La Armada Española emprendió hace tiempo el camino de la renovación, uno en el que las viejas glorias se quedan sin sitio y deben dejar vía libre a nuevas generaciones. Dentro de esa estrategia, España puso a la venta el año pasado uno de los últimos submarinos de la familia S-70, un Tramontana que durante casi 40 años fue la columna vertebral de la fuerza submarina del país.
¿El precio? Poco más que lo que cuesta un Xiaomi SU7 Ultra, y es un paso importante en el ciclo de renovación de armamento en el que se encuentra España.
Lo que pagas. El S-74, bautizado como ‘Tramontana’ fue el cuarto de los submarinos de la serie S-70 de la Armada. Basado en los diseños franceses del Agosta, salió de los astilleros de la antigua Navantia en 1984 y sirvió a la Armada desde 1985. Con unos 68 metros de eslora, capacidad para 60 tripulantes, cuatro tubos de torpedos y un sistema de propulsión de doble motor diésel de 3.600 CV y uno eléctrico de unos 3.500 Kw, el submarino podía aguantar hasta 45 días sin emerger.
Tras participar en numerosos ejercicios y algún que otro despliegue internacional, su momento llegó en febrero de 2024. Tras 38 años de servicio, y tras un estirón de su vida útil mientras se esperaba el despliegue de los primeros S-80, el Tramontana fue dado de baja e inmovilizado en los muelles del Arsenal Militar de Cartagena, listo para esperar su destino.
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Lo que te llevas. En mayo del año pasado, el BOE publicó una resolución en la que detallaba la venta del Tramontana. Como suele ocurrir con este tipo de ventas, no se trata de que cualquiera llegue y pueda hacerse con un submarino militar: la operación tiene como objetivo que sirva como chatarra. El precio base se fijó en 138.468,53 euros y a quien le interesara, debía dejar una fianza provisional del precio base: 27.693,70 euros. La fianza definitiva será también del 20% del importe de lo que alcance en la subasta.
¿Es fácil vender un cacharro de estos? Para nada, y si no… que se lo pregunten al Príncipe de Asturias. El mítico portaaviones español que una vez fue la punta de lanza de la Armada también salió a subasta tras cumplir servicio. Tras tener que repetirlas con suculentos descuentos porque nadie lo quería ni para chatarra, emprendió un último viaje de ida al cementerio de barcos de Aliaga en Turquía, donde terminó desguazado.
De hecho, el BOE ya contempla en estas operaciones que, si nadie opta por él, se realizarán otras tres subastas adicionales, una cada siete días y con una rebaja del 15% respecto a la subasta previa si la anterior queda desierta.
Emblemático. Para algunos será triste, pero cuando algo tan enorme cumple su ciclo de vida, sólo quedan dos alternativas: mantenerlo como elemento de maniobras para entrenamiento o subastarlo para recuperar dinero y que se desguace. A diferencia del portaaviones, el submarino S-73 Mistral ya fue adquirido por una empresa de desguace de Cartagena. Una tercera opción es exhibirlo, pero es algo mucho más fácil de hacer con un avión que con un submarino (aunque los hay, claro, como buque-museo).
Desguazando. Hablando del Mistral, tras darlo de baja en 2021 tras 35 años de servicio, se vendió por 150.000 euros a una chatarrera que desguazó el vehículo par recuperar los valiosos metales de su interior. El precio de partida era el algo inferior al del Tramontana: 136.078,53 euros. La inflación afecta a todo.
Si nos ponemos filosóficos, es un final amargo para un submarino que, durante décadas, actuó como elemento de protección en el Mediterráneo. Participó en varias misiones de la OTAN, pero quizá la operación más recordada fue cuando patrulló las aguas alrededor del islote Perejil en la disputa con Marruecos en 2011.
El S-73 Mistral, para hacerse una idea del tamaño
Renovación. En el sentido más pragmático, no deja de ser un submarino con 40 años a sus espaldas, por lo que tampoco tenía mucho sentido venderlo a otras naciones (sobre todo cuando se buscan clientes para los S-80, más nuevos y cuya venta ayudaría a sufragar los costes del desarrollo). Porque España lleva años creando -no sin pocos problemas- su nueva flota, los mencionados S-80. Suponen un salto generacional en absolutamente todas sus capacidades, y aguantaron el S-74 todo lo posible hasta la llegada del S-81 Isaac Peral.
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Ahora, el único de los veteranos submarinos operativos es un S-71 Galerna que mantiene viva esa estrategia de dos submarinos 'vivos' como mínimo a la vez en cuestión de defensa. Y cuando empiecen a llegar las siguientes unidades de los S-80, lo más fácil es que el S-71 tenga el mismo destino que sus hermanos el Siroco, el Mistral y el Tramontana.
No deja de ser el ciclo del armamento, que se puede estirar hasta cierto punto, pero cuando llega el momento... mejor sacar algo de dinero que tener un activo muerto.
