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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dialoga con el candidato opositor al chavismo, Edmundo González en el Palacio de la Moncloa. EFE España observa con incertidumbre el día después a la caída del chavismoEl fin del régimen bolivariano podría arrojar luz sobre asuntos comprometedores para el Gobierno de Sánchez y sobre el papel de mediador de Zapatero
Madrid
Domingo, 4 de enero 2026, 07:06
... inauguradas con la llegada de Hugo Chávez al poder no han hecho mella en los estrechos vínculos históricos y económicos entre ambos países. No en vano, España es el país de la Unión Europea con mayores intereses en el país caribeño, y, por tanto, también el que más se juega en este terreno con el cambio de régimen. La intervención era la última opción que deseaba Pedro Sánchez, que ha desempeñado un papel discreto en la crisis defendiendo una salida negociada que se ciñese al Derecho Internacional. La cautela exhibida por el presidente, sobre todo antes de la comparecencia de Trump para detallar la operación 'Resistencia absoluta', contrasta con las críticas públicas que sí lanzó contra el líder estadounidense en otros asuntos como el aumento de la aportación de fondos a la OTAN o la solución a la guerra en Ucrania.Al ya de por sí complicado equilibrio en el que ha debido moverse Sánchez -tibieza, en realidad, hacia el régimen según interpreta la oposición- se suman las diferentes sensibilidades que coinciden en el Consejo de Ministros. Mientras socialistas como Margarita Robles y Óscar Puente no han dudado en tachar de dictadura al Gobierno de Nicolás Maduro, los representantes de Sumar han defendido su legitimidad en la contestada victoria electoral frente a González y se han apresurado a reclamar una condena sin paliativos de la intervención estadounidense. Otro condicionante para el jefe del Ejecutivo ha sido la llegada masiva de ciudadanos venezolanos, que incluye tanto a opositores políticos como a ciudadanos de a pie que huyen de la crisis económica y social en la que está sumida su país. Actualmente residen en España cerca de medio millón de venezolanos. Suponen además la primera nacionalidad en cuanto a solicitudes de asilo con un 58% del total registrado entre los meses de enero y octubre. El fin del chavismo puede derivar en un nuevo aumento de la presión migratoria que obligaría a redoblar los esfuerzos en asimilación e integración
Consecuencias
La intervención de Estados Unidos traerá aparejadas consecuencias para España, anticipa Armando Jiménez, profesor del Grado en Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria. En el plano diplomático, Madrid se verá empujada a posicionarse a favor de uno u otro bloque, lo que le granjeará inevitablemente enemistades con terceros países. La caída de Maduro también podría arrojar luz sobre asuntos que pueden resultar comprometedores para el Gobierno de Sánchez, según apunta el profesor Jiménez. Existen varias sombras sobre una posible colaboración oculta entre Madrid y Caracas. La principal gira en torno a la escala que la vicepresidenta Delcy Rodríguez realizó en el aeropuerto de Barajas, con intervención del hoy apestado exministro José Luis Ábalos, pese a tener prohibida la entrada en territorio de la Unión Europea. Aunque sin pruebas, también sobrevuelan sospechas sobre la posible compra de petróleo a bajo precio por parte de España o la entrada ilegal tanto en territorio nacional como de la UE de oro extraído en el país latinoamericano, uno de los mayores exportadores del mundo del metal precioso.
A todos estos problemas que se plantean de cara a un futuro próximo hay que sumar un nombre propio: José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente socialista estrenó en 2016 su papel de negociador entre el régimen venezolano y la oposición. Desde entonces le han llovido las críticas por supuesta parcialidad a favor del chavismo, lo que según argumentan sus detractores, sin pruebas de por medio para demostrarlo, le habría reportado pingües beneficios económicos. Sobre él no pesa ninguna investigación judicial aunque tres encausados por el 'caso Koldo' lo han implicado en oscuros negocios dentro de Venezuela o en el rescate de 53 millones a Plus Ultra, compañía de capital ligado al chavismo. De hallarse indicios de algunas de estas acusaciones el presidente del Gobierno perdería a uno de sus aliados más preciados dentro de la política nacional. De momento el PP cree haber hallado un filón con el exmandatario socialista, al que ya ha llamado a declarar ante el Senado. Su caída podría suponer el golpe de gracia para un Sánchez con su entorno familiar y político ya cercado por investigaciones judiciales.
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