del programa israelí Black Cube en la campaña en favor de Janez Jansa.
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Sandro Herves Garrido Publicada 22 marzo 2026 01:40hLas claves nuevo Generado con IA
Eslovenia encara las elecciones parlamentarias de este domingo bajo la sombra del espionaje, un término cada vez más familiar en países europeos.
El detonante de esta sospecha de intento de influir en los comicios ha sido la presencia de una empresa israelí, Black Cube. Esta firma de inteligencia privada es conocida por operar en procesos políticos.
Los servicios de inteligencia eslovenos han confirmado que miembros de la compañía estuvieron en territorio nacional en fechas previas a los comicios.
Lo que no han podido acreditar hasta la fecha es si mantuvieron contactos con actores políticos ni el objetivo de estas potenciales conversaciones.
A pesar de que no hay pruebas concluyentes, este tema ha irrumpido en plena campaña electoral.
Esta empresa israelí, fundada en 2010 por antiguos miembros de los servicios de inteligencia de Israel, está especializada, según su página web, en recopilar información.
El actual primer ministro, Robert Golob, acusó a "servicios extranjeros" de interferir en los comicios, mientras la ministra de Asuntos Exteriores, Tanja Fajon, habló de "un ataque directo" a la soberanía nacional y a la "democracia".
El Consejo de Ministros de Eslovenia votará este jueves el reconocimiento del Estado de PalestinaEl Ejecutivo esloveno reconoció el Estado de Palestina en 2024, siendo uno de los primeros países europeos en tomar partido por el reconocimiento internacional junto con España. Es por ello que el actual primer ministro critica que se trata de una injerencia israelí en las elecciones.
Pero el escándalo no se limita a su presencia en Eslovenia. La polémica se desató tras la filtración en redes sociales de conversaciones grabadas en secreto a distintas personalidades, en las que supuestamente sugerían fórmulas para influir en el Gobierno.
El modo de influencia destacaba por la capacidad de acelerar trámites administrativos o facilitar la adjudicación de contratos.
Varias de las personas implicadas sostienen que fueron grabadas sin su conocimiento durante encuentros con supuestos inversores y denuncian que el material ha sido manipulado para comprometerles y proyectar la imagen de prácticas delictivas.
A través de una carta, Golob pidió el viernes a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que investigara las acusaciones contra Black Cube.
"Tal injerencia por parte de una empresa privada extranjera supone una clara amenaza híbrida contra la Unión Europea y sus Estados miembros, que afecta negativamente o potencialmente pone en peligro nuestros valores, procedimientos y procesos políticos comunes", recoge la misiva.
"Resulta preocupante que este patrón de comportamiento engañoso y coordinado por un actor extranjero no estatal se haya producido de nuevo apenas unos días antes de las elecciones parlamentarias nacionales, presentando así riesgos sistémicos para los procesos democráticos de Eslovenia", subraya.
Slovenian PM’s letter https://t.co/eCKDx6gjknpic.twitter.com/Wg461pZBgy
— Martin Konečný (@MartinKonecny) March 19, 2026
Un Orbán esloveno
En las elecciones de este domingo medirán sus fuerzas el actual mandatario, el europeísta Robert Golob, y el opositor de tinte conservador Janez Janša, en unos comicios ensombrecidos debido a estas acusaciones de espionaje que han entrado de lleno en la campaña electoral.
A pesar de que las encuestas dibujan un escenario muy ajustado, Jansa parte como favorito para volver a ser elegido primer ministro del país, después de un periodo en la oposición.
Janez Jansa, opositor esloveno, en un acto de campaña electoral celebrado en Ljubljana. Reuters
El líder opositor, según los estudios demoscópicos de la última semana, es el principal candidato para volver a ser elegido primer ministro de Eslovenia, un cargo que ocupó en tres periodos diferentes (2004-2008, 2012-2013 y 2020-2022).
En sus dos primeros gobiernos ya apuntó maneras populistas, aunque su postura se incrementó en su último periodo al frente de Eslovenia.
En este mandato final fue especialmente crítico con la independencia de la prensa, la labor de las ONG y la independencia judicial.
Además, también mantiene una posición especialmente crítica con las políticas comunitarias de la Unión Europea, a la que Eslovenia pertenece desde 2004.
