España 3-0 Austria | Mundial
España crece ante Austria y vuelve a ser temibleEl equipo de Luis de la Fuente eleva su rendimiento y pasa a los octavos con total solvencia tras superar a un débil rival que no disparó a puerta
Regala esta noticia Añádenos en Google Oyarzabal es felicitado por Gavi después de marcar su segundo gol contra Austria. (FIFA) 02/07/2026 Actualizado 03/07/2026 - 00:17h.Era el primer cruce tras la fase de grupos, un escalón que España no ha superado desde 2010, y el equipo de De la Fuente ... supo estar a la altura del reto. Más intenso, mejor conectado y más sacrificado en la presión, que acabó siendo una tortura para su rival, superó sin despeinarse a una Austria menor cuya inferioridad se hizo evidente muy pronto. El 3-0, con dos goles de Oyarzabal, el primero y el último, se quedó corto para los méritos de España. De haber tenido un poco más de finura al acabar las jugadas, la goleada podría haber sido de escándalo, pero lo cierto es que se embarulló en exceso al acercarse al área de Schlager. Lamine Yamal, por ejemplo, pecó de individualismo en varias jugadas y Ferran Torres volvió a estar muy fallón en todas y cada una de sus acciones de ataque desde que entró por Baena en el minuto 71.
España
3 - 0
Austria
Unai Simon; P. Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, 86), D. Olmo (M. Merino, 70); Lamine Yamal (Gavi, 83), Oyarzabal y A. Baena (Ferran, 70).
A. Schlager; Danso, Posch, Alaba; X. Schlager, Seiwald, Sabitzer, Schmid (Kalajdiz, 59), Laimer, Warner; y Gregorischt (Arnautovic, 59).
Goles: 1-0, 36: Oyarzabal. 2-0, 66: Porro. 3-0, 85: Oyarzabal.
Árbitro: G. Nyberg (Suecia). Amonestó a Posch.
No era fácil adivinar cuál iba a ser ayer la propuesta de Austria. Aunque Ralf Rangnick es un entrenador que va por el mundo vendiendo de puerta a puerta la Biblia de su método Red Bull -ritmos muy intensos, defensa adelantada, feroz presión tras pérdida y velocidad en ataque-, no estaba claro que ante España fuera a ser tan valiente; sobre todo, teniendo en cuenta que su defensa no es precisamente el muro de Adriano. Alaba, de hecho, acabaría desquiciado y abroncando a sus compañeros de línea, aunque tampoco es que su rendimiento individual fuera como para ponerle una medalla de general del Imperio Austrohúngaro.
Pues bien, los austriacos intentaron ser ellos mismos y su primera jugada fue una internada de Sabitzer por la izquierda. Sin embargo, apenas un minuto después su rival le mostró que tenía el arma para desactivarlos: presionarle bien su salida de balón. En cuanto lo hizo España, los jugadores centroeuropeos comenzaron a sufrir cortocircuitos y a cometer pérdidas peligrosas. El caso es que se agobiaron tanto que, durante toda la primera parte, apenas se acercaron al área de Unai Simón un par de veces a saludar aprovechando sendos errores de Pedro y Cubarsí.
Aceleración
Seguro que a Rangnick no le gustó lo que veía, pero nada pudo hacer para evitarlo. De hecho, a partir de la pausa de hidratación, en principio un momento que el seleccionador austriaco podía aprovechar para reajustar a sus pupilos, fue cuando el juego ofensivo de España adquirió la profundidad que necesitaba. Hasta entonces, las llegadas habían sido escasas. La banda izquierda no se había activado, Rodri y Pedri no daban con la tecla, y Lamine se enredaba en batallas en solitario. La mejor ocasión en ese tramo fue una volea durísima de Olmo que iba a gol pero se estrelló contra Oyarzabal. Tras la pausa, sin embargo, la tropa de De la Fuente pisó el acelerador y consiguió activar por fin la banda izquierda, donde Cucurella y Baena había intervenido poco. Fue mano de santo.
A Austria el balón le duraba un suspiro y las llegadas de España se fueron haciendo cada vez más peligrosas. En el minuto 29, el árbitro anuló un gol de Cucurella por una falta inexistente de Cubarsí al portero. Que el VAR no entrara para informarle del error no se puede entender. La tropa de De la Fuente no se inmutó y siguió a lo suyo. Schlager hizo un paradón a Oyarzabal en el minuto 29, pero no pudo evitar el 1-0 poco después. Cucurella asistió con maestría y el eibarrés, cuya jerarquía crece partido a partido, no perdonó. Antes del descanso, pudo llegar el 2-0 en una falta extraordinaria de Baena que se estrelló en el larguero y en una volea a bocajarro de Lamine que sacó el portero.