El detonante ha sido el aumento de los asentamientos hebreos, que parten en dos Palestina
Oriente Medio lleva décadas convertido en un polvorín. Los atentados de Hamás que acabaron con la vida de más de 1.200 israelíes el 23 de octubre de 2023 aceleraron la mecha. Netanyahu ordenó arrasar la Franja de Gaza y su Gobierno favoreció la implantación de asentamientos de colonos en Cisjordania. El pasado mes de agosto, Tel Aviv sacó a concurso más de 1.200 nuevas viviendas en E1, un corredor ubicado al este de Jerusalén. Esa construcción cortará el paso entre el norte y el sur de Cisjordania, lo que aislaría a Jerusalén Este, la capital que reivindican los palestinos para su futuro Estado.
Este proyecto del Ejecutivo hebreo ha sido el detonante de la reacción occidental. Partir en dos Cisjordania haría inviable la solución de los dos Estados, «la única alternativa a esta situación de guerra permanente», subrayó el ministro francés de Exteriores, Jean-Noel Barrot. «Todo esto es una grave afrenta a la dignidad del pueblo palestino», agregó al anunciar que París se sumaba a la postura de los otros países europeos y de Canadá. «Francia va a poner fin a su comercio con los asentamientos israelíes en Palestina. ¿Por qué? Porque Cisjordania está cerca de una explosión. Las colonias se están expandiendo de una manera frenética y los colonos extremistas están ejerciendo una ola de violencia contra los palestinos. Incluso las autoridades israelíes lo han denunciado», declaró.
«Hay que actuar ya»
Ante la incapacidad de la Unión Europea para acordar una posición común, estos doce países se han comprometido a prohibir las importaciones procedentes de los asentamientos. «Ha llegado el momento de que el Reino Unido deje de limitarse a denunciar la injusticia y el sufrimiento, y actúe ya», advirtió Miliband. Además del veto comercial a la compra de vino, aceite y productos hortofrutícolas, Londres actuará contra las empresas que colaboren en la construcción o la financiación de colonias hebreas en Cisjordania e impondrá sanciones a los colonos extremistas que ataquen emplazamientos palestinos. Todavía no hay calendario para la aplicación de estas medidas de castigo.
El Reino Unido ha dado un paso de gran calado político: considera ilegal la ocupación israelí de Palestina y no sólo los asentamientos. Aun así, las restricciones irán dirigidas únicamente contra las importaciones de esas zonas anexionadas y no contra el resto de Israel, con quien Londres mantendrá sus relaciones comerciales. Aunque el impacto económico de estas medidas será muy reducido, marca una línea a seguir que han emulado Francia y Canadá y que ya estaba en marcha en otros países europeos como España.
Naciones Unidas considera ilegales las colonias civiles levantadas por Israel en los territorios ocupados desde la guerra de 1967. En 2025, el Gobierno de Netanyahu promovió 54 nuevos asentamientos, con unas 28.000 viviendas, según la ONG Shalom Ajshav. Esta cifra dobla las de años anteriores. En Cisjordania viven unos tres millones de palestinos y algo más de 500.000 israelíes, a los que se suman los cerca de 200.000 que residen en la parte oriental de Jerusalén.
Respuesta de Tel Aviv
El frente común europeo y canadiense tuvo una respuesta inmediata desde Israel. El presidente del país, Isaac Herzog, lo tachó de «grave error de cálculo» y advirtió al Reino Unido de que se coloca «en el lado equivocado de la historia». Además, el mandatario judío ve en esta postura un intento de interferir en las elecciones de Israel, que se celebrarán el 27 de octubre y en las que Netanyahu aspira a renovar su mandato.
El Gobierno hebreo anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén y sanciones contra doce políticos de ese país, entre ellos el exlíder laborista Jeremy Corbyn. No podrán entrar en Israel. También expulsará al Reino Unido del Centro de Coordinación que supervisa el alto el fuego en Gaza y no le permitirá entrenar en Cisjordania a las fuerzas de la Autoridad Nacional Palestina. Además, el ministro ultra Ben-Gvir propuso declarar las islas Malvinas, bajo titularidad de Londres, como territorio argentino ocupado.
EE UU no apoya las sanciones porque «discriminan al pueblo judío»
Estados Unidos salió una vez más en apoyo de Israel. El embajador norteamericano en Tel Aviv, Mike Huckabee, declaró en la BBC que las sanciones que han acordado imponer once países europeos y Canadá a las importaciones de productos procedentes de colonias hebreas en Cisjordania suponen una «discriminación contra el pueblo judío». Y advirtió de que podrían limitar la capacidad del Reino Unido para hacer negocios en algunos estados de EE UU, donde se veta a las empresas que realizan cualquier tipo de boicot a Israel. No podrían optar a contratos, adquisiciones e inversiones estatales.
El secretario del Estado estadounidense, Marco Rubio, fue la voz de la Casa Blanca y dejó claro que su país no se sumará a las sanciones lideradas por el Reino Unido. «Obviamente, no vamos a hacer lo que ha hecho el Gobierno británico», declaró antes de partir en un viaje a Latinoamérica. Y dio su argumento: «No queremos que ocurra algo que pueda desestabilizar Cisjordania en este momento, con todo lo que está pasando en la región».
Las restricciones al comercio con los colonos israelíes tampoco gustaron a los miembros de La Junta de Diputados de los Judíos Británicos, que publicaron un mensaje de respuesta a las declaraciones del ministro de Exteriores, Ed Miliband. «Como británicos orgullosos que amamos nuestro país y que además tenemos profundos lazos religiosos, culturales y familiares con Israel, sentimos una profunda angustia por esta ruptura de relaciones. También nos afecta directamente la creciente retórica sobre el conflicto, incluidas las políticas que se centran en las acciones del Gobierno israelí, y no abordan suficientemente las responsabilidades de los líderes palestinos y los actores malintencionados de la región», apuntaron.
«Alentará a los antisemitas»
«Anunciar tales medidas –añadieron– durante la campaña para unas elecciones israelíes ya de por sí tensas –que podrían provocar cambios considerables en Cisjordania y Gaza– conlleva el riesgo de provocar consecuencias perversas que van contra los intereses del Reino Unido». Por eso, este grupo insta a ambos gobiernos a «anteponer los intereses nacionales a los partidistas».
Por su parte, el rabino de mayor peso en la colonia judía británica, Ephraim Mirvis, dijo que era un «día oscuro» para su comunidad porque la prohibición comercial «envalentonará» a los antisemitas. «En un momento en el que somos más vulnerables que nunca ante la ola de extremismo que se ha ido gestando en los últimos años, estas sanciones no contribuyen en absoluto a la causa de la paz. Tampoco hacen que nadie esté más seguro; todo lo contrario. Este tipo de política basada en gestos alimenta un discurso cada vez más hostil hacia Israel», lamentó.
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