Imágenes | José María González, Alberto Hernández
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La noticia
España está vendiendo tecnología militar para chatarra: lo último fue un submarino de la Armada por 130.000 euros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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España está vendiendo tecnología militar para chatarra: lo último fue un submarino de la Armada por 130.000 euros
La Armada puso a la venta el Tramontana a mediados de 2025
Su destino es una chatarrera, como el resto de su familia
Es un paso más en el ansiado y ambicioso ciclo de renovación de la flota española
La Armada Española emprendió hace tiempo el camino de la renovación, uno en el que las viejas glorias se quedan sin sitio y deben dejar vía libre a nuevas generaciones. Dentro de esa estrategia, España puso a la venta el año pasado uno de los últimos submarinos de la familia S-70, un Tramontana que durante casi 40 años fue la columna vertebral de la fuerza submarina del país.
¿El precio? Poco más que lo que cuesta un Xiaomi SU7 Ultra, y es un paso importante en el ciclo de renovación de armamento en el que se encuentra España.
Lo que pagas. El S-74, bautizado como ‘Tramontana’ fue el cuarto de los submarinos de la serie S-70 de la Armada. Basado en los diseños franceses del Agosta, salió de los astilleros de la antigua Navantia en 1984 y sirvió a la Armada desde 1985. Con unos 68 metros de eslora, capacidad para 60 tripulantes, cuatro tubos de torpedos y un sistema de propulsión de doble motor diésel de 3.600 CV y uno eléctrico de unos 3.500 Kw, el submarino podía aguantar hasta 45 días sin emerger.
Tras participar en numerosos ejercicios y algún que otro despliegue internacional, su momento llegó en febrero de 2024. Tras 38 años de servicio, y tras un estirón de su vida útil mientras se esperaba el despliegue de los primeros S-80, el Tramontana fue dado de baja e inmovilizado en los muelles del Arsenal Militar de Cartagena, listo para esperar su destino.
Lo que te llevas. En mayo del año pasado, el BOE publicó una resolución en la que detallaba la venta del Tramontana. Como suele ocurrir con este tipo de ventas, no se trata de que cualquiera llegue y pueda hacerse con un submarino militar: la operación tiene como objetivo que sirva como chatarra. El precio base se fijó en 138.468,53 euros y a quien le interesara, debía dejar una fianza provisional del precio base: 27.693,70 euros. La fianza definitiva será también del 20% del importe de lo que alcance en la subasta.
¿Es fácil vender un cacharro de estos? Para nada, y si no… que se lo pregunten al Príncipe de Asturias. El mítico portaaviones español que una vez fue la punta de lanza de la Armada también salió a subasta tras cumplir servicio. Tras tener que repetirlas con suculentos descuentos porque nadie lo quería ni para chatarra, emprendió un último viaje de ida al cementerio de barcos de Aliaga en Turquía, donde terminó desguazado.
De hecho, el BOE ya contempla en estas operaciones que, si nadie opta por él, se realizarán otras tres subastas adicionales, una cada siete días y con una rebaja del 15% respecto a la subasta previa si la anterior queda desierta.
Emblemático. Para algunos será triste, pero cuando algo tan enorme cumple su ciclo de vida, sólo quedan dos alternativas: mantenerlo como elemento de maniobras para entrenamiento o subastarlo para recuperar dinero y que se desguace. A diferencia del portaaviones, el submarino S-73 Mistral ya fue adquirido por una empresa de desguace de Cartagena. Una tercera opción es exhibirlo, pero es algo mucho más fácil de hacer con un avión que con un submarino (aunque los hay, claro, como buque-museo).
Desguazando. Hablando del Mistral, tras darlo de baja en 2021 tras 35 años de servicio, se vendió por 150.000 euros a una chatarrera que desguazó el vehículo par recuperar los valiosos metales de su interior. El precio de partida era el algo inferior al del Tramontana: 136.078,53 euros. La inflación afecta a todo.
Si nos ponemos filosóficos, es un final amargo para un submarino que, durante décadas, actuó como elemento de protección en el Mediterráneo. Participó en varias misiones de la OTAN, pero quizá la operación más recordada fue cuando patrulló las aguas alrededor del islote Perejil en la disputa con Marruecos en 2011.
El S-73 Mistral, para hacerse una idea del tamaño
Renovación. En el sentido más pragmático, no deja de ser un submarino con 40 años a sus espaldas, por lo que tampoco tenía mucho sentido venderlo a otras naciones (sobre todo cuando se buscan clientes para los S-80, más nuevos y cuya venta ayudaría a sufragar los costes del desarrollo). Porque España lleva años creando -no sin pocos problemas- su nueva flota, los mencionados S-80. Suponen un salto generacional en absolutamente todas sus capacidades, y aguantaron el S-74 todo lo posible hasta la llegada del S-81 Isaac Peral.
Ahora, el único de los veteranos submarinos operativos es un S-71 Galerna que mantiene viva esa estrategia de dos submarinos 'vivos' como mínimo a la vez en cuestión de defensa. Y cuando empiecen a llegar las siguientes unidades de los S-80, lo más fácil es que el S-71 tenga el mismo destino que sus hermanos el Siroco, el Mistral y el Tramontana.
No deja de ser el ciclo del armamento, que se puede estirar hasta cierto punto, pero cuando llega el momento... mejor sacar algo de dinero que tener un activo muerto.