En este sentido, Jansa basa su política en denunciar un supuesto centralismo desde Bruselas y contra las políticas impulsadas desde Bruselas para luchar contra el cambio climático.
En caso de ser reelegido, puede suponer un nuevo quebradero de cabeza para la UE, junto a la Hungría de Viktor Orbán y la Eslovaquia de Robert Fico.
Su principal diferencia respecto a Orbán reside en el terreno internacional. Mientras el primer ministro húngaro es el más reticente a apoyar a Ucrania, en el caso de Jansa es completamente opuesto.
El ex primer ministro esloveno no ha dudado en ofrecer su apoyo a Kiev desde el inicio de la guerra, ya que considera que una potencial victoria rusa pondría en peligro la seguridad de Europa. En paralelo, además, reclamó que la Unión debía comprometerse con incluir a Ucrania como Estado miembro.
Al respecto de esta supuesta filtración, ha salido al paso y ha asegurado que su formación política no tiene nada que ver con esta empresa de espionaje y que este tema está siendo explotado por parte del ejecutivo como un arma electoral, a pesar de la gravedad de las grabaciones.
La alianza con Sánchez
Estas elecciones también tienen un importante papel en la política nacional española. Una potencial derrota de Golob, el actual primer ministro, pondría fin a una alianza que ha mantenido con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El entendimiento entre ambos se ha construido sobre afinidades ideológicas claras, en la línea izquierdista defendida por ambos gobiernos.
Pedro Sánchez junto al primer ministro esloveno Robert Golov, en una visita a la Moncloa. Carlos Luján Europa Press
Desde la llegada al poder de Golob, ha mantenido diferentes reuniones y encuentros con el presidente socialista, con el que ha forjado una importante alianza en materia internacional.
Los dos han mantenido la defensa de posiciones progresistas en política social, alineamiento en debates estratégicos dentro de la UE y coincidencias en política exterior, como el reconocimiento del Estado palestino.
Este eje, aunque discreto, forma parte de una red más amplia de gobiernos socialdemócratas europeos que buscan contrapesar el auge de los ejecutivos conservadores en Europa.
En la actualidad, el Gobierno español tan solo puede encontrar similitudes ideológicas en países como Eslovenia o Dinamarca, que cuentan con un gobierno de corte socialdemócrata, aunque ha intentado mantener acercamiento con ejecutivos liberales como el de Emmanuel Macron en Francia.
Un eventual regreso al poder de Janša alteraría esa alianza. El líder conservador representa una visión mucho más cercana a los postulados del bloque iliberal europeo, con posiciones críticas hacia Bruselas y una estrategia política basada en la confrontación con las instituciones europeas.
Janša es favorito
Su formación, el Partido Social Democrático (SDS), de Janša, y el gobernante Movimiento por la Libertad (GS) se encuentran igualados en los últimos sondeos realizados en los días previos a las elecciones.
Aunque los sondeos apuntan a un empate técnico en la primera posición, ninguno de los candidatos llegaría al 25% de voto, el SDS podría sumar 26 escaños frente a 24, según las principales encuestas demoscópicas.
Parece claro que los dos principales partidos tendrán que buscar socios que les permitan alcanzar la mayoría parlamentaria necesaria, fijada en 46 diputados de los 90 que conforman la Cámara.
En este escenario, el resultado de las encuestas señala una ventaja para el SDS y otras formaciones de centroderecha, que superarían al bloque de centroizquierda encabezado por el GS en unos cinco diputados.
De este modo, el panorama es diferente al reflejado en las urnas hace cuatro años, cuando la formación de Golob logró 41 de los 90 escaños y consiguió desplazar del poder al SDS del anterior primer ministro, que tan solo sumó 27 diputados.
Golob formó después una coalición con los Socialdemócratas (SD) y la izquierda de Levica, con una clara orientación europeísta.
Su Ejecutivo también destacó por su crítica a Israel por los ataques contra la población civil en Gaza tras el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, así como su apoyo a la conformación del Estado palestino.
Por su parte, el líder del SDS es un defensor del estado de Israel y también mantiene una posición favorable a un acercamiento con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siendo uno de los pocos líderes europeos que ha mostrado su apoyo al líder estadounidense.