Según los detalles conocidos hasta ahora, la nueva regulación obligará a los desarrolladores de centros de datos a cumplir determinadas condiciones de eficiencia energética e hídrica. El incumplimiento podría derivar en penalizaciones, sanciones e incluso, en los casos más extremos, en la pérdida del acceso y conexión a la red eléctrica.
Uno de los requisitos más importantes será que los centros de datos respalden al menos un 80% de su consumo con energía renovable. No bastará con contratar electricidad procedente de instalaciones solares o eólicas que ya estaban funcionando: la nueva demanda deberá estar acompañada de nueva capacidad de generación renovable.
Además, de acuerdo con Europa Press, el cumplimiento se comprobará hora por hora: durante cada hora de funcionamiento, al menos el 80% de la electricidad consumida deberá corresponder a energía renovable generada en ese mismo periodo.
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